Locales
En calidad ambiental, Resistencia no aparece entre las mejores posicionadas
Investigadores del Conicet elaboraron por primera vez un índice en base a los problemas ambientales y los recursos naturales y sociales en más de 500 departamentos de la Argentina.

Luego de cinco años de trabajo y con la información más reciente disponible, elaboraron el primer índice de calidad ambiental, donde pudieron de relieve las mejores y peores lugares de acuerdo a la calidad ambiental.
En este sentido, los autores Guillermo Velázquez, director del Centro de Investigaciones Geográficas (CIG) y Juan Pablo Celemín pusieron de manifiesto que para elaborar el índice tuvieron en cuenta 23 variables que engloban tres componentes principales: los problemas ambientales (confort climático, inundabilidad, basurales, contaminación, ruido, congestionamiento); los recursos recreativos de base natural (playas, espacios verdes, relieve, espejos y cursos de agua) y los recursos recreativos socialmente construidos, que incluyeron desde la estética y el patrimonio urbano hasta la valoración de los centros deportivos, culturales y comerciales.
Además, el trabajo incluyó el análisis de variables objetivas, como el censo nacional, y subjetivas, para las que fue necesario realizar un trabajo más artesanal.
El Nea no tiene ningún departamento entre los primeros lugares del ranking. En esta región solamente 12 departamentos alcanzan a integrar un grupo de relativamente buenas calificaciones y son las capitales provinciales de Chaco, Formosa, Corrientes y Misiones pero especialmente por los recursos recreativos que disponen, dado que muestran complicaciones en lo ambiental.
De todos modos Iguazú es el primer departamento del Nea que aparece en la lista, en la posición Nº 40.
El Chaco
Del mosaico de regiones que conforman el país, la del Nea constituye la más atrasada y desposeída del país. En el análisis elaborado manifiestan que el territorio chaqueño estuvo asociado, inicialmente, con la explotación forestal y del tanino.
El avance del ferrocarril para la extracción y transporte de postes, durmientes y rollizos invadió el bosque chaqueño sin que prosperaran asentamientos permanentes de población, por tratarse de una actividad económica destructiva e itinerante.
Esta actividad se complementó con la ganadería sobre terrenos bajos. El ciclo del algodón se inicia a principios del siglo XX, evidenciando una crisis cinco décadas después.
Desde ese entonces se inicia un paulatino proceso de “pampeanización” de la estructura productiva del NEA, sobre la base de cereales y oleaginosas en grandes extensiones y escasa demanda de mano de obra.
El punto más preocupante es, en la actualidad, la expansión de la agricultura transgénica. Una vez más, esta estructura económica explica, en gran medida, la dinámica demográfica expulsora de esta subregión y el crecimiento de sus periferias urbanas.
La región del Nea padece costos ambientales de magnitud diversa. Los mayores problemas abarcan al 10,7% de los departamentos y se presentan en la periferia de Corrientes-Resistencia, donde se combinan negativamente la presencia de asentamientos precarios, inundabilidad, basurales espontáneos y una tasa relativamente alta de hechos delictivos.
En el interior del Chaco y, muy particularmente en el de Formosa, se combinan diversas dimensiones de la pobreza, basurales espontáneos y degradación ambiental, en un marco de alto disconfort climático. En Chaco y Formosa se presentan escasas áreas sin conflicto ambiental.
Un mal panorama
La mejor situación en lo que respecta a la calidad ambiental se presenta en diversos departamentos de Misiones; dos departamentos del noreste de Corrientes y en las cuatro capitales provinciales.
Sobre las capitales provinciales quedan incluidas en este grupo fundamentalmente por sus recursos recreativos socialmente construidos, ya que las cuatro (y muy especialmente Corrientes-Resistencia) constituyen los epicentros del esparcimiento regional. Finalmente, la peor situación relativa se registra en los departamentos más carentes de recursos recreativos.
Las peores situaciones se observan mayoritariamente en el interior chaqueño y formoseño, mientras que Misiones no registra ningún departamento en esta situación.
En todos estos contextos, con muy baja calidad ambiental, la vida cotidiana podría resultar penosa y monótona. En algunos casos, también se encuentra sujeta a padecimientos ambientales.
Fuente: Diario Norte