Corrientes
Surgen algunas dudas en torno al presunto secuestro de una joven en Corrientes
Corrientes (Especial y Corresponsal) - Medios de la vecina provincia dieron a conocer detalles del examen médico realizado a la víctima, que echan ciertas dudas sobre el caso denunciado y que cobró gran notoriedad.

Miércoles, 26 de febrero de 2014
Según el portal CorrientesHoy, la policía correntina sigue con la investigación del hecho supuestamente ocurrido en pleno centro de la capital correntina y que tuvo como víctima a la joven chaqueña Sylvina Escobar, de 21 años. A partir de fuentes cercanas citadas por este medio, se indicó que lesiones de “quemaduras” que presenta la víctima “no son compatibles” con las relatadas en la denuncia.
Pleno centro
Según la denuncia conocida, la joven Escobar fue secuestrada por dos hombres el pasado lunes, en la esquina de las calles La Rioja y 25 de Mayo de esta ciudad, es decir, a metros de la Casa de Gobierno de la Provincia.
Dos hombres que se movilizaban en un vehículo utilitario secuestraron a Sonia Sylvina Escobar, de 20 años, una chica que estaba haciendo trámites en el Rectorado de la UNNE.
La mujer fue llevada a un lugar desconocido, pero apareció sana y salva en el cruce de Avenida 3 de Abril y calle Córdoba.
Raúl Escobar, padre de la joven, dio su versión de lo sucedido en una emisora local. “A mi hija le pegaron patadas, le tiraron del pelo, la quemaron con un encendedor y le rompieron todo el pantalón”, explicó angustiado. La joven declaró que en la camioneta viajaba otra niña, de unos 8 años aproximadamente, que no pudo escapar.
Tras ser amenazada con un arma de fuego, los captores la encerraron en una casa y cuando daban vueltas por la ciudad para supuestamente negociar su pase a la República del Paraguay, pudo huir y refugiarse en un kiosco, en la zona de Avenida 3 de Abril y Córdoba.
Una vez en la casa las encerraron en un baño hasta que la niña comenzó a llorar, lo que despertó la furia de los secuestradores
“Le pegaron patadas, la arrastraron del pelo, le cortaron con una trincheta todo el jean, por lo que también tiene heridas en la pierna, la quemaron con un encendedor. La terminaron amordazando para que no grite y la ataron de pies y manos”, dijo Escobar.
Mientras se encontraban en la casa comenzó a sonar el celular de la estudiante y uno de los delincuentes le dijo que iban a atender la llamada para que la escuchen “por última vez”.
El que estaba del otro lado de la línea era su padre. Luego de la comunicación, la víctima pudo escuchar que los secuestradores planeaban pasar a Paraguay antes que sea de noche.
Los captores decidieron subir nuevamente a las víctimas a la camioneta. En ese momento, la niña se descompuso y vomitó sobre uno de los sujetos. El hombre intentó correrse y la joven aprovechó esa circunstancia para escapar.
Alrededor de las 14:00, en la zona de 3 de Abril y Córdoba, abrió la puerta y saltó del vehículo. “Cuando mi hija salta el secuestrador alcanza a tomarla del cabello y la arrastra por la calle”, explicó el padre y agregó que “mucha gente vio la situación y se abrió paso, hasta que decidieron soltarla”.
La joven se refugió en un kiosco y desde allí avisaron a la Policía.
La víctima y el padre radicaron la denuncia en la División de Delitos Complejos. “La Policía hizo muchas preguntas irrelevantes e indirectamente trataron de hacer pasar el hecho como un invento de mi hija, que estaba en pleno estado de shock”, afirmó indignado Escobar.
El fiscal de Instrucción, Buenaventura Duarte, a cargo de la pesquisa, se mostró molesto por estas declaraciones y aclaró que “la labor de los funcionarios policiales es eliminar cualquier posibilidad de que se trate de un engaño, por lo que deben insistir hasta en el último detalle”.
Versión de una testigo
Este martes, en comunicación con Radio Sudamericana, una mujer contó haber visto a la joven que fue raptada en zona del microcentro correntino.
La supuesta testigo -que prefirió reservar su identidad- manifestó que la joven de 21 años apareció en zona de calle Córdoba y avenida 3 de Abril en estado de shock con las manos atadas.
“Estábamos en el auto con mi papá esperando poder cruzar la avenida y de golpe vemos a una chica desesperada, llorando con las manos atadas. La chica en la desesperación se cayó al suelo, se levantó y volvió a correr”, relató.
“Lo que nos llamó la atención es que en vez de ir al Hospital Escuela fue en sentido contrario y no paraba de correr. La chica estaba con un short de jean y una remerita y por lo menos no pudimos ver ninguna herida sangrante”, contó.
Fuente: Diario Norte