Locales
Profundizar la soberanía política y económica ante los condicionamientos del mundo
En el marco del foro “pensar la Argentina entre dos bicentenarios” que se desarrolla en Resistencia, disertaron este viernes en el aula magna de Humanidades de la UNNE el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, y los economistas y académicos Aldo Ferrer y Fernando Porta. La mesa, que abordó el análisis de la idea de “soberanía política y económica”, contó con la moderación del director de NORTE, Miguel Ángel Fernández, y una amplia convocatoria de público que colmó el auditorio

Sábado, 13 de septiembre de 2014
Estuvieron además siguiendo las instancias de la conferencia la ministra de Cultura de la Nación, Teresa Parodi, y el secretario de Coordinación Estratégica para el Pensamiento Nacional, Ricardo Forster, entre otras autoridades.
Los tres disertantes coincidieron en remarcar que la coyuntura está signada por los condicionamientos de un mundo “que ayuda poco”, por lo que es necesario avanzar en el camino del fortalecimiento de la idea de soberanía política y económica para lograr un desarrollo que nos permita “tener una relación simétrica y no subordinada”.
Jorge Capitanich junto a Fernando Porta y Aldo Ferrer, durante la disertación en el marco de los Foros por una Nueva Independecia.
“Democracia o corporaciones”
Más allá de su formación como economista, Capitanich centró su discurso en el enfoque político, por lo que tras destacar que “tenemos un mundo esencialmente injusto, con un sistema político marcadamente precario producto de la incidencia de los grupos económicos y mediáticos”, enfatizó que es necesaria “la construcción de líderes, no solamente políticos, también económicos y sociales, actores del sistema”.
El jefe de Gabinete señaló que las sociedades modernas “son complejas y exasperadamente demandantes”, por lo que se vuelven “intolerantes con los fracasos de gestión”. En esta línea aseguró que “las sociedades modernas no aceptan un gobernante que represente a empresas multinacionales y sistemas financieros”. Pero alertó que hay “otro poder, contrapuesto al surgido de la voluntad popular, que es un poder oculto, un poder mediático”.
El gobernador en uso de licencia argumentó que soberanía “es la capacidad de autodeterminación de la sociedad, de construir un proyecto político. Si las ideas son importadas entonces gobiernan las corporaciones. Antes la dicotomía era patria o colonia, hoy es democracia o corporaciones”.
El sendero
Para Capitanich, Argentina marcó un “sendero” en su construcción de soberanía ante el mundo, “exigiendo el debate de reforma a la Carta Orgánica de la ONU, exigiendo reformas en el Consejo de Seguridad, propiciando como estrategia el multilateralismo en oposición a la hegemonía de un país”.
Destacó además que la soberanía política “hoy es tomar decisiones por nosotros mismos, tener un proyecto político con alto consenso popular, tener líderes con capacidad de transformar las ideas en acciones, respondiendo a un proyecto de país”.
Por ello pidió “reconocer todo lo que se hizo en esta etapa, en que no fue fácil decirle ‘no’ al FMI, amortizar la deuda y terminar con la presión para manejar la economía del país. Tener autonomía fue decirle ‘no’ al ALCA que era ruinoso para el país, significó fortalecer el Mercosur, establecer la Unasur, sumar la Celac, tener participación activa en el G-77 más China. E
n definitiva, ser un actor relevante en la construcción de un nuevo orden político internacional en donde tengamos la capacidad de definir autónomamente nuestro destino”.
El Consenso de Washington
A su turno, Aldo Ferrer explicó su concepto de soberanía basada en “la capacidad de las sociedades de organizar sus recursos para gestionar conocimiento, incorporar ciencia y tecnología, acumular capital, promover la inclusión, integrar el territorio y establecer con el resto del mundo relación simétrica no subordinada”.
El destacado economista cuestionó duramente la vía neoliberal, “que Argentina supo aplicar con extremismo” hasta la “inevitable crisis de 2001”, contraponiéndola a una condición “esencial” del desarrollo soberano: “el pensamiento propio”.
“Esa es la condición fundamental. Las sociedades que se compraron el consenso de Washington, como hicimos nosotros, no cumplen esa característica central de la soberanía”.
“El neoliberalismo es fundamentalista en cuanto a la globalización, y nos dice que los países emergentes perdieron capacidad de estructurar un proyecto propio, por lo que solo debemos adecuarnos al mercado. Esto es una falsedad absoluta, así como suponer que el desarrollo se puede importar”, remarcó.
Ferrer destacó como claros ejemplos a seguir en materia de desarrollo soberano económico a los países emergentes asiáticos: “no se compraron el Consenso de Washington. Hicieron políticas con fuerte presencia de los estados nacionales, ejercieron soberanía en plenitud, y en ese contexto fueron capaces de integrarse enteramente al sistema internacional pero bajo sus condiciones”, manifestó.
Posibilismo y conformismo
Por su parte, Fernando Porta reconoció que “el norte” de los últimos 10 años fue “crecer en marco permanente de distribución de ingresos, y esto fue un camino positivo”. En este sentido señaló varias decisiones clave como “el desendeudamiento; la nacionalización del sistema jubilatorio; la reforma de la Carta Orgánica del BCRA; y la intervención en el mercado energético”.
Sin embargo, admitió que la coyuntura puede “hacer cuestionar la propia legitimidad del modelo” en referencia a las dificultades que se está atravesando en materia de restricción externa, además de una menor holgura en los recursos fiscales. “Se está comenzando a notar una restricción distributiva, y esto se ve porque nos hemos quedado en una tasa de desempleo relativamente alta, un 7%. Lo mismo con la tasa de informalidad, no podemos perforar el 35%”, reconoció.
Por ello, a modo de cierre, Porta identificó dos “fantasmas” en los que Argentina no debe caer: “el del ‘posibilismo’ de avanzar solo hasta donde se puede; y el del ‘conformismo’ de creer que se ha realizado suficiente”, concluyó.
“Dos bancos BRICS con nuestros ahorros”
En un tramo de su disertación, y para graficar la solvencia financiera del país, Aldo Ferrer se refirió a la “gran importancia que adquirieron en los últimos tiempos los países del BRICS (Brasil, India, Sudáfrica, China, Rusia)”.
Este bloque, hace poco lanzó un banco que generó enorme expectativa. “Este banco tiene capital propuesto de 100 mil millones de dólares y capital integrado de 50 mil millones” precisó Ferrer, quién aseguró que Argentina “con el ahorro que se ha ido al exterior y que está en el colchón, podemos crear dos bancos BRICS”, porque el problema nuestro “no es que tengamos que pasar la gorra, lo que tenemos que hacer es lograr que la plata no se vaya y convencernos que el mejor lugar para invertir el ahorro argentino es la Argentina”
Fuente: Diario Norte