Rarezas
Un juego para disfrutar del vino
Entrevista de Tiempo Argentino a Fenando Bertona, arquitecto y emprendedor, que explica los orígenes de un particular equipo lúdico para armar blends entre amigos. Los secretos del aprendizaje entre copas, las reglas y los consejos expertos de los enólogos.
Jueves, 11 de septiembre de 2014
              





Quienes conocen de vinos saben que un varietal es un vino de una sola cepa, mientras que los que llevan varias se llaman blends (mezcla en inglés). Arquitecto de profesión, santafesino y amante del vino, Fernando Bertona inventó una copa de cristal con un medidor tallado para que cada uno pueda hacer su propio blend, le agregó tres varietales producidos con la ayuda del enólogo Leo Biondilo, un Malbec 2011, Cabernet Sauvignon 2010 y un Merlot 2010, una planilla para tomar notas y creó Blending Party, un juego para tomarse en serio. La copa Deados, con patente internacional, se puede comprar también aparte, así como el kit de cortagotas, cajas de botellas y estuches. Por ahora, Blending Party se consigue en algunas vinerías de Buenos Aires, Rosario y otras ciudades o vía Web.

–¿Quiso cumplir su sueño de ser enólogo y por eso inventó Blending Party?

–Soy un profundo amante de la gastronomía y de los vinos. Al ver lo que hacía un enólogo, siempre pensé en el disfrute de hacer tu propio vino y eso fue lo que busqué. Intenté descubrir el acto de "blendear" buscando un resultado mejor al que podía dar por separado cada varietal. Y entonces me pregunté cómo hacía para que ese momento individual, técnico, casi místico llegara a una mesa compartida con amigos.

–¿Cómo diseñó la copa, teniendo en cuenta, siendo estrictos, que cada cepa tiene su copa específica para favorecer los aromas?

–El diseño y la idea son míos. Busqué un proveedor de excelencia que trabaje el cristal artesanalmente como Cristalería San Carlos, una de las fábricas referentes en el mundo. Yo soy santafesino y vivo a 30 km de distancia. No me basé en ningún modelo en particular, no quería que fuera una simple copa sino algo más grande, esbelta, estética y con un cáliz de base ancha que proyecte hacia arriba las no menos de 400 sustancias volátiles y aromáticas que tiene el vino. Es por eso que el cáliz funciona como amplificador de aromas, para que cada uno encuentre su propio blend. En el instante que el vino se sirve, el momento que estás viviendo supera cualquier ventaja de una copa sobre otra. El momento supera al objeto.

–¿Este juego puede hacerse con vinos que ya son blends o la idea es hacerlo únicamente con varietales?

–Bajo un concepto purista diría que es mejor hacerlo con varietales 100%, es decir, con la mayor concentración del jugo de cada fruta en particular. Pero si rompemos un poco las reglas también un vino que ha estado durante meses en reposo en una botella y es de una mezcla de varietales, ya tiene una identidad única y nueva, es decir que al mezclarlo con otro es como si estuviésemos jugando a completar algo ya iniciado anteriormente en la bodega. Podríamos hacerlo, después de todo, es un juego en el que prima el placer.

"Soy un profundo amante de la gastronomía y de los vinos. Al ver lo que hacía un enólogo, siempre pensé en el disfrute de hacer tu propio vino y eso fue lo que busqué. Intenté descubrir el acto de "blendear" buscando un resultado mejor al que podía dar por separado cada varietal"

–¿Qué devolución tuvo de los enólogos, más allá de Biondolillo que trabajó con usted en el proyecto?

–Conozco enólogos con los que he compartido la idea en sus comienzos y nunca he recibido una crítica malintencionada sino todo lo contrario. He recibido buenos consejos que me han ayudado a tomar las cosas en serio y a sacar un producto de excelencia al mercado.

–¿Cuál es su blend preferido?

–No tengo un blend preferido, sino todos según sea la ocasión. Con la práctica, nuestro paladar puede volverse más sofisticado, preciso, atrevido, aventurero.

–¿Y qué devolución tuvo de quienes han jugado?

–La gente se empieza a preguntar acerca de particularidades de las distintas cepas, que antes, basados en la obviedad, el desconocimiento o el desinterés, no se preguntaban. La mayoría de los que van a una Blending Party o la hacen en su casa, que son tomadores de vino, no saben lo que es un blend o vino de corte, como concepto. Y ahí, sin darse cuenta, terminan haciendo el suyo. Eso, no se lo olvidan más.





Fuente: Infonews.
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