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Río Guaycurú: cuestionan la disminución a la mitad de la capacidad de riego
La Fundación Encuentro por la Vida emitió un comunicado donde alerta a la ciudadanía sobre las consecuencias que traerán las obras que se ejecutan en la actualidad del proyecto de refuncionalización del sistema de riego en el río Guaycurú.

Lunes, 2 de noviembre de 2015
“Las mismas se han iniciado en agosto, sin contar con el proyecto ejecutivo y la ingeniería de detalle de la obra de embalse en el sistema de lagunas (en Villa Río Bermejito), que es la obra principal de todo el sistema de riego previsto en el río Guaycurú”, explica.
Según detalla, el pliego de licitación es muy claro respecto de la construcción de terraplenes (o cualquier parte de las obras) cuando establece que se deben seguir “los planos que resulten de la elaboración del proyecto ejecutivo y de la ingeniería de detalle y de las órdenes de la inspección”.
“La realización de obras sin el proyecto ejecutivo y la ingeniería de detalle es un grave error que pone en riesgo la obra que se ejecuta, la vida misma de la obra y la pérdida de la función principal que se le asigna dado que es el embalse que debe abastecer los siete diques que se prevén ejecutar sobre el río Guaycurú”, amplía.
El embalse principal
Sobre disminuir la capacidad del embalse principal, la fundación se refiere a que se modifican todos los parámetros de funcionamiento del sistema de riego del río Guaycurú supuestos en el documento principal de factibilidad. Esto significa menos agua y concretamente disminuye la supuesta área de riego y el total de beneficiarios prometido.
La disminución de la capacidad de embalse principal es debido a que parte del área considerada en la propuesta original son tierras municipales que están siendo ocupadas por la población, dado que las condiciones desde el 2011 a la fecha han cambiado considerablemente.
En principio se ha modificado la traza del terraplén de cierre, disminuyendo su capacidad de embalse en casi un 50%. “Ello significa pasar de unos 7,5 Hm3 a unos 4,0 Hm3 estimativamente. ¿Eso significa también casi un 50% de superficie de riego y de beneficiarios? ¿Quién tomó esta decisión? ¿Los responsables de esta decisión son conscientes de las expectativas creadas, que ahora quedan reducidas a la mitad?”, cuestiona la entidad.
El terraplén de cierre
La ejecución de terraplenes de tierra con fines hidráulicos debe seguir una serie de normas técnicas que deben surgir del proyecto ejecutivo y la ingeniería de detalle, que exige el pliego de licitación y el sentido común del buen arte de construcción, que se encuentra en todos los manuales de este tipo de obras, “y que en este caso no se están siguiendo pues no existen”.
“El terraplén de cierre que se está ejecutando, no cuenta con las perforaciones y muestreo de suelos sobre la traza adoptada. Se debe considerar que esto es fundamental dado que se trata de una obra hidráulica que se asienta sobre terrenos naturales de sedimentos aluviales muy variables (en las que se alternan arenas, limos y arcillas y sus mezclas), productos de los sucesivos desbordes del río Bermejo y las derivas que tiene el cauce. Por esta misma razón, no se los puede considerar homogéneos como para que se descarte el estudio geotécnico de la traza. Cada cambio de suelos naturales del sustrato requiere técnicas y tiempos diferentes para su compactación, previa a la construcción del terraplén y esto no se está haciendo”, advirtió Ramón Vargas, presidente de la fundación.
“En ninguna parte de la licitación y del documento de factibilidad se ha considerado la utilización de núcleos impermeables (de arcilla, geotextiles u otros). Tampoco se han caracterizado las arcillas expansibles y los fenómenos de disolución de sales y arcillas, tan frecuentes en el Chaco. Estos se observan permanentemente en los famosos sumideros que vemos en los caminos de tierra y terraplenes de nuestra zona. Si esto ocurre en un dique de tierra, termina en el colapso del mismo”, añadió.
“Tampoco están identificados los yacimientos de suelos necesarios para conformar el terraplén de cierre, por lo que se observan en el terreno varios intentos fallidos de aperturas de estos yacimientos. Lo que significa destrucción de árboles y desmontes innecesarios. ¿Se tienen los permisos respectivos de la Dirección de Bosques y del Ministerio de Planificación y Ambiente?”, plantea.
No obstante, los yacimientos de suelos para los terraplenes debieran estar identificados y aprobados antes y tratar de encontrarlos sobre la marcha. En un paisaje reciente de alta divagación del cauce del Bermejo, estos yacimientos aptos son muy dispersos y de poco volumen.
La ausencia del proyecto ejecutivo y la ingeniería de detalle hace que no haya especificaciones muy claras para que los terraplenes sean realmente cerramientos hidráulicos para contener el agua del embalse y que tengan la seguridad necesaria para contener agua y sufrir la saturación y el desecado al que estará sometidos varias veces (no sabemos cuántas) a lo largo de los años húmedos y secos del Chaco, según comenta Vargas.
Para el geólogo, se debiera haber aprendido de las muchas obras de terraplenes de tierra que existen en la provincia y en Formosa (terraplén de Laguna Yema, que ya experimentó todas las inclemencias regionales). Incluir también varios diques de tierra que se hicieron y colapsaron sin pena ni gloria como los de Comandancia Frías y Clorinda.
“¿En todas las otras partes de refuncionalización del sistema de riego del Guaycurú también se trabajará sin proyecto ejecutivo y la ingeniería de detalle? Son siete diques y más de 90 kilómetros de canales. ¿Incumplirán la promesa dada en la audiencia pública de hacer el estudio de impacto ambiental previa sobre cada uno de los proyectos ejecutivos, para cumplir con la Constitución?”, interroga el comunicado.
“En su momento, junto al Centro de Estudios e Investigaciones Sociales Nelson Mandela hemos denunciado las deficiencias técnicas, administrativas y legales de este conjunto de obras. Ahora las mismas se han iniciado y se puede ver en la realidad las deficiencias del proceso de licitación, elaboración del documento principal de factibilidad y el estudio de impacto ambiental, que debe ser previo a la ejecución de las obras, según nuestra Constitución Provincial”, explica Vargas.
Finalmente, rescata que esperan que “los organismos de control y las propias autoridades que están involucradas en este proceso (a los que hicimos llegar nuestra denuncia administrativa el 15 de enero de 2015) tengan la suficiente responsabilidad para evitar a tiempo el despilfarro de los dineros públicos en obras mal hechas, que ponen en riesgo los bienes y la vida de las personas”.
Fuente: Diario Norte