Lineamientos básicos para el proceder protocolar.
La bandera siempre debe ser ubicada en el lugar de honor, es decir la “derecha” de quien preside un acto o ceremonia.
Si se la coloca en el acceso a un edificio, estará a la derecha de la puerta principal. El que llega la verá a la izquierda, pero como el ceremonial se organiza de adentro hacia afuera, en realidad estará ocupando la derecha.
Lo mismo pasa en un altar, un estrado, o en los despachos de los funcionarios. Siempre se le debe ceder la derecha a ella. No hacerlo sería una irreverencia, una falta de respeto a la enseña patria. El Presidente de la Nación encabeza, por su investidura, las listas de precedencia, es decir que es la persona más importante de cualquier país. A él se le deben rendir los máximos honores, pero hay algo que está todavía por encima de él: la bandera. Siempre a ella le deberá ceder la derecha, aunque se trate del Presidente de la Nación.
Otro ejemplo lo constituyen los abanderados, que la portan del lado derecho.
Por la misma razón la bandera no cede su lugar a nadie ni a nada, es decir, ni a otra bandera. Siempre ocupará el lugar de honor, sea éste la derecha – si son dos las banderas – o el centro en el caso de que sean tres o más de tres.
Cuando las banderas son muchas y en número impar, la argentina va al centro, y las restantes las ubicamos por orden alfabético (en español) alternando la ley de la derecha y la de la proximidad.
Si se diera el caso que el número de banderas fuese par, entonces procederemos así: del centro geométrico del lugar que ocuparán las banderas, a la derecha se ubicará la argentina, a su izquierda la primera según el orden alfabético; la que sigue a la derecha y así sucesivamente.
En el automóvil que use el Presidente de la Nación en territorio extranjero, en el paragolpes delantero y a la derecha, irá la bandera argentina y del lado izquierdo la del país anfitrión. Lo mismo ocurre cuando el avión presidencial aterriza en suelo extranjero. En la cabecera de la pista y antes de acercarse al lugar fijado para la recepción del Jefe de Estado y la rendición de los honores correspondiente, la tripulación de la aeronave colocará a los costados de la cabina de la misma, ambas banderas; la argentina a la derecha y la del país visitado a la izquierda.Extremo cuidado hay que tener de no confundir las banderas de los países, especialmente aquellas que son muy parecidas, porque además del papelón mayúsculo sería una ofensa para el Estado que nos recibe. Y digo esto porque ha sucedido en un viaje presidencial a un país de Centroamérica. Cuando se acercaba el avión que conducía al Primer Mandatario, se pudo observar que la bandera que ondeaba a la izquierda de la trompa de la aeronave no era la que correspondía.
Lo mismo pasa con el Himno Nacional. Cuando es ejecutado junto con otro u otros, en nuestro suelo, el Himno Nacional Argentino deberá ir en primer término. Es un error muy común, especialmente en los partidos de fútbol internacionales, pensar que por ser los anfitriones debemos ceder la entonación, en primer término, al himno extranjero y que de esa manera estamos cumpliendo con alguna especie de norma de cortesía. Pero no es así. El Himno Nacional tampoco cede su lugar de honor, que es el de ser ejecutado primero. Claro está que esto tiene sólo vigencia en suelo argentino.
Ejemplos y errores más comunesEs un error muy frecuente, fundamentalmente en las grandes corporaciones o empresas, mezclar con las banderas de las naciones aquellas que llevan su isologotipo, es decir, las institucionales. Es darle el mismo nivel que un símbolo patrio. En consecuencia estamos agraviando a aquello que es tan caro para una nación. Es muy común verlo en los grandes hoteles, fábricas de autos e incluso lo he visto en una importante cadena internacional de comidas rápidas.
Es habitual, en las fechas patrias, ver pender de los balcones, la bandera argentina acompañada de otra extranjera si el morador de esa casa no es argentino. Allí también se le debe ceder la derecha a la bandera nacional. Si estuviésemos en Francia, sería la francesa la que debería ocupar la derecha (para el observador, la izquierda). Pues bien, son pocos los que lo cumplen.
En por lo menos dos oportunidades en que se realizaban comidas en honor de presidentes extranjeros que visitaron hace muchos años ya nuestro país, en un Hotel cinco estrellas, tuve que intervenir y alertar al Director Nacional de Ceremonial (Cancillería) que las banderas habían sido mal ubicadas por el personal encargado de preparar el salón. En ambos casos la nuestra estaba a la izquierda de la extranjera.
Un caso similar ocurrió en un cocktail organizado por una entidad comercial de un país asiático en uno de los salones de un importante hotel de Buenos Aires. En el lugar destinado para que las autoridades pronunciaran sus discursos, se habían colocado las banderas de ambos países pero en forma invertida. Di aviso al personal del hotel responsable de la organización del evento, recibiendo como respuesta por parte de ellos que, pese a sus esfuerzos, los extranjeros no accedieron a ubicar las banderas como correspondía, cosa que me sonó más a un intento de justificación de su ignorancia en el tema, que a una verdad. Debe quedar claro, que dentro de nuestro país jamás la bandera cede la derecha a ninguna otra, salvo que se trate de embajadas, donde el espacio que ocupa es asimilable a territorio nacional extranjero. En ese caso el lugar de honor lo ocupará la bandera de su país.
También suelen verse fotografías publicadas en diarios o revistas, de funcionarios sentados frente a sus escritorios prolijamente ordenados pero con la bandera a la izquierda de ellos. El lector que conoce las reglas básicas del ceremonial de inmediato nota el error, y lo primero que piensa es que al imprimir la foto invirtieron involuntariamente el negativo, para luego de observar con atención otros detalles, desencantarlo. Más tarde viene sola la reflexión. Si un funcionario de alto nivel no sabe que es una ofensa a la bandera no cederle el lugar de honor, es decir la derecha, qué pensarán de nosotros aquellos extranjeros que sí conocen las reglas, como ser los miembros del Cuerpo Diplomático. Esto sin duda afecta la imagen de nuestro país y la de sus dirigentes.
Ejemplos de cómo no debe ubicarse la bandera hay miles. Los invito a reparar en ellos. Se sorprenderán.
Federico A. Luque Especialista Superior en Ceremonial