Locales
El pico de la creciente se aproxima y se acentúa el éxodo a zonas altas
Con el río Paraná a 5,35 metros en el puerto de Barranqueras, este jueves dejaron sus casas más de 20 familias en esa localidad. Se prevé que pueda llegar a 8 metros.
Viernes, 13 de junio de 2014
              
“Éste es el primer síntoma de que la crecida va a ser grande”, explicó Víctor, un pescador y conocedor de la zona, mientras señalaba el camino de ingreso al Club Náutico de Barranqueras, ya cortado por el agua del Paraná. Al mismo tiempo, una familia era asistida por un grupo de Bomberos Voluntarios. “Acá vivimos siete personas y tenemos que llevar todas nuestras cosas, salvar lo que podemos, porque parece que mañana (por este viernes) va a subir mucho el río”, explicó la madre de varias de las nenas que, bañadas y peinadas, esperaban subirse a la camioneta donde los servidores públicos cargaban camas, electrodomésticos y frazadas.
El camino de ingreso al Club Náutico de Barranqueras cortado por la creciente.Secheep ilumina al costado del ingreso a Antequera, donde unas 50 familias se instalarán corridas por la creciente.El drama de las familias ribereñas se vivirá en las próximos días sus horas críticas con la llegada del pico de la creciente. El terraplén es el refugio de familias y lanchas.

Este jueves el río Paraná alcanzó por la mañana los 5,35 metros en el puerto de Barranqueras y acentuó el éxodo de familias ribereñas a zonas altas en Barranqueras, Antequera y Vilelas. Para la Administración Provincial del Agua (APA), entre este sábado y el domingo el río podría alcanzar los 8 metros. Según datos de diferentes organismos, esto generará la evacuación y autoevacuación de cerca de 600 familias sólo entre estas tres localidades.

A pocos metros del camino al Club Náutico, sobre el terraplén, decenas de familias improvisaban precarias viviendas y corrales para afrontar el tiempo que dure la crecida. “Un mes y medio, seguro”, estimó Poli, uno de los vecinos de Barranqueras que este jueves clavaba tarimas verticales entre postes de palma. Aunque las previsiones de APA y el Instituto Nacional del Agua (INA) indican que el Paraná durará sólo algunas semanas por encima de los niveles de evacuación (6,50 metros en Barranqueras), los evacuados aseguran que “cuando el agua baja es lo peor”. “Hay que esperar que se seque el barro, que se vaya la humedad de las paredes, el olor. Un mes y medio, seguro, o más”, volvió a calcular.

Hasta la mañana del jueves Bomberos Voluntarios había evacuado sólo a cinco familias de la zona ribereña de Barranqueras. Varias más se habían autoevacuado. “Seguro van a tener que dejar sus casas más de 20 familias, el año pasado ayudamos a 40”, contó uno de los servidores. Pero no sólo familias se retiraron de la orilla del río en esa zona: sobre el terraplén decenas de lanchas fueron acomodadas junto a las improvisadas casillas, escapando del agua que ya ingresó al Náutico.

En Barranqueras, pese al avance constante y sostenido del río, nadie parecía espantado. “Siempre nos ayudan, se instalan baños químicos, nos dan brazadas y colchones y se arman ollas populares. Ayuda la municipalidad, los bomberos, Desarrollo Social...estamos acostumbrados, esto es parte de nuestras vidas”, sentenció Germán mientras acomodaba chapas y trataba de tranquilizar a un cerdito atado al corral de las gallinas que armó sobre el terraplén.

Saliendo de Barranqueras, camino a la ruta Nicolás Avellaneda, otro grupo de familias instaladas sobre el camino se preparó para recibir el pico de la crecida. Una de ellas fue la de Don Acosta, que junto a su esposa, cinco hijas y tres hermanos, vive frente al dique de contención que APA cerró el miércoles por la tarde. “Estamos preocupados, porque el agua igual corre”, contó el hombre mientras las niñas jugaban con los perros en el patio totalmente ganado por el río.

“La vamos a pelear hasta donde podamos”, avisó. Y fundamentó la decisión de no querer dejar su casa: “Viví 40 años en la zona del Náutico y todos los años me corría el agua, cansado me mudé acá y hace tres años que no nos movemos... hasta podemos tener plantas sin que se pudran por las crecidas”.

En cambio, pese a su esperanza de que la crecida “no va a ser para tanto”, la incertidumbre de toda su familia era indisimulable. “Por las dudas estamos haciendo ese ranchito en la parte más alta del terreno”, indicó un esqueleto de rancho hecho con palos. Y contó que “todo el tiempo se miran las noticias de la tele” para estar informados. “Parece que en Yacyretá está jodida la cosa”, dijo con más dudas que certezas.

Antequera se muda a la ruta

A pocos kilómetros de Barranqueras, otro campamento de evacuados y autoevacuados se armaba este jueves al mediodía en el ingreso a Antequera. Frente al club Yapú Guazú unas 50 familias comenzaban a instalarse en casillas de plástico, chapas y palos asistidos por el Ejército, Prefectura y la municipalidad e Colonia Benítez.

“Somos muchas familias las que vamos a venir acá, pero otros tienen entrepisos y se van a quedar en sus casas”, contó Carlos, ya instalado al costado del camino, tomando mates con su mujer y su hijo. La dimensión del movimiento de evacuados y autoevacuados que habrá en Antequera se podía medir con los trabajos que la delegación de Secheep de Benítez realizaba en la zona.

Unos 500 metros de postes de luz se instalaban a ambos lados del camino, para iluminar el campamento hasta que el río baje y el barro se seque. “Tenemos para cuatro meses”, estimó el vecino.

Similar a Barranqueras y Antequera era la situación de Vilelas, donde cientos de familias estaban amenazadas por la crecida del río. Según estimaciones realizadas por autoridades municipales y provinciales, unas 500 familias (3.000 personas) deberán dejar sus casas en esa localidad.

FUENTE: diarinorte.com
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