Beneficios del mar
Baños de arena, algas y sal, otros beneficios de veranear en el mar
La brisa es un aporte rico en yodo, las algas son fuente de compuestos bioactivos, la arena sobre el cuerpo activa la circulación y suaviza la piel, y la sal marina, sin industrializar, es rica en minerales. Y algunos hasta la ingieren.

Domingo, 29 de diciembre de 2013
Caminar descalzo hasta la orilla del mar sintiendo la arena blanda, dejando que las primeras olas mojen los pies. La ecuación tiene un solo resultado: bienestar en el acto. Luego sigue sumergirse; los baños marinos, se sabe, son ideales para solucionar afecciones de toda índole, como la psoriasis, dolores reumáticos y musculares, problemas de circulación, várices y, por supuesto, estrés, depresión, ansiedad y tristeza.
La energía vital que ofrece el océano ya era conocida por antiguas civilizaciones, como los griegos, egipcios y romanos, quienes daban especial atención a las curas del mar. Famosos son los baños públicos en ciudades balnearias y las recomendaciones médicas que daban Hipócrates, Platón y Eurípides, quienes sostenían que el mar todo lo cura. Pero el baño no es lo único. La brisa y la bruma océanica son un spray natural rico en yodo, un aliado perfecto para regular la glándula tiroides que permite equilibrar nuestro organismo.
ESTÉTICA Y SALUD. La talasoterapia (del griego Thalasso –mar– y Therapeia –terapia–), es una técnica que combina los baños de agua marina (hidroterapia), el clima marino (aeroterapia) y la radiación solar (helioterapia) y aporta beneficios desde tiempos inmemoriales. La doctora Cristina Pascutto, dermatóloga y miembro de la Sociedad Argentina de Dermatología, explica que los recursos naturales que se utilizan en talasoterapia van del agua marina (los efectos sobre el organismo son variados, según las diferentes características del agua marina (temperatura, salinidad, densidad, entre otros), las algas (además de su valor nutricional, han recibido mucha atención como fuentes de compuestos bioactivos) y los limos o lodos (tienen propiedades antiinflamatorias y se utilizan en patologías cutáneas como psoriasis), entre otros. Pero también la arena: constituida fundamentalmente por sílice, su capacidad para concentrar calor y transmitirlo al cuerpo en forma rápida es su mayor aporte terapéutico. La arena actúa activando el metabolismo y la circulación por eso los baños arenosos están indicados para procesos inflamatorios crónicos como los reumatológicos. A nivel de la piel, sirve para suavizar por un mecanismo de exfoliación.
En cuanto a la piel, los activos antioxidantes extraídos del mar pueden presentar un efecto antiage por sus propiedades antioxidantes. Sobre una piel sana no hay inconveniente de utilizar estos recursos, en cambio en una piel dañada se necesita el consejo profesional. Sol, arena y mar son una buena combinación para bajar el estrés, en cuanto a la piel debemos ser precavidos sobre todo por la exposición lumínica y su posibilidad de fotodaño: quemaduras, manchas, arrugas y cáncer, por lo que se deberán tener en cuenta todas las medidas de fotoprotección como horarios, vestimenta, anteojos y colocación de un adecuado protector solar.
La doctora Graciela Ferraro, dermatóloga de la Asociación Argentina de Dermatología agrega: "Estos tratamientos, en algunos casos se usan para realizar pulidos, también pueden ser máscaras o cremas. Nada es milagroso, aportan minerales que son necesarios en el metabolismo para complementar algunas enzimas que actúan en el envejecimiento, pero todo aquello que se use para mejorar la piel necesita ser usado a largo plazo para producir los efectos deseados."
La Costa argentina ofrece diversas propuestas para el relax y el bienestar marino. En Neptune Spa del Sheraton Hotel de Mar del Plata, la gerente Lidia Vidas propone: "Se ofrece una piscina con agua salada tratada artificialmente por un laboratorio químico, calefaccionada en 37° C, la temperatura ideal para relajar tensiones y dolores musculares. También hay tratamientos con algas, que utilizamos por su efecto hidratante, antioxidante y reafirmante de la piel. Una sesión de una hora cuesta $ 314."
En Manantiales Spa de Mar, en la misma ciudad, se encuentra el primer centro de Talasoterapia de Argentina. Ana Garcete, quien dirige el spa, explica: "De nuestra playa se extrae el agua de mar rica en minerales y oligoelementos; se termaliza a 37° C y se deposita en dos piscinas equipadas con yet de hidromasajes, entre otros tratamientos. Se puede optar por programas de tres horas o de todo el día donde se disfruta de actividades físicas y recreativas en las piletas, sesiones de masajes, saunas, caminatas por la playa y momentos de relax en el bosque. Puede estar alojado o no, sólo basta con la reserva telefónica en el día. Spa día para dos personas $ 635. Spa medio día para dos personas $ 475.
FLOR DE SAL. Con el boom gourmet, la mesa argentina se vio coronada con productos de calidad premium, como quesos, chocolates, aceite de oliva, entre otros. La sal también vive su momento de gloria, en especial la de mar. Pero antes de contar de qué se tratan sus beneficios, es interesante saber cuáles son las diferencias entre esta y la refinada que se vende en el supermercado. Explica Martín Moroni, dueño de Sal de Aquí, emprendimiento que produce sal de mar en Cabo Raso, Chubut: "La sal común es Cloruro de Sodio, en cambio la marina es aquella que se obtiene secando el agua de mar. El resultado es una sal que contiene oligoelementos y minerales. Sobre todo tiene mayor cantidad de yodo biológico, lo que contribuye a la salud.
Además, contiene 84 elementos esenciales importantes para el organismo, que son eliminados durante el proceso de industrialización y producción, como el azufre, magnesio, calcio, entre otros. Ese lavado, hecho en caliente, se realiza para "blanquear" el producto, ocasionando la pérdida de la mayor parte de elementos esenciales. Después de refinada o empobrecida, la sal industrial es "enriquecida" con aditivos químicos que evitan la formación de cálculos, pero no son naturales y son muy dañinos. Por sobre todo su alto contenido de sodio que favorece la hipertensión y la retención de líquidos, lo que no ocurre con la sal marina, tanto que los hipertensos pueden usarla con moderación y con supervisión médica, ya que su contenido de sodio es mucho menor."
La sal de mar se comercializa en escamas o cristales y como los vinos, también tienen terroir. Depende de dónde se extraiga, del suelo, el clima y el trabajo del hombre, las sales son diferentes. Las hay negras, ahumadas, grises o rosas, entre otros, y además del mar, también hay de roca. Entre las más famosas, se encuentra la Fleur de Sal, francesa. En ese sentido, Moroni agrega: "Sal de Aquí es nuestro proyecto patagónico, que nos vincula con la tierra donde crecimos y a donde de grandes decidimos volver a criar nuestras familias." Cerca del mar.
La tendencia de tomar agua de mar llegó a estas costas
Una de las últimas tendencias que hace furor en países como España y Nicaragua, y que ya llegó a estas latitudes, es tomar agua de mar. Sí, sí, así como lo lee. A pesar de que la mayor parte de la comunidad médica no avala este tratamiento, la cuestión viene de larga data. A principios del siglo XX, el científico René Quinton tuvo un gran éxito sanando mediante la utilización de agua de mar, recolectada y almacenada bajo unas condiciones físicas determinadas. En Argentina, la referente máxima de los beneficios del agua de mar es Celina Estela “Tetela” Castro, una arquitecta de 83 años que desde hace tres fundó la organización PLASMAR.
“Es un remedio gratuito para todo aquel que así lo quiera. Además de poseer todos los elementos de la Tabla Periódica, es decir, sus 118 minerales, oligoelementos y elementos traza, tiene fitoplancton y zooplancton lo que significa que está viva. Tomar agua de mar es tomar vida. En Plasmar la transportamos desde Villa Gesell, que es el único balneario de la provincia de Buenos Aires que tiene una Planta Modelo de Tratamiento de Aguas Servidas". En la práctica serían 2 medidas de agua de mar por 5 de agua dulce, eso ya da la proporción que coincide con el plasma humano. Nicaragua tiene más de 80 dispensarios marinos donde el agua de mar se suministra en forma gratuita. En España se vende en el Corte Inglés, la marca más conocida es Mediterránea: http://www.aguademar.es/. Para más información, puede escribir a aguademar@milmilenios.org.ar. El agua de mar se puede tomar pura (hipertónica) o diluida (isotónica), depende de cada persona. Pero siempre con debido asesoramiento médico.
Con proteínas vitaminas y sin colesterol
En un país carnívoro, las algas están lejos de la mesa de todos los días. El boom del sushi y de los vegetarianos ayudó bastante para que las algas dejaran de ser algo extraño, pero lo cierto es que los argentinos casi no consumimos este producto tan saludable. Para empezar, son las verduras con mayor contenido en sales minerales y oligoelementos, tanto que una cucharada de algas ofrece al organismo todo lo necesario para mantener un correcto metabolismo celular. Su contenido en hierro es mucho más alto que el de las lentejas y son ricas en yodo, cobalto, magnesio, calcio (aporta más que la leche), fósforo y potasio. Las algas son también una importante fuente de proteínas vegetales; aportan todos los aminoácidos esenciales. Además, no contienen grasas saturadas (no producen colesterol), ni residuos de antibióticos, pesticidas ni hormonas de síntesis, tan típicas de la carne. En lo que a vitaminas se refiere, las algas contienen una buena cantidad de vitamina E y provitamina A o betacarotenos.
Aunque hoy es bastante fácil comprar algas en dietéticas o en el barrio chino, es Japón el país donde más se consumen por habitante, y el que más produce y exporta. En la Argentina, varios comienzan a recolectar algas marinas en la Patagonia con fines comestibles y cosméticos. Uno de los primeros en utilizar algas wakame para mezclar con sus sales gourmet, es la firma Sal de Aquí (en Facebook: SALDEAQUI.salmarina). Otro emprendimiento que se presentó en la última feria gastronómica Masticar es Gourmer, un proyecto que comercializa algas patagónicas orgánicas: "Son 100% orgánicas, están certificadas por la OIA (certificadora Organización Internacional Agropecuaria). Las extraemos artesanalmente del mar en Bahía Bustamante. Hay tres tipos (wakame, nori y sea lettuce) en dos presentaciones (en escamas o en polvo) y sirven para sazonar. Son muy nutritivas", cuenta Victoria Corbalán de Gourmer. Los frascos se venden $ 30; en polvo $ 25 y las hojas de wakame $ 45. .
Las más conocidas son: nori (rica en proteínas y provitamina A, ideal para alimentos fritos. Es la que se utiliza en el sushi), kombu (aporta yodo, potasio y da sabor, ablanda y endulza. Es rica en ácido algénico que actúa como un limpiador natural para el intestino, por eso se la utiliza en la cocción de las legumbres), wakame (posee calcio, potasio, vitaminas B y C), Agar-agar (rica en fibra soluble, es una gelatina suave y nutritiva y se utiliza en preparaciones de pastelería) y espirulina (una microalga rica en proteínas y aminoácidos. Suele venderse en comprimidos como complemento).
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