Día del Niño:
Buen momento para intentar “otro comienzo”
En la celebración por el Día del Niño (y de la Niña, claro!) parece un muy buen momento para detenernos a pensar sobre la Infancia, ya que serán estos modos de ver, de sentir y de considerar a los niños y niñas los que actuaran como filtro a la hora de ver, de pensar y de tomar decisiones que los afectan.
Domingo, 16 de agosto de 2015
              


Desde la carrera del Profesorado en Educación Inicial de la Facultad de Humanidades de la UNNE adherimos a aquéllos que suponen a la Infancia como "un devenir abierto”, "como facundias interpelantes”, "como un nuevo inicio, un juego, una rueda que gira por sí misma, un primer movimiento, un sagrado decir sí” que lejos de considerarla carente de habla o de lenguaje, muy lejos de agrupar allí a los inmaduros, dependientes, incompetentes e incompletos, pensamos que los niños y las niñas que integran esa categoría son potentes, ricos en posibilidades, fluctuantes, en permanente movimiento, exploradores incansables, poseedores de múltiples lenguajes, completos e indeterminados e inacabados como somos todos los seres humanos y que tienen en sí la inagotable fuerza de todo nuevo comienzo.
Esta forma de concebir a la Infancia nos lleva a pensar la imposibilidad de darle un rostro ya queéste surge en los vínculos que establecemos con los niños y las niñas desde la escucha atenta, escuchar que es mucho más que oír sus formas de hacer, de pensar, de teorizar, de preguntar y de responder, de desear, escuchar con todos los sentidos y con el corazón. Escucha que inevitablemente provoca fascinación, asombro, porque eso que escuchamos se aleja de lo previsible, de lo esperado por nosotros, los adultos. Escucha que lejos de los supermercados, los shopping y las publicidades engañosas nos lleven a comprender a los niños y nos permita introducirnos en sus mundos fascinantes. Escucha que nos contagia y nos llena de vitalidad porque nos conecta con nosotros mismos. Escucha que sólo es posible con tiempos, tiempos que los adultos necesitamos darnos, tiempo subjetivo, tiempo de sentidos que lejos de lo cuantificable nos conecta con el goce y el placer del encuentro y de la experiencia de la que siempre salimos transformados. Esta escucha nos ayudará también a cuestionar los ritmos, las celeridades, marcadas por no sabemos quién o quienes ni cuando sobre las trayectorias, las actividades de los niños y de las niñas, que como sostiene alguien lleva al niño o a la niña de una infancia dichosa a una adultez falta de dicha. No es posible la escucha sin "estar presente”, y a veces en nuestro estar, no siempre estamos presente, "la presencia es atención, lucidez, darse cuenta, acción responsable y entrega amorosa, el gesto de amor que no realizo, simplemente, no existe”

Detenernos a reflexionar en torno a la Infancia y con ella sobre los modos de ver, pensar y sentir a los niños y niñas podría ser un primer paso para poner en acto la Convención de los Derechos de los Niños, Niñas y Adolescentes, aprobada hace ya más de 25 años y la que, a pesar de los avances en la legislación, sigue manteniéndose en plano normativo y ausente de la vida cotidiana. Día del niño (y de la niña, claro!) buen momento para intentar "otro comienzo”….









Fuente: Primera Linea
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