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Con pérdidas superiores a $ 88 millones productores de Colonia Tacuarí piden zona de desastre
En función de las cabezas de ganado bovino afectadas, las pérdidas llegan a $88.552.560. Pero no sólo esa producción fue la afectada por las recientes inundaciones, sino también equinos, ganado menor (porcinos, caprinos, ovinos), avicultura, apicultura, sementeras, pesca y otras especies de fauna y flora autóctona.

Sábado, 6 de septiembre de 2014
Así lo describe un grupo de 805 productores, quienes desarrollan su actividad en los bajos del Departamento San Fernando, y solicitaron al gobierno provincial la declaración de “zona en situación de desastre / emergencia”. Es la única manera -según consignaron en una nota enviada al gobernador- de recibir de la Nación fondos destinados a estas situaciones especiales.
El planteo, con pedido de declaración de emergencia, no es el primero que hacen a las autoridades provinciales, ya que se trata de un problema estructural que padece la zona desde hace años. Los ganaderos producen en los Bajos de Tacuarí, El Salado, Palometa, Paranacito, El Tapado y Bajo Méndez, y fueron afectados por sucesivas inundaciones.
Animales muertos producto de la crecida en los bajos de Tacuarí. Los productores piden medidas y acciones inmediatas para resolver el ingreso de las aguas en los campos donde producen.
Según precisaron, en el Departamento San Fernando se vacunan 222.266 cabezas de ganado mayor, de las cuales por las recientes inundaciones resultaron afectadas 79.038. “Hay 805 productores damnificados en forma directa, en su gran mayoría pequeños, para los cuales estos animales constituyen la base de su subsistencia” indicaron.
En una nota enviada el 1 de septiembre al gobernador Juan Carlos Bacileff Ivanoff (con copia al ministro de Producción, Miguel Ángel Tiji), los productores dan cuenta de los “graves efectos de las recientes inundaciones sobre la producción chaqueña”. De esa forma, elevan al mandatario “algunas propuestas que podrían contribuir a reducir el impacto negativo de las mismas”.
Sobre el área donde producen, comentaron que se trata de “una zona de alta significación económica para la provincia y es reconocida por la productividad de las pasturas naturales y sus condiciones especiales para terminar, dentro de la provincia, novillos de exportación con destino a la Unión Europea”. Sin embargo, “cuando las precipitaciones en el Este chaqueño superan los registros normales, el río Negro trasvasa hacia otras cuencas”. Así, explicaron que “toda la zona queda bajo agua, al igual que cuando el Paraná está por encima de los seis metros en Barranqueras”.
Según explicaron, “la emergencia hídrica provoca destrucción de las pasturas y desaparición de dormideros, al quedar los campos bajo agua y, consiguientemente, obliga a trasladar los animales”. Así, advirtieron que “en esta situación se torna prácticamente imposible encontrar campos disponibles, para facilitar la evacuación ordenada; por eso los animales permanecen en callejones, caminos rurales y en las banquinas de las rutas asfaltadas”.
En un pedido casi desesperado, resaltaron que las pérdidas que enfrentan “son cuantiosas”, dadas por “el costo del forraje y pastajes, pérdida de kilogramos por cabeza a raíz del estrés, mal pariciones de vacas que, por un período considerable de tiempo, no podrán reponerse para una nueva preñez, sufrimiento de los terneros, mortandad de animales durante los arreos o al ser arrastrados por el agua, por falta de tiempo para sacarlos de los campos”. Esa situación “es tanto más grave cuanto más prolongada es la inundación”.
El apoyo no llega
En ese orden, señalaron que pese a las “enormes pérdidas sufridas y la importancia económica de esta zona, el apoyo aún no llega a los productores”. “Es importante que el Estado emprenda acciones que ayuden a sostener el actual nivel de actividad e incluso lo incrementen. Por ejemplo, la adecuación y mejora de la red de caminos con obras hidráulicas, alcantarillas, puentes y taponamientos, ayudaría a prolongar la permanencia en los campos, en momentos de crecidas medias y bajas, y facilitaría la circulación ante amenazas de inundaciones graves”.
Por las dificultades que presentan los caminos, sacar los animales cuando las aguas ya cubrieron la zona es una misión casi imposible.
Así, consideraron indispensable que las autoridades provinciales declaren a esta zona en situación de desastre/emergencia, ya que es la única forma en que será posible recibir recursos nacionales.
En el plano de las propuestas, indicaron que “para alcanzar soluciones efectivas y duraderas, sería muy valioso que se permita a los productores de la zona participar en el proceso de toma de decisiones junto con las comisiones de Lucha contra la Fiebre Aftosa, los consorcios camineros, la Dirección Provincial de Vialidad, la Dirección Nacional de Vialidad y la Administración Provincial del Agua”.
Un reclamo que lleva décadas
Hay pedidos e informes de la situación en la región que datan del 2001, recurriendo en todos los casos a los poderes Ejecutivo y Legislativo para plantear reclamos y pedir medidas urgentes. En 2011, por caso, solicitaron ante la Cámara de Diputados varias medidas entre las que resaltaban la necesidad de adecuar, elevar y mejorar la red de caminos de los Bajos del Tacuarí, con adecuación hidráulica, alcantarillas y puentes. Este año, las misivas al Ejecutivo se sucedieron para plantear la situación de emergencia hídrica y advertir que los pedidos se mantienen “sin una respuesta favorable”. “Los productores nos encontramos abandonados por quienes tienen los mecanismos para una pronta solución”, resaltaron.
Dada la característica estructural del problema, hay varios informes técnicos elaborados por especialistas, como el que plantea la necesidad de mejoramiento del camino Bajos de Tacuarí. Al respecto, el grupo de productores ganaderos expuso el problema que significa cuando el agua del río Paraná ingresa a los Bajos de Tacuarí y del Salado, que se produce cuando el nivel alcanza los seis metros en el hidrómetro de Barranqueras o cuando elevadas precipitaciones se registran en el sector sudeste de la provincia, generando escurrimientos de los ríos Negro, Salado, Saladito, Palometa y Saladillo, que vuelcan aguas hacia dichos bajos.
El documento técnico fechado en julio pasado, señala que los productores comprenden que se ubican en un área de muy buenas aptitudes productivas ganaderas y que, a su vez, están bajo el riesgo de inundación del Paraná, pero observan que comienzan a tener problemas de acceso y retiro del ganado antes que se genere el desborde del río. Por lo tanto, solicitan realizar mejoras en los pocos caminos que existen en esta región.
Específicamente piden mejorar el camino que, saliendo desde Resistencia, pasa por el paraje Tacuarí y se dirige hacia los caminos ubicados al sur, donde aparecen productores de Colonia Pastoril. Un hecho que destacan es que el ingreso del agua del río Paraná, ante crecidas de características medias y ordinarias, es cada vez más frecuente.
Entre las acciones necesarias e inmediatas para dar soluciones a la región productiva se puntualizan dos: la mejora del sistema de caminos actuales (que dependen del Consorcio Caminero 65), que sirven a los productores para trasladar el ganado y evitar que sea afectado por el ingreso de las aguas; y el alerta de crecidas y comunicación efectiva a los productores, de manera que reciban de fuentes confiables los pronósticos precisos que les ayuden a tomar decisiones correctas.
Fuente: Diario Norte