Torneo Inicial
Otro golpe difícil de digerir
Boca podía llegar a la punta pero quedó quinto. Debía ganarle a Arsenal, pero sufrió un nuevo revés, merecido, porque el local fue más que ese gol de diferencia. Y porque, aunque al final estuvo cerca de empatarlo, volvió a jugar muy mal.
Lunes, 18 de noviembre de 2013
              


Arsenal es un equipo de juego sencillo de descifrar. Nadie dice que sea sencillo de jugarle, pero sí de entender cómo juega, qué juega, qué quieren hacer en la cancha. Además, definivamente, era un rival directo de Boca, en la pelea por el título. Un rival que se había mancado la semana pasada y que en esta se jugaba el resto de su suerte para aspirar a hacerles cosquillas a los que lo preceden en la tabla de posiciones.
Arsenal era el primero de los rivales que Boca debía vencer de acá al final del campeonato para intentar ser el ganador del título. Debía acertarlo, debía superarlo. Pero no lo hizo.
Es más. El primer tiempo fue una muestra de superioridad clarísima del conjunto de Gustavo Alfaro. Le hizo dos goles a Boca, aunque le podría haber acertado unos cuántos más. Aguirre manejó a su equipo de la manera que Boca necesitaba un conductor que buscaba en Riquelme, o en algunos de sus jugadores del medio campo, pero no encontraba. Y el volante de Arsenal obtenía el eco suficiente en sus delanteros. Por ejemplo, en Coraglio que metió un segundo gol con una definición de leyenda: cuando lo atoró el pobre de Torrico la picó para sellar lo que puede ser tranquilamente el gol del campeonato.
Luego de eso parecía que el partido estaba pronto a ser liquidado. Porque Arsenal seguía siendo el claro dominador, y porque Riquelme estaba más enojado con sus compañeros que enchufado en conducir a su equipo, y porque tanto Erbes como Mendes estaban absolutamente sobrepasados y no acertaban a quitarles la pelota a sus rivales y menos que menos a dársela a sus compañeros. Arsenal, siempre sencillo, con el pase justo y el cambio de rirmo que proponía Aguirre seguía dominando a voluntad.
Pero hubo un gol que pareció hacer temblar las estanterías, el de Caruzzo. Y hubo un momento en que Alfaro le jugó en contra a su propio equipo, ya en un lapso bien corto sacó a sus tres mejores jugadores. Y si bien no fueron cambios defensivos ni mucho menos, lo que sí provocó es que la estructura del equipo se desluciera, que ya no fuera ese conjunto sólido, hambriento, contundente, sabedor de lo que necesitaba hacer en la cancha para superar sin atenuantes a su rival de turno.
Y, si bien Carrera metió un testazo que ponía la diferencia en el marcador más adecuado a las circunstancias que se reflejaban en el juego, Riaño extrajo una jugada individual de otro equipo, y marcó un golazo que nuevamente abrió las esperanzas para los de Bianchi, que incluso tuvieron su cancha de igualar cuando el Burrito Martínez, que entró muy enchufado hizo estrellar una pelota en el palo de Campestrini.
Hubiera sido muy injusto que Asenal no ganara este partido. Revivió luego del golpe sufrido la semana pasada ante Lanús y ahora quedó a dos puntos de San Lorenzo, a la espera de que hoy juegue Newell’s.
Boca no aprovechó la situación. Podría haber quedado puntero y sólo se retiró del Viaducto con mucha amargura, con la sospecha de que Caruzzo es un nuevo desgarrado, con Bianchi y Riquelme, mascando bronca, cada uno por su lado, impotentes ambos. Son sólo tres puntos lo que lo sepa del Ciclón. Pero está a años luz en el juego.
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