Política
El Gobierno de EE.UU giró u$s808 millones al país: deuda para financiar más deuda
Se trata del tercer envío del Tesoro norteamericano en los últimos tres meses. Será utilizado para afrontar un vencimiento con el FMI, en las próximas horas.

Lunes, 2 de febrero de 2026
El Gobierno de Donald Trump rescató nuevamente a la gestión de Javier Milei, a partir del envío de 808 millones de dólares para afrontar un vencimiento con el FMI por un monto total de 833 millones de dólares. Si bien en las últimas semanas el Banco Central compró reservas, no logra acumular las necesarias para alcanzar el equilibrio y cumplir con el cronograma de pagos de deuda.
De esta manera, el ministro de Economía, Luis Caputo, aplicó la misma receta: pagar deuda con más deuda. Un esquema de cuya fragilidad dio cuenta la historia reciente.
Es la tercera vez que el Tesoro de Estados Unidos, a través de su director Scott Bessent, deciden sostener con préstamos -por derechos especiales de giro (DEGs)- las decisiones económicas de la administración libertaria.
Argentina enfrenta actualmente un nivel crítico de reservas que refleja las inconsistencias del esquema macroeconómico que conduce Milei. Con un cronograma de vencimientos de deuda cada vez más exigente, la estrategia del Gobierno se apoya en la toma de nuevos préstamos para cubrir el faltante de divisas. Un manotazo para intentar tapar el agujero que la misma gestión agranda con la estimulación a la timba, el turismo al extranjero y la compra de divisas por personas humanas.
El salvataje financiero de Estados Unidos, el swap con ese país y con China, y un nuevo acuerdo con el FMI sumaron divisas en 2025 y el Gobierno evitó el crack económico. Este año apuesta “volver” a los mercados internacionales de crédito para suplantar esas otras vías de financiamiento. En este escenario, la deuda privada en base a importaciones continúa creciendo.
Como contracara, ni el repunte en V, ni el pedo de buzo, describen la situación de la economía real. Al revés, cada mes se conocen nuevos cierres de industrias, despidos y suspensiones en distintos puntos del país.
El (des)balance del Central
El viernes pasado el Banco Central publicó el Balance Cambiario de 2025, sobre el resultado de las operaciones en dólares realizadas en el país durante ese período.
La publicación revela cuentas fuertemente deficitarias, entre las que se destacan los rubros formación de activos externos (FAE), turismo y pago de intereses por la deuda en moneda extranjera. Los datos en negativo lograron ser compensadas por el superávit en el comercio de bienes (potenciado por el adelanto de las liquidaciones del agro por la eliminación temporal de retenciones) y el ingreso de nueva deuda.
Sangría de divisas
Con la eliminación del “cepo cambiario” en abril del 2025, las compras de parte de personas humanas en el mercado oficial se dispararon: alcanzaron un promedio de 4.400 millones de dólares entre abril y agosto. En los meses electorales de septiembre y octubre la dolarización llegó a una suma exorbitante de 7.000 millones de dólares por mes. Para cerrar en torno a los 2.600 millones entre noviembre y diciembre.
En detalle, se perdieron por esa vía 32.000 millones de dólares netos en el año: un récord histórico en más de dos décadas. Esta dinámica revela una sangría estructural de divisas que podría ser regulada, pero el propio Gobierno la estimula y tolera, aun cuando el país enfrenta una escasez crónica de dólares.
La cuenta de “servicios”, con un déficit de casi 11.000 millones de dólares en 2025, aparece como la segunda fuente de restricción externa. Esta se vio impulsada por el turismo, que alcanzó otro valor récord, con egresos por 7.200 millones de dólares en el año.
Se trata de una fuerte pérdida de divisas – escasas y difíciles de conseguir para la economía argentina – destinada a un gasto esencialmente superfluo, incentivado por la política de atraso cambiario que abarata los viajes al exterior.
Los intereses de deuda
El pago de intereses de la deuda externa provocó en 2025 una salida neta de 10.200 millones de dólares. Se trata de una cuenta que crece año tras año desde 2022, al compás del stock de deuda externa, tanto pública como privada, y de las crecientes obligaciones financieras que impone.
Si el país continúa incentivando el endeudamiento en moneda extranjera, este mecanismo se transformará en una bola de nieve, con pagos de intereses cada vez más abultados que presionan fuertemente sobre las reservas. En Argentina y otros países sobran los ejemplos sobre cómo esa dependencia produjo desestabilizaciones que desembocan en crisis no sólo económicas sino también con graves consecuencias sociales.
Los dólares alquilados salen caros
Estas salidas de divisas se vieron en buena medida compensadas por el ingreso de dólares en concepto de intercambio de bienes, con un superávit por 19.200 millones; dólares desembolsados por el FMI y otros préstamos financieros, que sumaron 29.800 millones; y “otros” flujos financieros por 11.300 millones.
Se trata de montos abultados de nueva deuda que encima se destinan a financiar erogaciones superfluas. Allí se incluye el salvataje financiero de Estados Unidos, el swap con ese país y con China y la deuda privada.
La maniobra ¿es sostenible en 2026?
En enero, con el estreno del nuevo esquema de bandas cambiarias, el Banco Central volvió a comprar reservas, sumando 1.158 millones de dólares luego de casi un año sin acumular.
Otra vez el endeudamiento externo –mediante la emisión de obligaciones negociables (ON) en moneda extranjera, el crecimiento del crédito bancario en dólares, que amplió la disponibilidad de divisas en el mercado local, y la venta de títulos públicos en dólares por parte del Central- fue la principal fuente de divisas.
“El sostenimiento del endeudamiento privado en moneda extranjera y la moderación de la formación de activos externos (FAE) constituyen condiciones necesarias para que el Banco Central pueda continuar acumulando divisas y, al mismo tiempo, mantener el tipo de cambio por debajo del techo de la banda cambiaria”, explica el último informe de coyuntura de la Fundación de Investigaciones para el Desarrollo (FIDE), que dirige la ex presidenta del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont.
Según la publicación, la FAE mostró una marcada desaceleración tras las elecciones de octubre de 2025, pero esta tendencia dependerá del mantenimiento de la estabilidad cambiaria. Lo mismo también ocurrió con las importaciones de bienes, que cayeron un 21,7 por ciento entre octubre y noviembre ya que numerosas empresas se habrían sobre estoqueado, especulando con un salto cambiario.
Deuda para el carry
En cuanto al endeudamiento privado, una parte se destina a hacer carry trade, también llamado “bicicleta financiera”. Es decir, se venden los dólares conseguidos por la emisión de ON para obtener pesos e invertir en instrumentos en moneda local y alcanzar una ganancia, apostando a que el dólar se mantendrá quieto o subirá poco.
Pero la estabilidad cambiaria basada en ese esquema no resulta sostenible, apuntan desde FIDE. En este contexto, la apuesta del Gobierno respecto de “ganar tiempo” hasta recuperar el acceso a los mercados voluntarios de deuda no parece garantizada.
Economía en shock
Pero el reloj para la economía real marca otros tiempos. La brutal caída del consumo interno por salarios planchados, el ingreso irrestricto de productos importados que se fabrican en Argentina y el debilitamiento del margen de rentabilidad por altos costos en dólares provocan cierres de empresas y despidos, para quienes este tipo de endeudamiento no les resuelve problemas, sino más bien lo contrario.
Página 12