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Hay homicidios que no se investigan y quedan en NN, afirmó el juez Zaffaroni
El integrante de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, doctor Eugenio Raúl Zaffaroni, afirmó que la mayoría de los homicidios del país “se producen entre los habitantes de barrios precarios"

Sábado, 10 de mayo de 2014
Zaffaroni llegó el jueves a la tarde a la capital chaqueña proveniente de la ciudad de Buenos Aires para participar del cierre de las jornadas contra la violencia institucional “La lucha no lincha”, que se realizó en la Universidad Nacional en esa iniciativa promovida los diputados nacionales Remo Carlotto y Leonardo Grosso (Frente para la Victoria) junto a la Agrupación Evita.
Ayer, junto al fiscal federal Patricio Sabadini, participó de conferencias que hoy se repetirán en la Casa de las Culturas para abordar enfoques “Hacia una dogmática jurídico penal del sur” y “Deconstrucción y constructivismo desde la perspectiva del Derecho Penal”, respectivamente.
La investigación
“Este es el dato duro, que lo tenemos investigado expediente por expediente”, acotó sobre estos casos que dijo se pueden detectar de ese modo “porque no es un universo muy grande. Entre la Capital Federal y provincia Buenos Aires son 900 por año en un universo de 16 millones de habitantes. Por eso podemos pesquisar expediente por expediente y recoger unos 15 o 20 datos de cada uno”.
Esto son datos duros de la realidad pero ciertos y dio lugar a que también apuntara: “Es decir que, parece, que hay víctimas de primera y de segunda. En las de segunda tenemos uno menos. Es alarmante esto que estoy diciendo pero esto es lo que surge de la investigación de la realidad, no de lo que proviene de la creación mediática”.
Dato cierto
El juez Zaffaroni sostiene que el índice de homicidios “es el único dato cierto de violencia y es cifra dura, porque hacer desaparecer un cadáver no es fácil”, por lo que generalmente los hechos que se producen son los que se registran la Argentina tiene una tasa de homicidio del 5,5 por cada 100.000 habitantes.
Esa cifra es un promedio de dos países en una misma geografía pero distintos territorios. Entre la ciudad autónoma de Buenos Aires y el conurbano de la provincia de Buenos Aires hay un conglomerado poblacional de 16 millones de habitantes.
También señala, a la vez, que esa “es la zona más conflictiva en cuanto a violencia, más problemática, pues el índice de homicidios es del 7,5”. En los demás lugares del
El juez Eugenio Raúl Zaffaroni afirma que hay una anarquía legislativa que puede remediarse con el anteproyecto de ley del Código Penal.
país “es de entre el 3 y el 3,5 cada 100.000 habitantes. Casi similares a los índices Europa y Canadá, que están en 2 por esa misma cantidad de ciudadanos”.
Teniendo en cuenta el comportamiento de las sociedades de países vecinos dijo que el índice de homicidios de Brasil es del 27 por 100.000. “Los índices más altos de toda la región latinoamericana son los de Uruguay, Argentina y Chile” y por ello indicó que “el índice de violencia es relativo”. El magistrado sostiene que “ningún país tiene frecuencia delictiva cero” y que “siempre el objetivo debe ser que baje el nivel en que esté, por supuesto aun sabiendo que nunca llegará a cero. “Comparativamente, en la región el índice de violencia es bajo”, remarcó.
El interrogante
En cuanto a la frecuencia de hechos delictivos contra la propiedad, “si suben o bajan no lo sabemos porque lo que se registran son denuncias y ahí la cifra no es dura”, alertó el penalista magistrado de la Corte Suprema. En ese sentido añadió que “las denuncias “dependen de que funcione la industria del seguro, de la disposición que tenga la gente a denunciar, de la visión que la sociedad tenga de la Policía, de una serie de factores. Por ahí la suba de denuncias no representa un ascenso del número de hechos sino, por ejemplo, una mayor confianza de la población en el servicio de seguridad”, añadió.
Zaffaroni dijo “ahí no sabemos”, pero marcó que “hay método para investigar, que tiene que ser una encuesta entre víctimas”, pero que sin embargo “no se ha hecho. No se invierte para saber cuál es la violencia. Entonces, si no se invierte pero todo el mundo habla del tema, me pregunto si alguien tiene interés en prevenirla”.
“Yo no puedo prevenir lo que no conozco. Lo primero que hay que hacer es conocerla. Investigar cuesta unos pesitos, pero no mucho. Considerando todo lo que se invierte en el presupuesto del servicio de seguridad la investigación es muy barata, pero no se hace porque no le interesa a nadie, parece”, consignó.
Massa y
el agua tibia
“Insisto: cuando se discute el Código Penal no se puede inventar el agua tibia”, respondió Zaffaroni sobre expresiones del diputado nacional Sergio Massa sobre el anteproyecto del Código Penal elaborado por la comisión que integró junto al ex secretario de Seguridad bonaerense León Arslanián, el legislador del PRO Federico Pinedo, el ex diputado radical Ricardo Gil Lavedra y María Elena Barbagelata, del Frente Amplio Progresista.
Cree “podemos tener alguna pequeña diferencia evaluativa pero no más que eso” y afirmó que “hay una anarquía” legislativa a la que se le debe dar racionalidad. El Código Penal data de 1921 y dijo “fue destruido” con 900 reformar sobre sus 300 artículos, además de leyes penales especiales que superan al Código. “Tenemos una legislación penal anárquica con consecuencias graves sobre las interpretaciones que pueden hacer los jueces”, remarcó.
Sobre el anteproyecto dijo que servirá para superar esa anarquía legislativa y “consolidar lo que hay en forma más orgánica e introducir aspectos más modernos”. Uno de ellas es que los jueces deban fundamentar los motivos por los que fundan las sentencias. “Cuando llega la hora de fundamentar el juez no dice por qué pone la pena”, que cree conveniente aplicar porque la mayoría de las veces “no se entiende” los fundamentos, a la vez que los órganos colegiados “se niegan a revisar las penas”.
“Hay una larga lista de agravantes como una larga lista de atenuación”, dijo sobre un tema que asegura “no afecta la vida de la mayoría de los argentinos” por la enorme porción de la sociedad convive sin cometer delitos que serán parte de ese Código Penal o del que está vigente ahora.
Cree que es mejor esperar media hora y
no tirar la historia de diez años sin represión
En la Universidad Popular, ante una consulta sobre la decisión del gobierno provincial a cargo de Juan Carlos Bacileff Ivanoff, que dispuso el miércoles desalojo de la protesta de gremios estatales y movimientos sociales por medio de la policía sin ahorrar disparos de balas de goma y gases, Zaffaroni entiende que “en la convivencia nos tenemos que acostumbrar a soportar un poco más. Creo que es mejor esperar media hora y no tirar diez años de historia sin represión”.
El juez de la Corte Suprema admitió que esos casos pueden causar molestias por las demoras, que la protesta social es un tema polémico cuando ocupa lugares públicos. Por eso también opinó que quienes protestan en forma sistemática de ese modo “van a tener el repudio de la gente. Eso, de alguna forma, se va a ir regulando solo. No creo que nadie se haga simpático por estar molestando todos los días”.
Con esos argumentos descree que la protesta social pueda ser regulada, como propuso el diputado nacional Juan Manuel Pedrini. “Llevamos más de diez años de protesta y seguimos todos vivos. Podemos estar dos años más. Mejor no regularla y dejar que se regule sola”, dijo en la consulta inevitable sobre el tema.
La justicia, la política
y el pluralismo interno
La elección de los jueces de superiores tribunales “tienen que ser sometidos a un proceso de selección”, comparte Zaffaroni cuando se le preguntó sobre el caso del Chaco y la reciente integración de Isabel Grillo a la cabeza del Poder Judicial. Y eso es hablar de la justicia y la política.
“Es inevitable. Sea como sea. Un juez conservador tiene una cosmovisión, un liberal otra cosmovisión. Es imposible que haya jueces aideológicos, si alguien es apartidista, asexuado, atodo, y bueno es mejor que se vaya al Himalaya pero que no trabaje de juez”, recomendó.
El magistrado afirma que “cada uno lo interpreta de acuerdo a su cosmovisión y eso es inevitable. La única forma de garantizar imparcialidad no es buscar alguien que no tenga ideología, ese es un enfermo. Es el pluralismo interno”.
Se basó “en los casi once años en la Corte Suprema, una corte plural. Somos siete, no si los Siete Locos de Roberto Arlt pero siete personalidades, somos siete personajes y si no lo fuera me incluyo. Somos muy diferentes, edades distintas, cursos de vidas diferentes. La imparcialidad sale de ahí”.
Zaffaroni dejará la Corte en enero próximo, cuando cumpla 75 años y dijo que se prepara para tener una “vida común” entre el estudio del Derecho Penal, la docencia y charlas con públicos diversos, como los que tuvo aquí, en el Chaco en distintos escenarios en los que mostró un muy amplio conocimiento jurídico.
“La violencia institucional
no ha cesado en el país”
Sin buscar atajos ni atenuantes el juez de la Corte Suprema de Justicia afirmó “la violencia institucional no ha desaparecido del país. Venimos de una larga tradición de violencia institucional que fue sistemática durante muchos años y no me estoy refiriendo ya solamente a la dictadura militar”.
Zaffaroni dijo que “naturalmente ese vicio se ha ido reproduciendo y hoy no tenemos una violencia institucional sistemática pero tenemos manifestaciones” que dijo “tenemos que bajar como los índices de homicidios”.
Seguidamente recordó que después de ese trágico periodo institucional con gobiernos de facto “hubo unas 1.000 ejecuciones sin proceso en el conurbano y la ciudad de Buenos Aires”, entre 1983 y 1987 porque la Policía de la Provincia de Buenos Aires, que condujo el represor Ramón Camps, “siguió matando gente”.
También señaló que esas ejecuciones “se mostraban en televisión” y que eso “para con la llegada al gobierno de Antonio Cafiero” al gobierno de la provincia de Buenos Aires. “Se mostraba como la guerra contra el crimen y el famoso abultado prontuario pero las víctimas no pasaban de 22 o 23 años”, subrayó.
FUENTE: diarionorte.com