Política
Aislado en una “mini-cárcel” con cocina y tres habitaciones: la nueva vida de José López
El ex funcionario está alojado en una casa especial dentro de los límites de la cárcel de Marcos Paz, pero lejos de los otros presos. Sigue dentro del Programa de Testigos pese a los cambios

Miércoles, 11 de marzo de 2020
"No es preso político, es parte del otro lado de la grieta, del odio y de la traición, y del macrismo”, lanzó Julio De Vido en las escalinatas de Comodoro Py cuando le preguntaron por José López, el hombre de los bolsos. El ex secretario de Obras Públicas, venerado por gobernadores e intendentes durante la era K, es uno de los pocos sobrevivientes “famosos” del Programa de Protección de Testigos. Hoy pasa sus días completamente aislado en una “mini cárcel”, donde dispone de un televisor, una cocina y un patio para salir a caminar. Su contacto con el exterior es casi nulo. Ni siquiera lo visita su familia.
La “mini cárcel” es una casa que fue refaccionada especialmente para alojar a determinados integrantes del Programa de Testigos e Imputados Colaboradores. Está dentro del predio de la cárcel de Marcos Paz, bien alejada de los pabellones. Antiguamente, supo ser la vivienda del director del penal.
La casa se puso en condiciones sobre el final del gobierno de Mauricio Macri y debutó con Víctor Manzanares, pero el ex contador de los Kirchner estuvo menos de una semana y salió en libertad.
Manzanares también estuvo solo en ese lugar, sin otros reclusos. Convivía con efectivos de “Los Lobos”, un grupo de élite dedicado a cuidar a los integrantes del Programa. Hoy vive en Río Gallegos, con custodia de la Policía Federal. Los últimos meses de su vida fueron tranquilos, hasta que recibió un llamado que lo atemorizó. Una voz extraña le dio datos personales que solo conocen sus allegados. Lo más llamativo es que utilizaron un teléfono que le entregó el Ministerio de Justicia por el uso de la pulsera electrónica.