Cultura
Curiosidades, anécdotas y secretos del Centro Cultural Kirchner
Con más de 110 mil m2 en funcionamiento, se inauguró en el marco de la Semana de Mayo el Centro Cultural Néstor Kirchner, que albergará en lo que supo ser el Palacio de Correos 40 salas de exposición y seis auditorios multimedia incluyendo la sala de música tan promocionada, La Ballena Azul.

Sábado, 23 de mayo de 2015
Por primera vez, este viernes el edificio fue abierto a la prensa donde se pudo recorrer algunos de sus espacios donde en pocos días comenzará a desarrollarse su programación pese a que aún resta 7% de la obra por concluir, según detalló el ministro de Planificación y Desarrollo Julio De Vido en conferencia de prensa junto a su par de Cultura, Teresa Parodi.
Ocho años pasaron desde que se llamó a concurso para proyectar las restauraciones y nuevas edificaciones, donde quedó seleccionado el proyecto del estudio platense B4FS entre casi 50 presentados, hasta que quedó habilitado al público.
De ellos, cinco fueron destinados a trabajos de obra del gigante de estilo academicista francés ubicado en la intersección de las calles Sarmiento y Leandro N. Alem.
Los principales trabajos de recuperación se concentraron en la mitad del edificio denominado "área noble", quizás la más conocida ya que es donde antiguamente se atendía al público.
Allí, en los mismos mostradores de madera de la casa Thompson donde hasta no hace tanto tiempo se recibían cartas, encomiendas y se despachan telegramas, hoy se da la bienvenida a los visitantes.
La magnitud de la obra del arquitecto francés Norbert Maillart -inaugurada originalmente en 1928- funcionó, en sus años de mayor esplendor durante la era del papel, como un "edificio ciudad".
El lugar albergaba, entre otros, una escuela para los hijos de los empleados, peluquería, farmacia, guarderías, laboratorio de análisis clínicos y hasta una oficina de descifradores donde unas 50 personas se esmeraban en hacer legible lo ilegible.
La inmensidad del edificio hace hoy posible que este centro cultural sea el más grande de la Argentina. Para esto no bastó solo con restaurar si no que hubo que construir por dentro, manteniendo inalterable la fachada del edificio declarado Monumento Histórico Nacional en 1997.
Es en el "área industrial" donde aparecen las huellas del siglo XXI, generando un abrupto contraste con la zona antigua. El exceso de acrílico, vidrio y aluminio, así como los modernos ascensores ubicados en el centro diferentes a los antiguos situados en los laterales, rompen el encanto de lo nostálgico.
En el "área industrial" se sitúa la sala de música sinfónica conocida como La Ballena Azul, un gigante azul que emerge en el corazón del edificio sostenido por basamentos que lo aísla de las vibraciones de la calle. El lugar, que funcionará como sala propia de la Orquesta Sinfónica Nacional, fue hecho en madera y granito por dentro y de hormigón por fuera para resolver cuestiones acústicas.
Las 1.750 personas que podrán disfrutar de los espectáculos en La Ballena Azul tendrán el placer de alzar sus vistas y toparse con el órgano de la firma Orgelbau Klais. El instrumento, adquirido sin licitación, según De Vido porque "hubo que comprar lo mejor porque queremos que la gente tenga lo mejor", tiene 3.500 tubos que emiten sonidos diferentes.
Otra de las salas que se destacan y en la que aún se está trabajando es La Gran Lámpara, bautizada así por su aspecto colgante. Por su estructura moderna se estima que solo albergará muestras de arte contemporáneo, o al menos así está planificada por las autoridades.
La sala consta de dos niveles conectados por escaleras internas y puentes rígidos que la unen con el resto del edificio. Las paredes vidrieras la acercan un poco más a los grandes candelabros.
El edificio original estaba coronado por una gran cúpula de lozas y dos terrazas. Esas lozas, previa autorización de la Comisión Nacional de Patrimonio Histórico, fueron sustituidas por 496 vidrios que permiten el ingreso de luz natural a un espacio de 500 m2 para usos múltiples.
Además, se le colocó un sistema de luces led pensado para que representen los colores de las banderas de todas partes del mundo a modo de homenaje.
La magnitud de la obra de valor arquitectónico y cultural encuentra su principal punto de controversia en su dirección. Consultados en el marco de la conferencia de prensa ofrecida, los ministros De Vido y Parodi dejaron trascender que el centro no tendrá una persona al frente -como sucede en todos los museos o centros culturales dependientes de Nación- si no que será el Ministerio de Planificación y Desarrollo principalmente quien se encargará de dirigirlo en conjunto con Cultura.
Si bien habrá curadores coordinadores, se estima que cada artista cure sus propias muestras en el marco de una "programación más creativa", según explicó Parodi. La programación del mes de junio ya se puede consultar en el sitio web oficial y se trabaja para cubrir el resto del año. En lo sucesivo, el rumbo del Centro Cultural Kirchner estará atado a los diferentes gobiernos.
Fuente: Ambito