Sociedad
Villa Odorico: una casa en medio de la calle hace más de 30 años
El caso es insólito y complica la rutina diaria de unas 16 familias, según una causa que se tramita desde el año 2013 en el juzgado civil y comercial número 16 de Silvia Felder.
Sábado, 26 de septiembre de 2015
              
Sobre la calle Catamarca, entre el 1000 y el 1100, hay una casa de vereda a vereda que interrumpe el paso.


Aunque la causa tiene dos años, la vivienda tiene más de 30 en el lugar. Y es un problema real para los vecinos, desde el año 1991, cuando se realizó el trazado de calles en Villa Odorico, barrio ubicado entre las avenidas Lavalle, Ávalos y Rivadavia, detrás de lo que hoy es el hipermercado Carrefour.

La situación, que se puede observar fácilmente en las fotos que acompañan la publicación o ingresando en el servicio de imágenes satelitales Google Maps, tiene un fuerte trasfondo judicial y de inoperancia gubernamental de varias gestiones provinciales, municipales y del Instituto de Vivienda, según la versión de los vecinos.

Pero además se agrava por la presencia de una laguna a pocos metros de la casa en medio de la calle. La laguna de Villa Odorico llega hasta la esquina de Catamarca al 1000, siendo su límite la calle Concepción del Bermejo o calle 2. Los días de lluvia copiosa, el nivel del agua avanza sobre esta vía y encierra a un grupo de vecinos entre la casa fuera de traza y el agua.

Los afectados no pueden avanzar por Catamarca hacia la calle 2 por el agua de la laguna. Y tampoco pueden salir por la calle 3 (San Fernando), porque la construcción interrumpe totalmente el paso.


Situación judicializada


“El ancho de la calle está obstaculizado por esta casa, que en realidad es una mejora. Los días de lluvia, sube el agua de la laguna y quedamos atrapados. Esto es muy grave y no es un problema nuevo, hablamos de una construcción que tiene más de tres décadas”, contó a NORTE María Solidad Ávalos, una joven de 31 años que desde que nació es vecina de la mujer que vive “en medio de la calle”.

Ávalos recordó que a principios de los ’90 hubo una ley de expropiación, debido a que se realizó la traza de las calles en el barrio y muchas eran las viviendas que estaban encima de dicho dibujo. En cambio, en aquel momento esta casa no se movió del lugar.

“La mujer que vive en la casa (llamada María del Carmen Morata) se negó a aceptar la reubicación a otra vivienda, a diferencia de la mayoría de los vecinos, porque quería una casa con losa y cerámicos. Según pudimos averiguar, esa negativa no fue asentada por el Instituto de Vivienda, por lo que luego con los años, todos los intentos por sacarla fueron inútiles”, precisó la joven.

Luego de la ley de expropiación, en el año 2010, hubo un nuevo intento de reubicar a la vecina. Pero a casi 20 años del inicio del conflicto, la oferta del municipio para la expropiación de Morata fue insuficiente. “Le tasaron la mejora en ocho mil pesos y ella pedía 130.000”, recordó Ávalos.

Al no estar conforme con la oferta monetaria, la mujer interpuso un amparo que luego fue ratificado por la justicia. Recién en 2013 hubo una sentencia contra la mujer, cuando la justicia falló a favor de Ángel Valenzuela, uno de los vecinos afectados. “Él le reclamaba que la mejora invadía su terreno y lo pudo recuperar, pero como la casa sigue en medio de la calle, desde ese momento se inició otra causa para conseguir el desalojo”, precisó la vecina.


Quejas de los vecinos


Lo cierto es que la casa de Morata, donde hoy también vivirían uno de sus hijos y su nieto de meses, es la única del barrio que no respeta la traza. “Más allá de las cuestiones legales, los vecinos reclamamos que tenemos el problema de tener toda la calle cortada desde el año 1991”, se quejó Ávalos.

“Abro mi puerta y veo el costado de su casa, su baño. Las cañerías sin cloacas, desaguan a mi patio y con los calores del Chaco, la humedad, los olores son insoportables. No podemos ni abrir la puerta ni las ventanas”, describió.

Y aseguró que “la mujer está atrincherada en su mejora”. Y que “ella siempre alegó que nadie le dio la oportunidad de reubicarse”.

“No hay tiempo que perder, ningún ripio va a solucionar la inundación de la laguna con materia fecal y desechos que sube por la única salida que tenemos. Esos días no entran remises, ambulancias. No entra nadie. Estamos presos de esta mujer”, señaló.



Fuente: Diario Norte
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