Policiales
Profanan tumbas y desentierran restos en el cementerio municipal de Resistencia
lguien que voluntariamente recogía un trapo para limpiar un sector descubrió que había al menos un esqueleto completo prácticamente en la superficie, en una parcela removida. Exigen una explicación a las autoridades.
Sábado, 5 de diciembre de 2015
              

Un hombre acudió al cementerio San Francisco Solano, de Resistencia, a visitar la tumba de su madre, y cuando el estado de abandono del predio parecía haber colmado su capacidad de asombro, decidió colaborar y comenzar a recoger la basura que encontraba en ese sector.

En esa empresa, en un momento dado se agachó a recoger lo que a simple vista parecía un girón de tela descubrió que se trataba de una camisa entera, con signos de haber estado enterrada por mucho tiempo. Pensó que podría simplemente levantarla para ponerla en una bolsa de residuos pero debió hacer algún esfuerzo porque se encontraba semicubierta por tierra que evidentemente había sido removida a su alrededor. Entonces, asiendo fuertemente la tela, la arrancó del suelo pero la sorpresa fue aún mayor: con el tirón aparecieron restos óseos humanos que parecían corresponder a un mismo esqueleto.

El cráneo, huesos largos, costillas, vértebras, falanges, hacían suponer que el sepulcro había sido profanado y los restos vueltos a enterrar pero apenas a unos pocos centímetros de profundidad. Todo hace presumir que estos restos fueron extraídos al excavar la fosa para sepultar otra persona en el mismo lugar, y luego aportados nuevamente con la tapada de tierra.

Esta situación fue denunciada a través de las redes sociales donde se concatenaron las críticas por la mala administración del cementerio municipal y por la incumplida promesa de darle solución definitiva a la saturación y la falta de parcelas disponibles para nuevas inhumaciones. "Respeto” es el reclamo generalizado de quienes denuncian no sólo la desidia de las autoridades, sino la desaprensión y desconsideración que provocan dolor en los deudos.



Una historia vieja y repetida


Situaciones como ésta motivaron años atrás una investigación de Primera Línea, en la que se pudo determinar que el estado "Pase al Osario Común”, que figura en los libros del cementerio es una mera formalidad administrativa que muy pocas veces, si es que alguna vez se cumple. Los mismos sepultureros relatan que los restos presuntamente destinados a ese depósito en realidad son simplemente reducidos en el lugar, apisonados junto a los restos de los féretros, y sobre ellos se realizan nuevos entierros. Pero incluso esta práctica no es novedosa, sino que se viene implementando desde hace décadas, cuando aún había parcelas disponibles, por su "practicidad”.

Más allá de las versiones que puedan recogerse, está claro que el osario común hace muchísimos años dejó de ser una alternativa de depósito final ya que se encuentra absolutamente atiborrado, al punto de que resulta imposible siquiera cerrar la tapa de la fosa.



Fuente: Primera Línea
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