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Día Mundial del Riñón: Salud recuerda la importancia de los controles para prevenir y detectar problemas renales
Con motivo de celebrarse el Día Mundial del Riñón, este jueves 13, el Ministerio de Salud Pública se suma a la efeméride para fortalecer la conciencia sobre el cuidado de este órgano considerado vital, que tiene la función de filtrar la sangre y eliminar las sustancias tóxicas del cuerpo mediante la orina.

Miércoles, 12 de marzo de 2014
Este año, con el lema “Enfermedad Renal Crónica (ERC) y el envejecimiento”, la campaña fija su atención en la tercera edad. La especialista en la temática, María Eugenia Bianchi, remarcó que “la ERC es más común en la adultez, puesto que después de los 40 años, el filtrado del riñón empieza a decaer aproximadamente un 1 por ciento por año”.
La hipertensión arterial y la diabetes se encuentran entre las causas más frecuentes de deterioro irreversible de la función de los riñones, aunque otros factores de riesgo cardiovascular como el consumo de tabaco y el colesterol elevado también pueden predisponer a su desarrollo. Por tal motivo, resulta fundamental la incorporación de hábitos de vida saludables como llevar una dieta equilibrada, realizar actividad física y evitar el consumo de tabaco, “son herramientas tan simples como eficaces para prevenirla”, valoró.
“Se estima que uno de cada cinco hombres y una de cada cuatro mujeres entre 65 y 75 años, y la mitad de los mayores de 75 años tiene algún grado de enfermedad renal”, alertó Bianchi, quien además, agregó que esta enfermedad aumenta el riesgo de ataque cardíaco y de accidentes cerebro vasculares y en algunos casos puede derivar en una insuficiencia renal con diálisis o trasplante.
A las personas que presentan alguno de los factores de riesgo, se les recomienda evaluar periódicamente el funcionamiento de los riñones para, a través del diagnóstico precoz, prevenir o enlentecer el empeoramiento del funcionamiento renal y así evitar o retrasar la necesidad de diálisis y trasplante.
Los riñones y la ERC
Los riñones realizan muchas funciones importantes para la salud, ya que a través de un complejo sistema que incluye mecanismos de filtración, reabsorción y excreción, son los órganos encargados de eliminar los desechos, el exceso de líquidos y los medicamentos del cuerpo, además de producir hormonas que ayudan a regular la presión sanguínea, la producción de glóbulos rojos y ayudar a mantener los huesos saludables.
La ERC puede definirse como el funcionamiento anormal de los riñones por más de tres meses o su alteración estructural, mediante la pérdida gradual de sus funciones. “Las enfermedades renales suelen ser silenciosas, dado que permanecen asintomáticas hasta estadíos avanzados cuando ya afectaron de manera considerable la calidad de vida de las personas”, agregó Bianchi.
La detección tardía requiere que, en la mayoría de los casos, las personas deban ser sometidas a terapias de sustitución de la función renal como la diálisis o el trasplante del riñón para sobrevivir, con un alto costo para el sistema de salud y un deterioro importante en la calidad de vida del paciente.
Cambios en la función renal del adulto mayor
Es importante medir la función renal en un adulto mayor para poder planificar el uso de medicamentos en dosis adecuadas y seguras, y para pronosticar el riesgo de otras complicaciones de la salud frecuentes en la maduritud como los trastornos cardiovasculares y la diabetes.
Por otro lado, -ejemplificó Bianchi- la sed, que protege de la deshidratación, no funciona a pleno en la vejez, por lo cual es indispensable advertir esta situación y educar a los pacientes a adquirir el hábito de tomar abundantes líquidos en forma regular y anticiparse a esta sensación.
Recomendaciones nutricionales en el adulto mayor
Para finalizar, la especialista hizo especial hincapié en que “con medidas adecuadas se puede enlentecer la progresión de la enfermedad renal, prevenir sus complicaciones y mejorar la calidad de vida”, así sugirió:
·Beber abundante cantidad de líquido.
• Moderar el consumo de sal. Se recomienda cocinar sin agregar sal y reemplazarla por perejil, albahaca, tomillo, romero u otros condimentos.
• Evitar alimentos con alto contenido en sodio (fiambres, embutidos, aderezos, productos de copetín, quesos, etc.)
·Moderar el consumo de azúcares.
·Controlar la ingesta de grasas de origen animal.
·A la dieta se debe asociar actividad física adecuada, al menos 30 minutos diarios.
·No fumar. Incluso pocos cigarrillos por día son muy dañinos.
·Mantener la presión arterial por debajo de 140/90 mm Hg.
·Las personas con diabetes e hipertensión arterial deben mantener un buen control de la enfermedad y los factores de riesgo asociados.