Economía
Tarjeta Naranja frena su plan de expansión en Buenos Aires
La suba de las tasas de interés por la alta inflación es el obstáculo que advierte David Ruda, fundador y presidente de la emisora cordobesa

Sábado, 8 de agosto de 2015
En el acto de presentación formal a la prensa del nuevo edificio corporativo bautizado Casa Naranja, el cual coincide con la proximidad de los festejos de los primeros 30 años de la entidad, un joven y aplomado hombre de 78 años que supo transformar una pequeña tienda de ropa de deportiva del interior del país en una gran empresa de servicios comerciales y financieros, no pudo reflejar una felicidad plena. Los culpables: "la alta inflación y las elevadas tasas de interés, porque frenan cualquier desarrollo expansionista", y un escenario de "estancamiento y atraso: en la educación, en la infraestructura y en el acceso al financiamiento externo a bajas tasas de interés".
El empresario, con claros dotes de buen docente, de aquellos de antaño, cuando daba sus clases de educación física junto con su amigo Gerardo Asrin, contó que incursionó en el mundo de los negocios a fines de los 60 con su actividad comercial en la casa de deportes Salto 96, donde vendían las camisetas y pantalones de los mayores club de fútbol de Córdoba: Talleres, Instituto y Belgrano, más los emblemáticos botines de entonces. Se la bautizó como "Comercios Amigos".
Y después de una beca como docente que le permitió viajar a Alemania y acceder a las nuevas tecnologías, descubrió que el comercio debería crecer con mayor oferta de productos y de última generación. Casualmente, en un viaje a Buenos Aires conoció a un empresario fabricante de indumentaria deportiva con una licencia internacional, con quien rápidamente hizo un acuerdo de compra que le permitió un vertiginoso crecimiento, sin perder la característica del trato personalizado y afectuoso con cada cliente. De ahí el monumento al abrazo en la entrada de Casa Naranja.
Hoy se advierte que el consumo se estacionó en un buen nivel, pero no crece. ¿Cómo ve el futuro inmediato?, fue la pregunta natural que en forma grupal en el auditorio con capacidad para 130 personas sentadas, y también en el mano a mano que mantuvo con más de 40 periodistas invitados, en el que se incluyó a Infobae.
David Ruda dijo con la calma que da el aplomo de los años: "los precios están en general inflados. Es muy difícil operar así, porque, ¿cómo se sostiene?, el comercio pone una parte y aguanta un tiempo; al comercio lo aguanta el fabricante; al fabricante vaya a saber quién lo aguanta, pero siempre, al final paga el consumidor, el costo de esas etapas del uso del crédito no bancario, respondió.
Pero el consumo se sostiene, y sin embargo a usted le inquietan el nivel de las tasas de interés y de la inflación, ¿cómo se explica?
"Las ventas vienen bien, la gente siempre tiene necesidad de cosas buenas y las va comprando, y para eso se fija en el valor de las cuotas. En Tarjeta Naranja mientras muchos ofrecen 12 cuotas, hay varios acuerdos comerciales que permiten ofrecer diversos productos, desde electrodomésticos, hasta colchones y ropa, hasta 25. Y tenemos el Plan Z, que consiste en que el cliente decide al momento del vencimiento del resumen de cuenta el pago de esos consumos en tres cuotas sin interés o con cargo hasta 12 meses. En la cabeza del consumidor la cuota funciona. Hoy, dentro de cuatro, ocho o diez meses, lo que termine pagando le parece que va a ser muy chico. Todo el mundo sabe que es crédito caro, a la tasa que regula el Banco Central, pero es la única posibilidad que tienen". "Pero la pregunta que como empresario me formulo es ¿si en los últimos días un banco, y también provincias y gobierno nacional colocaron deuda en pesos al 27 o 28% anual, qué tasa debo cobrar en mis ventas a crédito para poder pagarlo?. Además, para abrir una Casa Naranja en Buenos Aires, en pleno centro necesito un local grande, para que trabajen unas 100 personas, y otras 10 vinculadas en la oficina central, acá en Córdoba. Eso no se puede hacer con el actual nivel de tasas de inflación y de interés. Por eso, por ahora paramos ese proceso."
¿El momento actual es parecido a alguno de los últimos 30 años de vida de Tarjeta Naranja?
"Los tiempos han cambiado. Cuando empezamos hacíamos fichas de clientes a mano y ahí se anotaba lo que compraba y lo que pagaba. Así llegamos a tener más de 1.500 cuentas corrientes y nos dimos cuenta de que el negocio comercial se había transformado en una operación financiera. Por eso en 1995 nos asociamos con el Banco Galicia, que ahora tiene el 80% de las acciones, pero nosotros conservamos el manejo del negocio y la filosofía comercial de recibir a cada cliente con un abrazo y un caramelo. Este año pensamos entregar a los consumidores amigos 45 millones de caramelos entre todas las sucursales, porque la magnitud de las operaciones y con una economía con una inflación alta que se comía todo, no se podía sostener con el manejo diario del dinero. A fines de los 80 conocí el pago a culata de camión, previa entrega de factura y luego recién se bajaba la mercadería. Sinceramente, no recuerdo una situación como la actual en la que veo que el país está estancado, y en muchos casos atrasa. Una muestra, el hecho de que no haya trenes para el transporte de cargas, apenas mueve el 5%. Esto es un suicidio. El hecho de que tengamos que sacar los granos y todo lo que exportamos por camiones, que ocupan dos hombres, tienen 16 ruedas y una capacidad mucho menor, es un claro ejemplo de que no se hacen las cosas bien y tiene mayor costo. Lo mismo se puede decir de la educación. No se soluciona con darle una computadora a los alumnos, también se requiere capacitar a los maestros".
En el último año ha sido un activo emisor de Obligaciones Negociables, continuará con esa política?
"No manejo los números al detalle. Si puedo decir que en los últimos años fuimos uno de los principales emisores y constituíamos fideicomisos para poder financiar al consumidor, siempre dentro de los parámetros regulados por el Banco Central. Pero ahora el escenario es más complejo porque las tasas de interés han subido mucho y aparecieron más oferentes de ON, como bancos, provincias y hasta el Gobierno nacional para captar fondos del mismo mercado. También el negocio ha cambiado, porque las comisiones cobradas se redujeron desde un máximo de 11% varios años atrás a 3% en la actualidad. Por eso hay que ser cautelosos".
Hoy Tarjeta Naranja es la principal emisora de tarjetas de crédito de Argentina con unos 8 millones de plásticos activos, las cuales se reparten entre 4 millones Naranja de uso nacional y otros 4 millones Naranja Visa, Mastercard y American Express, de uso internacional emitidas por las 217 sucursales en todo el país y tiene 250.000 "comercios amigos" y emplea a 3.700 colaboradores.
Fuente:Infobae