Policiales
Carbón Blanco: la querella pidió penas de 28 a 16 años para los integrantes de la banda
La querella dijo que se trata de asociación ilícita por la forma de operar de la banda y pidió 28 años de condena para Salvatore y Gorosito, 23 para Pérez Parga y Roberto y para Esquivel, 16.

Viernes, 21 de agosto de 2015
En la primera jornada de alegatos, fue el turno de la querella, llevada adelante por Afip/Aduanas, donde el abogado Daniel Koza expuso los argumentos y conclusiones a los que arribó tras las sucesivas audiencias del juicio y el análisis de pruebas recolectadas en el expediente.
La carátula de la elevación a juicio fue contrabando de estupefacientes doblemente agravado por el destino de comercialización, como así también por la participación de tres o más personas. Sin embargo, Koza pidió incorporar el delito de Asociación Ilícita, ya que aseguró que no se trataba de una banda que se reunió para realizar un ilícito eventual sino que era una banda integrada para cumplir con una logística específica en función de un objetivo: contrabandear estupefacientes a Europa disimulada en carbón.
También indicó que esta organización venía operando desde 2005 y fue incurriendo en variantes y nuevos integrantes a medida que iban teniendo problemas con la Justicia o llamando la atención. Pero siempre con el mismo objetivo: Contrabandear estupefacientes a Europa disimulada en carbón.
Con organigrama propio
Carlos Salvatore y Patricio Gorosito eran los jefes.
Salvatore se ocupaba de gestionar la logística desde Chaco hasta Portugal, tomaba las decisiones, suministraba los fondos, la documentación falsa y todo lo necesario para mantener en funcionamiento la estructura.
Gorosito era el contacto con la gente de Europa y administraba el dinero que enviaba a Roberto a través de giros postales desde Europa o lo entregaba en persona. En Europa siempre se mantenía a distancia de Leonardo Prodan y Andrés Di Renzo, quienes se ocupaban de captar el cargamento de drogas y transportarlo hasta España, donde era comercializado. Simulaba mantenerse ocupado en sus negocios vinculados al fútbol y hospedándose en hoteles caros, desde donde repartía directivas.
Carlos Pérez Parga y Héctor Roberto eran los organizadores.
Carlos Pérez Parga por sus conocimientos en comercio exterior fue quien se ocupó de habilitar la empresa Carbón Vegetal del Litoral SRL ante el Departamento de Narcotráfico de Afip en Buenos Aires. Posteriormente, se ocupó de gestionar los permisos para que el carbón pueda ser consolidado en la planta de Quitilipi y no en la Zona Primaria de Sáenz Peña como estaba establecido. Y realizó reclamos cuando los controles se acentuaron por las supuestas demoras que ocasionaban en la inspección tan minuciosa. Acciones que beneficiaron a la organización y le facilitaron su cometido: Ocultar la cocaína en el carbón para realizar el contrabando.
Roberto era el nexo entre los jefes y la planta de Quitilipi, administraba el dinero que le enviaba Gorosito y efectuaba los pagos.
Rubén Esquivel era un participante.
Lo incorporaron porque conocía el rubro del carbón y era quien administraba la planta de Quitilipi, compraba el carbón y las bolsas, contrataba a los changarines y organizaba los horarios de trabajo.
La droga se cargaba en Quitilipi
Según Koza, la droga era cargada en las bolsas por Esquivel, quien las identificaba con una doble costura y las apartaba para consolidar los contenedores. Pérez Parga supervisaba la carga de los dos contenedores, ya que la droga siempre iba en el mismo contenedor y se ocupaba de operar durante la inspección del personal de Aduanas. Se cargaban dos contenedores por vez y sólo en uno se embalaba la cocaína, siempre en el mismo contenedor, así se marcaba la droga.
En Portugal, Prodam identificaba al contenedor de la cocaína y se lo llevaba desde el predio del importador hasta España que era el destino de la droga.
Agravantes
Para la querella, los agravantes en la acusación son:
La sofisticada logística que llevaban adelante para poder concretar el contrabando, ya que en la estructura ensamblaban el trabajo realizado en Quitilipi hasta el ingreso y las tareas de captación de la droga en Portugal.
La cantidad de personas que integraban la banda, ya que cada una de las partes tenía tareas específicas dentro de la organización y eran requeridas para realizar toda la logística.
Las ganancias previstas por esta organización, según Afip, el valor estimado por kilo de cocaína es de 10.000 dólares y se evitó el contrabando de más de mil kilogramos.
La cantidad de cocaína contrabandeada, durante los operativos, secuestraron 1057 kilos de cocaína con un 85% de pureza, de los cuales podían sacarse 4.541.890 de dosis.
El hecho de que todos los imputados eran personas capacitadas y habilitadas para ganarse la vida con un oficio legal.
Mientras que el único atenuante de pena, contemplado, fue el hecho de que ninguno de los detenidos tenían antecedentes penales.
Acusación
La querella sostuvo que todos son acusados de coautores penalmente responsables de contrabando de estupefacientes, organizados en forma de asociación ilícita en una banda de 3 o más personas en concurso real de ambos delitos.
En el caso de Carlos Salvatore y Patricio Gorosito en calidad de jefes. Héctor Roberto y Carlos Pérez Parga como organizadores y Rubén Esquivel como participante.
Para todos los casos pidió inhabilitación para ejercer el comercio en el máximo plazo establecido.
En cuanto al pedido de penas, para los jefes: Salvatore y Gorosito pidió 28 años de prisión, para Roberto y Pérez Parga, 23 y para Esquivel, 16.
Fuente: Primera Línea