Los movimientos sociales se convirtieron desde su aparición -a finales de los ‘90- en actores importantes de la vida política nacional y provincial. El desempleo y la precarización laboral los pusieron casi en un pie de igualdad con los sindicatos.
Domingo, 4 de septiembre de 2016
Gracias a ello, las organizaciones obtuvieron una fuerte capacidad de negociación y diversos beneficios. Pero sobre todo lograron que las gestiones gubernamentales siempre incluyan en su agenda la necesidad de mantener la mejor relación posible con sus principales referentes. La gestión de Jorge Capitanich, en ese sentido, consiguió establecer un vínculo a veces cambiante pero casi siempre armonioso con los principales referentes piqueteros de la provincia, Emerenciano Sena y Ramón Alberto “Tito” López.
Sena, como es sabido, logró importantes recursos para viviendas (antes y después del escándalo del programa “Sueños Compartidos”) y con su organización levantó un barrio que lleva su nombre.
López no fue menos y ahora se supo que tanto él como familiares directos recibieron adjudicaciones de tierras fiscales por importantes superficies.
El propio Tito recibió una adjudicación en venta por 300 hectáreas y lo mismo sucedió con sendos predios para sus hijos Walter Ramón, David Alberto y Daniel Orlando, y para su mujer, Librada Beatriz Romero.
En el Instituto de la Tierra dicen que si se contabilizan otras personas vinculadas con el líder del Movimiento 17 de Julio, las adjudicaciones en venta son por un total de 6.290 hectáreas, todas en el Departamento Güemes.