Boca
Nadie en su puesto lo pudo remplazar
“Pasan los años, pasan los jugadores...”, canta la hinchada. Battaglia dejó en Boca un recuerdo inmenso. Por eso todavía se lo extraña tanto.

Martes, 31 de diciembre de 2013
Allá cuando se apagaba el torneo Apertura 2011, el 11 de diciembre, cuando Boca ya era campeón en esa última fecha ante All Boys, el entonces entrenador xeneize, Julio César Falcioni, previendo lo que vendría después, tuvo en gesto que lo enalteció por ese entonces. Llamó a Sebastián Battaglia y lo hizo jugar lo que serían finalmente sus últimos 16 minutos como jugador profesional.
También su 17ª estrella con los colores azul y oro, para que se convierta en el jugador con mayor cantidad de títulos ganados en la rica historia boquense.
Ese día se iba un símbolo enorme del club de La Ribera, uno de los mejores números cinco que usó la camiseta boquense. Porque Battaglia está sin dudas a la altura de Antonio Rattín y Rubén Suñé, dos glorias inmensas que marcaron épocas en el fútbol argentino, claro también jugando en el mediocampo xeneize.
Con la ida del volante santafesino Boca perdió mucho, ya que desde aquel día en los posteriores equipos, tanto con el mismo Falcioni como con Carlos Bianchi en el banco, no hubo otro igual. El despliegue, la garra, la inteligencia para devolver la pelota siempre redonda, la estirpe ganadora... ninguno de los que llegaron después pudieron reunir todas esas características juntas.
Ni Leandro Somoza, ni Ribair Rodríguez, ni Cristian Erbes, ni Pablo Ledesma, estos dos últimos aún en el plantel actual, pudieron emular lo que fue Sebastián Battaglia en la mitad de cancha xeneize.
Y todavía hoy se lo extraña, y mucho. Precisamente uno de los puntos más flacos del Boca actual está en el sector medio del equipo. No hay un jugador con su despliegue y su inteligencia. Hoy en el elenco boquense se pone a un “5” que marque o a uno que intente jugar. Battaglia reunía las dos cosas y eso lo hizo un jugador distinto.