Sociedad
Cómo afecta el uso del celular al contacto cara a cara
Además de modificar lo que se percibe del relato, utilizar estos dispositivos convierte a ambos, el que lo usa y al que habla, en menos interesantes.

Sábado, 12 de diciembre de 2015
Usted está sentado/a cenando con su pareja o con algún amigo/a. Conversan. De repente las luces de su celular comienzan a parpadear, suenan ruiditos de mensajes entrantes y está a medio segundo de tomarlo y disponerse a iniciar una conversación virtual, o un repaso por sus redes sociales, mail, y algún sitio de noticias. Antes de que lo haga debe saber que no será gratis.
"Dicha desatención provoca una alteración en cómo cada uno percibe la conversación y en cómo se aprecian entre sí los interlocutores de esa charla", explicó Diego Fernández Slezak -investigador del CONICET en el Laboratorio de Inteligencia Artificial Aplicada de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA y uno de los autores del estudio que puso de relieve la problemática de las tecnologías y las deficiencias interpersonales y que en junio de este año se publicó en la revista científica PLoS ONE, consignó Tiempo Argentino.
Para llevar a cabo la investigación, los científicos aprovecharon dos charlas TEDx, realizadas en Buenos Aires y en Rosario durante 2013, a cuyos asistentes se les propuso participar de manera anónima y voluntaria en un experimento de comunicación. Se conformaron 713 parejas. A uno se le dio el rol de contador y al otro el de receptor. El primero debía contarle al otro una historia de cuatro minutos de la manera más atractiva posible. Por su parte, a los receptores se les daban, aleatoriamente, instrucciones diferentes. A algunos se les pedía que prestaran atención al contador durante todo el relato, a otros que se distrajeran con su celular durante diferentes momentos de la historia y a otros que dirigieran su atención al celular durante todo el relato.
Finalmente, se distribuyó un cuestionario a cada uno para que valoraran, en una escala de 1 a 10, distintos aspectos de la comunicación. A los contadores se les preguntó si creían que su historia era entretenida y emotiva y, también se les pedía que valoraran al receptor (cuán interesante, atractivo o divertido lo percibían) y cuánto sentían que su relato había sido bien narrado y atrayente para el otro. A los receptores se les pidió una valoración acerca de la historia y sobre el contador.
"Lo que encontramos es que el tiempo de atención afecta casi todos los parámetros sociales de la comunicación humana", reveló Fernández Slezak. Según el investigador, el experimento demostró que la desatención por el uso del teléfono celular modifica la percepción sobre la calidad del relato. "Curiosamente, esto no sólo le sucede a quien escucha la historia, sino también a quien la cuenta. La inatención del receptor hace que la narración sea percibida como menos entretenida para ambos". En el mismo sentido, el experto subrayó que la falta de atención altera la percepción acerca del interlocutor, "hace que ambos juzguen al otro como una persona menos interesante y atractiva. Nuestros resultados constituyen una evidencia cuantitativa, y una advertencia, de que efectivamente el uso del teléfono celular afecta las relaciones humanas mucho más de lo que creemos a primera vista", concluyó Slezak.
El estudio publicado en la revista estadounidense también cuenta con las firmas de Matías Lopez-Rosenfeld, Cecilia Calero, Gerry Garbulsky, Mariano Bergman, Marcos Trevisan y Mariano Sigman.
No tirar la pelota afuera
El secreto para lograr una conversación respetuosa es ese. Elevar la voz, pero no en un grito sino en el sentido de hacerse visible ante la mirada de quien, sumido en el letargo de una pantalla, deja de prestar atención al interlocutor. "Echarle la culpa de la deficiencia de comunicación entre personas pura y exclusivamente a la tecnología es tirar la pelota afuera. Más bien tenemos que destacar que a quienes padecen la falta de atención les cuesta decir que eso les afecta, no intervienen con su emoción y lo que les está pasando", explicó a Tiempo Mariano Bergman, subdirector de Educación Ejecutiva de la Escuela de Negocios en la Universidad Di Tella y uno de los profesionales que firman el estudio. "El que se siente incómodo por dicha situación no quiere poner incómodo a quien está teniendo la actitud desatenta", agregó.
El experto resaltó que la problemática se presenta en cualquier interrelación, pero que "la tecnología la resalta porque aumenta las posibilidades de distracción". Además, aclaró que el no escuchar al otro genera daños, además del que ocasiona uno a un otro, también se pierde información "ya que el interlocutor al ver que estamos desatentos va a resumir y se va a querer escapar".
Fuente: INFOnews