Salud
Adictos a la comida: ¿culpa de la impulsividad?
Un estudio identificó la relación de los trastornos alimentarios con la actividad en un área del cerebro involucrado en el proceso de recompensa.
Jueves, 8 de mayo de 2014
              


¿Cuántas veces sucede que uno abre un paquete de papas fritas con la idea de comer algunas y pocos minutos después se da cuenta que se comió todo el paquete? Ahora un estudio demostró que este tipo de comportamiento impulsivo sería difícil de controlar y puede ser un factor de riesgo para desarrollar adicción a la comida y otros trastornos alimentarios como resultado de actividades de células ubicadas en una parte del cerebro involucrada en la recompensa.
La investigación, publicada en la revista “Neuropsychopharmacology” fue liderada por un equipo de la Escuela de Medicina de la Universidad de Boston, en Estados Unidos, y llevada adelante en colaboración con la Universidad de Cambridge, en el Reino Unido.
El estudio mostró que las personas con trastornos alimentarios y obesidad son más impulsivas que las personas sanas. Por ejemplo, son más propensas a decir cosas por las que más tarde se arrepienten o comenzar a realizar una actividad sin pensar las posibles consecuencias. Sin embargo, no estaba claro si la impulsividad existía antes del comportamiento alimenticio disfuncional o si se había desarrollado como una consecuencia de éste.
Con el objetivo de responder este interrogante, los investigadores de la Universidad de Boston midieron la imposibilidad de retraer una respuesta impulsiva en modelos experimentales que fueron expuestos diariamente a una dieta alta en azúcar por una hora.
COMPONENTE BIOLOGICO
Los modelos del experimento que mostraron ser más impulsivos rápidamente desarrollaron atracones, mayores niveles de hambre y la pérdida del control sobre la dieta chatarra (que se midió a partir de la imposibilidad de evaluar adecuadamente las consecuencias negativas asociadas con la ingesta de una dieta azucarada).
Como contrapartida, los modelos que parecían ser menos impulsivos mostraron la habilidad de controlar apropiadamente la conducta impulsiva y no mostraron comportamientos alimenticios anormales cuando se los expuso a la dieta alta en azúcares.
Según destacaron los investigadores, otro aspecto interesante fue que los modelos impulsivos mostraron una expresión aumentada de un factor de transcripción llamado Delta-FosB en el núcleo accumbens, un área del cerebro involucrada en la evaluación de la recompensa y el comportamiento impulsivo, lo cual indica un potencial componente biológico detrás de esta conducta.
“Mientras la impulsividad podría haber ayudado a nuestros ancestros a elegir alimentos ricos en calorías cuando los alimentos escaseaban, los resultados de nuestro estudio sugieren que en el entorno rico en calorías actual, la impulsividad promueve la sobrealimentación patológica”, explicó el doctor Pietro Cottone, codirector del Laboratorio de Trastornos Adictivos y profesor de farmacología y psiquiatría de la Universidad de Boston.
“Los resultados de nuestro estudio suman mayor evidencia sobre la idea de que hay mecanismos similares involucrados en el comportamiento adictivo tanto ante las drogas como ante la comida”, añadió la doctora Clara Velazquez Sánchez.
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