Campo
El campo tiene razón, ya no puede bancar la crisis
Cuando se dieron precios internacionales muy buenos, la soja casi duplicaba los precios actuales y el agro logró excelentes resultados.
Domingo, 19 de julio de 2015
              

Por eso, porque las utilidades eran importantes, y existía capacidad contributiva, el por entonces ministro Loustau, sacó la famosa resolución 125 para quedarse con el 35% de los ingresos sojeros.

Con el tiempo, como era previsible, esos precios se derrumbaron, las diferencias se fueron achicando y las superutilidades desapareciendo, pero el Gobierno siguió cobrando ese 35%.

La realidad es que el Estado no solo percibe un 35% de los ingresos sojeros sino también otra parte aún más jugosa, derivada del valor fijado para el dólar oficial. Vayamos a un ejemplo:

Si un agricultor pudiese vender 100 dólares de soja en el mercado libre percibiría, a valor calle de hoy, 100 x $14 = 1400 pesos.

Pero como el dinero de las exportaciones pasa por el Banco Central, el banco primero le retiene un 35% de los 100 dólares, y le acredita el saldo. Veamos:



Soja vendida U$S 100

Retenciones Resolución: U$S 35

Saldo a favor agricultor: U$S 65



Acto seguido el BCRA le compra esos dólares al agricultor al cambio oficial.

U$S 65 x Oficial a $9 = $ 585

Y los números quedan así:

Valor real operación: $ 1.400 100%

Importe realmente cobrado: $ 585 42%

Percibido por el Gobierno: $ 815 58%

Y con esos 585 pesos el productor debe atender sus gastos, reponer sus equipos y vivir.

El chiste ésta en que el dólar oficial no sigue la tremenda escalada de los precios internos y por eso aún cuando cada vez son más caros los insumos el ingreso rural es cada vez relativamente menor.

Si no se da un cambio urgente en algunos de los dos parámetros, será muy dificultoso para el campo sembrar el año que viene.

Pero ocurre que el Gobierno está jugado en una carrera que necesita desesperadamente contar con el mayo dinero posible para mantener el nivel actual de los subsidios que sustenta su actividad preelectoral.

¿Subir la paridad cambiaria devaluando el peso? ¿Bajar las retenciones? ¿Reducir el Gasto Público? ¿En plena campaña política? Imposible.

Todo se reduce a una cuestión de tiempos. Ya conocemos el final de Alfonsín y de la Rúa. ¿Llegará ahora Cristina Kirchner a las elecciones sin ajustar nada? He ahí la cuestión.

Mientras tanto, el campo seguirá cayendo, porque se le terminaron los tiempos.


Fuente: Primera Linea
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