Locales
Crearon un servicio de remises conducidos por mujeres
Un nuevo emprendimiento en Resistencia ofrece el servicio de remises con mujeres al volante. La propietaria asegura que responde a una demanda que se disparó luego del emblemático caso Tatiana. Acaba de cumplir cuatro meses en las calles y gana adeptos, tanto femeninos como masculinos.
Jueves, 30 de enero de 2014
              







Sus integrantes plantean que falta que más conductoras ocupen ese rol y alertan sobre el descontrol de las adolescentes en las noches de boliche. El caso Tatiana Kolodziey marcó un antes y un después en la cultura y en el comportamiento de las chaqueñas.

En la semana posterior al asesinato de la joven radióloga, que había viajado horas antes en un remís y cuyo conductor es el único imputado en la causa, la psicosis ganó las calles de Resistencia y muchas mujeres extremaron cuidados.

Hubo anuncios municipales y provinciales, las remiserías comenzaron un extenso período de discusiones para uniformar la apariencia de los vehículos, aunque paulatinamente la informalidad volvió a dejar las cosas como antes de octubre de 2012. Mirta Irala es una de los muchos chaqueños preocupados porque hacía falta crear un servicio con un nuevo concepto. Así impulsó la iniciativa de “remises por y para mujeres”. “Pensé en todas las mujeres y en mi experiencia personal”, dijo a NORTE.

La unión hace la fuerza Irala afirma que abrir el emprendimiento, aún pequeño, resulta muy difícil porque pese a que hay voluntad es un sector al que le cuesta organizarse: “Somos muy laburadoras, responsables, pero a las trabajadoras nos cuesta nuclearnos”, afirma. De su experiencia menciona el caso de algunas conductoras que pese a disponer de un automóvil rápidamente se desalentaron con la actividad, otras le dijeron que les gustaría sumarse pero, cuando se dio la oportunidad, priorizaron el cuidado de los hijos o las desventajas de estar expuestas a riesgos. “Una de ellas me contó que dejó de trabajar con el remís porque se cansó del acoso verbal y de sentir que tenía que vestirse prácticamente como un varón para que la traten con respeto”, recuerda.

Otro concepto Por el trato con pasajeros alcoholizados y porque trabajar de noche en general es más peligroso, las mujeres evitan hacer ese turno. Unas pocas choferes se desempeñan en turnos acotados o con horarios discontinuos y por ello la remisería está compuesta aún con un plantel mixto. “Aunque nos faltan conductoras, tenemos choferes varones de confianza que sustentan el concepto con el que empezamos. Además los clientes nos cuentan sobre el buen trato que reciben”, agrega Irala. El local abrió sus puertas el 27 de septiembre de 2013, se llama “Prefiero” porque es la palabra que define un enunciado: “Prefiero amabilidad, cordialidad, respeto, puntualidad”.

Como recién empiezan, celebran tener 25 a 30 llamados por día (en un mes representativo de la temporada baja) y haber alcanzado picos de hasta 60 pedidos en un día (en diciembre, el mes con más demanda) en una zona que comprende a los barrios Udocha, Metalúrgico y Villa Centenario.

-¿Cuál es el momento del día en que más los requieren?

-Es bastante parejo en el transcurso de la jornada. La excepción son los fines de semana, toda la noche llaman.

-¿Por qué eligió este rubro?

-Empecé cuando viajaba por otros motivos hacia Colonia Tacuarí, algunos pobladores querían pagar para que los llevara porque me tenían confianza. Les cobraba un monto simbólico, muy por debajo de lo que pedían los remises. Después, a partir del caso Tatiana y, como muchos, pensé que hacía falta tener más bases con todos los papeles en regla. Todavía hay demasiados remises truchos y en las empresas en blanco también se ven irregularidades. Igual fue difícil empezar, choferes de otras empresas me decían: “Para qué te metes si no sabés lo que es andar la calle” y cosas por el estilo para desalentarme. Ahora tomo algunos llamados para afianzar el trato con los pasajeros.

-Cuestión de cultura, ¿las mujeres al volante generan más confianza?

-Las pasajeras hablan. Muchas dan detalles sobre por qué no viajan más con otras empresas. Desde hechos graves, como el robo de pertenencias, hasta cuestiones menores, como la falta de buenos modales. Las que salen de trabajar de noche, por ejemplo, y las que viven más allá de la Soberanía se quejan porque hay remiseros que se toman atribuciones o les dicen cosas desagradables.

-¿Cuáles son las quejas más frecuentes de los pasajeros?

-Que les cobran de más, que son maleducados, la falta de higiene del vehículo y del conductor, que algunos autos son muy viejos y funcionan mal, o que les cobran un plus por el aire acondicionado, además de los incumplimientos en el tiempo de llegada. Tal vez por eso valoran cuando reciben amabilidad de los choferes, puntualidad y pequeños gestos.

Por y para ellas

En la oficina donde funciona la Línea 137, de atención a las víctimas de violencia, hay un cartelito con el número de la remisería.

-¿Cómo fue el vínculo con la Dirección de la Mujer?

-Desconozco cómo se dio, seguramente escucharon nuestro aviso por la radio. Nunca tuve contacto con ellas. Siempre fui defensora de los derechos de las mujeres, solamente una sabe lo que es pasar por ciertas dificultades. Muchas creemos que somos las únicas a las que nos pasan cosas difíciles y después descubrimos que hay muchas otras en las mismas condiciones. A las mujeres nos falta organización y unidad. A nosotras nos importa hacer algo más que obtener el dinero del día, como mejorar el lugar donde se vive o en el trabajo, por ejemplo.

Las contras

Entre los choferes, la proporción de hombres aún es superior en la pequeña empresa. Las remiseras atienden demandas especiales y con clientes conocidos, porque son pocas y hacen turnos acotados. De noche prefieren no salir a la calle porque es cuando más situaciones desagradables les tocó vivir. La mayoría de las conductoras tiene horario acotado, porque están las demandas de sus hijos. Muchas son sostén del hogar o no tienen marido, y en consecuencia deben responder a muchas exigencias todos los días, todo el año.

“Un chofer me ofreció hacer una sociedad. En la primera reunión que tuvimos miró la oficina y dijo: `Esto es muy de mujer’. Se refería a la decoración, las sillas, el florero y la caramelera en el escritorio. Le respondí que no quería tener un socio porque todo eso lo hice sola”, recuerda la propietaria. Por eso ahora apela a otras trabajadoras que, como ella, deseen sumarse a la posibilidad de emprender algo juntas con nuevas reglas.

Otro aspecto es el comportamiento de algunos pasajeros. Hay choferes que se escandalizan con algunas adolescentes a la salida de los boliches. “Algunas necesitan ayuda para bajar del vehículo porque no pueden sostenerse en pie o caminar. Es un compromiso muy grande”, advierte.

“Hay mamás que saben quién las lleva en una salida nocturna, pero desconocen con quién vuelven”, agrega. Uno de los relatos sirve de muestra: una chica contó que al subir a un vehículo el chofer subió el volumen de la música y se puso a cantar.

Le pidió que baje el volumen y él le respondió que el tema se lo dedicaba a ella. La joven dijo que iba a bajar. Él insistió en que no se alterara, le decía linda, entre otros piropos.

La pasajera llamó a una amiga por celular y le pidió que llame a la policía porque no la dejaban bajar del remís. El conductor se molestó porque exageraba, bajó la música y siguió explicándole sus razones hasta llegar a destino.

Cuando la chica quiso pagar él se negó a cobrarle. Ella insistió hasta pagar el viaje pero jamás volvió a viajar con esa empresa.






Fuente: Diario Norte
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