Sociedad
Adultos mayores y "extremos": siguen practicando deportes de aventura
Tres historias de hombres que, con un buen entrenamiento, modernos accesorios y un celoso cuidado de su salud, prolongan en el tiempo el ejercicio de las más exigentes disciplinas, que los fascinan desde muy jóvenes.

Martes, 24 de marzo de 2015
El cuerpo tiene memoria. La frase, de tan repetida, suena a macaneo, pero es tan cierta. Y fácilmente corroborable en lo cotidiano, no por los achaques que los años van sumando, sino por razones completamente opuestas. Jorge Vitón es un ejemplo de que el cuerpo no olvida, y de que para muchos tampoco se oxida. Vicepresidente del Centro Andino Buenos Aires, este hombre de 74 años que vive en el barrio porteño de Almagro, arrastra desde la adolescencia la costumbre de vivir la vida como una aventura puertas afuera. La pasión le queda lejos, pero va y viene cuantas veces puede. Es la montaña.
"Lo bueno de la gente de mi edad, o aun mayores, es que hacemos estas actividades por continuidad. Son años y años dedicados a esto, que constituye un estilo de vida y que, encima, te permite seguir moviéndote." Inmediatamente, Jorge recuerda su reciente expedición al cerro Nevado Ojos del Salado, en Catamarca, un pico elevado a 6891,3 metros sobre el nivel del mar, el segundo más alto de América después del Aconcagua y el volcán activo más grande del mundo. El acercamiento –nombre que también recibe este tipo de travesías– fue todo un éxito: Jorge y seis expedicionarios más hicieron cumbre a mediados de enero. Fueron diez las personas que habían empezado la escalada. "Es un buen promedio si se tiene en cuenta que en este tipo de travesías hace cumbre sólo el 30%", cuenta a Tiempo Argentino, tras el hito que le demandó dos semanas de excursión, inlcuida la necesaria aclimatación.
La historia de Jorge es una de las tantas que se pueden encontrar en la práctica de deportes de aventura. Son cada vez más los adultos mayores, hombres y mujeres, que cultivan estas experiencias, en general porque lo hicieron toda la vida, y que así le dan una lección al paso del tiempo, cuyo transcurrir, en sus casos, no influye a la hora de decir basta. Nuevas técnicas y modernas herramientas –mejor calzado, mejores sogas y ganchos que los disponibles en su juventud, en el caso de Jorge– para el desarrollo de las disciplinas de aventura contribuyen, pero lo central es, dicen, el cuidado de la salud, la vitalidad y la energía de deportistas que peinan canas.
Nacido en Azul, "en la llanura", como elige destacar, Jorge cuenta que empezó con su vida a la intemperie a los 16 años. Caminatas y campamentos marcaron su crecimiento outdoor, y así siguió hasta su primera cumbre. Hoy no repara en reconocer que a sus 74 "es más duro recuperarse en comparación a aquellos años de juventud. Es que la montaña te cansa, te deja sin piernas, es desgastante", justifica, experimentado.
Para acercar las definiciones a la comprensión de quien nunca se lanzó a una aventura similar, Jorge describe la ultima travesía: "Es un terreno muy arenoso, donde a cada paso te enterrás." Cuenta que al mediodía hace 40º C y a la noche, 4 o 5 bajo cero, en jornadas de ocho horas de caminata diaria en las que también se utilizaron mulas. Cuenta también que llevó cuatro capas de ropa, para combinar dependiendo de la temperatura, y que llevó una mochila de entre 70 y 90 litros, bolsa de dormir, aislante térmico, protección visual y las ganas de bancarse lo que venga. "En esta última vuelta, nos nevó; poco, pero nos nevó", recuerda.
La historia de amor entre Jorge y las montañas empezó en los '60. "Arranqué con cosas chicas", explica, y evoca su primera excursión por Sierra de la Ventana. Pero enseguida enumera sus grandes hitos de montañista: en 1971 formó parte de la tercera expedición argentina que trepó el monte Everest, el pico más alto del mundo (8848 metros sobre el nivel del mar), y en 1973, escaló la pared sur del Aconcagua. "La más difícil", se enorgullece. Tiempo después, en 1981, viajó a Nepal para escalar el monte Dhaulagiri (8167 metros).
Desde 2009, Jorge tiene remplazo total de cadera. Pero está impecable. Así, organiza caminatas en relieves andinos y se lanza a sus propias aventuras. "La que decide allá arriba es la montaña, por eso no hay que darle más ventaja de la que ya tiene", alerta.
Luego, como en todo deporte pero más en estos, mucho de lo que se pone en juego está determinado por las decisiones que se toman en momentos críticos. Jorge advierte: "La experiencia vale muchísimo a la hora de encarar un acercamiento y hay que saber elegir entre lo que te pide el cuerpo y lo que te pide la cabeza. En ese sentido es importante no sólo pensar en hacer cumbre, sino también tener presente que después hay que bajar."
Dice que la montaña "es hermosa", pero para este hombre es mucho más que eso: "Es una escuela de la vida que te hace conocer amigos. En la montaña las situaciones límite te hacen cambiar y de esa manera conocés de verdad a las personas. En la montaña sos vos realmente, aflora lo mejor y lo peor de uno. Pero sobre todo, sos libre. Y si vas a la montaña, no putees. Vos fuiste, ella no vino a vos."
Fumar o el Aconcagua
"Somos caminantes de la montaña entre los tantos que salen a hacerlo. No sé si es un deporte extremo. Pero es duro y difícil." Claudio Tomas tiene 57 años y junto a dos acompañantes hizo cumbre en el Aconcagua, el último 29 de enero a las cuatro de la tarde. Empezaron el acercamiento el lunes 19 y terminaron el 31. Fue la primera vez que lo hizo, y para lograrlo, cuenta, debió comenzar a entrenar tres veces por semana. Lo sigue haciendo: hace bicicleta, trota y sube y baja montañas, para variar. Claudio integra la subcomisión de carreras de aventuras del Club Andino Bariloche. Y confiesa que hace 12 años descubrió el mundo que se encuentra al salir a la montaña. "La aventura nació como una actividad para dejar de fumar. Y no sólo logré dejar el pucho sino que me sedujo más de lo que me imaginaba."
Paracaidista
En octubre del año pasado, el cordobés Carlos Roque Beltrán, pionero del paracaidismo, volvió a saltar a los 95 años y afirmó que quiere hacerlo hasta los 100.
El "negro" asenjo esquía a los 90
Roberto Asenjo no parece, ni por asomo, un hombre de 90 años. Instructor de esquí desde hace "un montón de años", el más longevo en actividad, trabaja en el Centro Cívico Bariloche desde los 15, o sea desde los inicios de esa institución que el pasado 17 de marzo cumplió 75. Aunque aclara: "Trabajo con gente conocida, y ya no más a destajo."
No obstante esto, "el Negro" Asenjo no perdió la costumbre y la práctica del esquí sigue siendo su actividad predilecta: "A la montaña voy los días lindos, y ya no cuando hay tormenta. Ya pasó esa época. Esquío desde los 19 años y lo he hecho por toda la Cordillera."
Por otra parte, las nuevas posibilidades de entrenamiento y los avances en materia de implementos hacen que quien desee mantenerse vigente en la práctica del esquí deba adaptarse a los cambios: "Hace 60 años se usaban esquíes de madera y botas con cordones. Hoy en día todo ha cambiado, hay elementos muy buenos. Después de los 60 tuve que aprender a esquiar de vuelta, y es mucho más saludable y más práctico con el nuevo sistema."
Cuenta Roberto que años atrás, aprender a mantener el equilibrio sobre los esquíes llevaba un buen tiempo. Ahora, dice, con las facilidades que hay, "en cuatro días un pibe sale esquiando muy bien; la juventud aprende a esquiar muy rápido". Él sigue enseñando: cómo moverse, cómo caminar, cómo deslizarse, cómo posicionar el cuerpo.
"Esquiar es parte de la vida. Al menos lo es de la mía. Si no esquiara, quizá me moriría. Por eso voy al cerro, esquío un par de horas, converso con la gente y la paso muy bien", cuenta Roberto, quien no guarda muchos secretos para la recuperación: "Llego a casa, me pego una buena ducha, me tomo un trago y al día siguiente vuelvo a la montaña."
Para Roberto, "el esquí lo hace gozar a uno de la naturaleza, de la montaña, de la nieve, de los cóndores que vuelan. Te olvidás de todos tus problemas. El esquí no se puede explicar. La emoción y los placeres no se pueden explicar; son absolutamente positivas."
Fuente: Infonews.