San Lorenzo
“A los 33 años, este título es una alegría inmensa”
Fue uno de los pilares del San Lorenzo campeón. Aportó lo de siempre: sacrificio en la marca y criterio para jugar la pelota. “Cuando llegué al club muchos pensaron que estaba de vuelta”, afirma.

Martes, 17 de diciembre de 2013
La entrevista termina y Juan Ignacio Mercier va hacia la puerta de entrada. Ya vio que estaba su jardinero, pero el parque está corto. El hombre pasó a saludarlo por la conquista, como si fuese propia. Ese futbolista que fue el más regular del campeón del Torneo Inicial sigue siendo el tipo humilde que se crió en el barrio La Esperanza de Campana, donde incluso debió trabajar de albañil, pintor y hasta del oficio de quien lo vino a felicitar. En esas épocas, soñaba con ser profesional y penaba deambulando en clubes de su ciudad después de haberse iniciado en Campana Juniors. El batallador de todas las divisiones del fútbol argentino, celebró su tercer título como cuando le toca marcar, revelar, quitar y distribuir. Todo ello con el sacrificio que mamó desde la infancia y que desplegó en cada partido del campeón.
–¿Cuál es el momento del campeonato, del festejo o de la final?
–Me quedo con el momento en que después de mirar el video que nos prepararon, Kannemann se motivó tanto que le pegó a un vidrio y se cortó el brazo. Ahí me di cuenta que el pibe quería ser campeón, eso nos dio mucha más fuerza de salir a ganar. Sobre todo porque la gente de San Lorenzo, el cuerpo técnico, los dirigentes y los jugadores nos merecíamos este título. Se hizo un gran esfuerzo, todavía teníamos la espina de Catamarca y necesitábamos esta revancha. Las críticas nos dieron más fuerza para levantarnos y seguir peleando.
–Ante esa necesidad de revertir aquella imagen, ¿modificaron el juego ante Vélez?
–Yo creo que Pizzi siempre tiene la misma forma de jugar, salvo variación de nombres. Si bien hubo muchos cambios de jugadores, sabíamos que las cosas las estábamos haciendo bien, por lo tanto no creo que hayamos variado mucho.
–Uno de esos cambios, fue el ingreso de Néstor Ortigoza, ¿tu socio ideal para jugar finales?
–Es que con él nos conocemos de Argentinos. Sabemos que cuando no está uno está el otro. Pudimos hacer la dupla de doble cinco en la final, sabíamos lo que estábamos jugando y por eso la palmada a pocos minutos de que termine el partido. Las finales se juegan así y por eso somos justos campeones.
–¿Terminaste cansado como nunca?
–Es que se hizo un desgaste físico como nunca habíamos hecho, porque el rival también juega y tenía chances de ser campeón. Nosotros sabíamos que si bajábamos los brazos, lo perdíamos. Por eso terminamos así.
–Y si la contención no funcionaba, como pasó, apareció Torrico.
–La realidad es que sí, que Torrico estuvo en los momentos en que nosotros no pudimos contener la pelota. Porque el remate que tapó, sigue dando la sensación que entra.
Conan con sus dos años, abre puertas corredizas por sí solo y se mueve por toda su casa. El dogo de burdeos quizás intuya que pronto arribará Delfina, que sigue internada desde su nacimiento y que ni ello impidió que su papá Juan Ignacio siga tan concentrado y protagonista en el equipo campeón: “Cuando salgo a la cancha cambio el chip, en gran parte por la fortaleza de mi señora Romina, que es el pilar de la situación que nos toca vivir”, contó el hombre que no para de luchar ni afuera, ni adentro de la cancha, donde por sus actuaciones se ganó el aliento y apoyo del pueblo azulgrana.
–¿Hubo indicios en los que sintieron que el campeonato era de ustedes?
–Nosotros sabíamos que no se nos podía escapar. A los chicos siempre les decía, que no todos los días tenés la oportunidad de salir campeón. Yo volví a salir campeón a los 33 años y Ángel Correa ya ganó uno con 18 años.
–¿Sos de hablar con los más jóvenes del plantel?
–Soy de preguntarles cómo se sienten, si necesitan algo... Son el futuro del club y hay que aconsejarlos ahora, más allá que son chicos que tienen los pies sobre la tierra y la cabeza muy abierta. También en la unión del grupo fue muy importante el trabajo del Profe (Alejandro Richino), que es uno de los pilares del porqué este equipo estuvo tan bien físicamente. Tanto que hasta si te tenía que cagar a pedos lo hacía, no importaba la edad.
–¿Dentro de tu trayectoria, cómo lo catalogarías a este título?
–Cuando llegué al club, no estaba bien físicamente. Muchos pensaban que estaba de vuelta, pero mi trabajo fue en silencio y sabiendo que con sacrificio, humildad y con todo el proceso que había pasado en el ascenso, al haber tenido la oportunidad de ganar con Platense, con Argentinos no me iba a perder la oportunidad de salir campeón a los 33 años. Este título seguro que es la frutilla del postre.
–¿Sos el mismo Mercier que jugaba en el ascenso?
–Soy el mismo Mercier. Sigo hablando con compañeros míos de Flandria o de otros equipos y compartiendo con los mismos amigos, mis viejos, mis hermanos, que siguen en Campana. De hecho guardo los mejores recuerdos del barrio La Esperanza que es el barrio en el que me crié, donde empecé a jugar al fútbol y donde me cuidaban de chico porque creían en mis posibilidades de llegar a primera.
–¿Fortaleció al grupo que varios hayan surgido del ascenso?
–Lo que pasa es que jugando en otras categorías te pasan cosas que en primera ni te imaginas que suceden. Te bañás con agua fría, no cobrás y cuando después tenés todo, lo disfrutás mucho más y por eso dejás el alma y la vida por ganar algo en primera. Como va a ser el año que viene en la Libertadores, por nosotros y por la ilusión de la gente.