Locales
La gran cantidad de motos condiciona la seguridad vial y la expone al colapso
Circular en determinados horarios por algunas calles céntricas de la ciudad equivale a una situación de peligro por la gran cantidad de motos y ciclomotores que se cruzan de un carril a otro sin tener en cuenta lo arriesgado de esto. Se suma a esto otro factor: la alta velocidad en la que se desplazan.

Miércoles, 23 de octubre de 2013
De acuerdo con estimaciones oficiales habría registradas en la ciudad termal unas 61.250 motos. Una cifra muy elevada que bien puede variar en el tiempo y, sobre todo, porque existen cerca de 12.000 unidades que están en estado obsoleto de acuerdo con un informe privado al que accedió NORTE, no deja de ser una materia pendiente en el ordenamiento del tránsito.
A cualquier hora las motos marcan el rumbo de lo que sucede en el tránsito. Es muy difícil circular en determinados horarios.
“Hay mucha inconsciencia ya que no solo tenemos inconvenientes con estado y documentación de estos vehículos, sino la falta de conciencia respecto de la cantidad de ocupantes”, dijo a este diario un joven inspector de tránsito que ayer al mediodía lidiaba con dos conductores que se subieron a la vereda, a alta velocidad y en plena calle 12 y 9.
La imagen es reiterativa: se observa que en una sola unidad se desplazan tres y hasta cuatro personas, con el consiguiente riesgo.
Los secuestros suspendidos
El crecimiento del parque de motocicletas convirtió al tránsito de Sáenz Peña en un caos infernal. Hay quienes sostienen que está colapsado.
“Vamos a insistir ante la jueza de Faltas Municipal, Celia Altamiranda, sobre la posibilidad de retomar el secuestro de motos”, recalcó Jorge Derka, de Padres en la Ruta, la oenegé que trabaja en los controles nocturnos en la ciudad, ya que “venimos observando el caos que éstas causan en el tránsito sin que de un tiempo a esta parte nadie haga absolutamente nada”.
En ese sentido graficó que “el domingo por la noche tuvimos que salir a hacer operativos porque, la verdad, las calles eran un caos. Hicimos un operativo en calles 12 y 9 donde en determinado momento llegué a contabilizar alrededor de 18 motos en el semáforo, y todas salieron de allí juntas haciendo weeling en un total descontrol”.
Por eso aseguró: “En Padres en la Ruta pensamos seriamente solicitar a la jueza de faltas volver al secuestro de motos; y si el municipio no lo hace, vamos a pedir que se lo haga con la Policía del Chaco y solicitaremos al gobierno provincial un depósito para dejarlas en custodia”.
“No es posible que haya la cantidad de motovehículos que detectamos con inconvenientes en la documentación. Pero lo más grave es la falta de conciencia, ya que esas motos que no están en condiciones y trasladan a toda una familia con el riesgo exponencial para los ocupantes o para terceros”, expresó.
Mal estacionadas y en las veredas
Sáenz Peña tiene numerosas calles con espacios para las motos. La construcción de dársenas -que obligan a un gran amontonamiento de motocicletas- parece ser insuficiente, porque decenas de ellas son estacionadas en la vereda e impiden el libre tránsito peatonal.
A la falta de controles —que meses atrás se hacían— se suma la escasa voluntad de cada uno de los propietarios de estos rodados, pues resulta a las claras que no les interesa el respeto por los demás.
Cruzar en rojo, la viveza criolla
Otro de los casos que a diario se observa en las calles de la ciudad es que hay motociclistas que desafían a los automovilistas, y cruzan los semáforos en rojo. La ultrajada “viveza criolla” genera no solo malestar en quienes en ese momento ven el “verde” sino que pone de manifiesto la falta de respeto y valor a la vida humana misma.
Ayer, por ejemplo, cuando al remis que llevaba al equipo de este diario por la calle 8 y 11 le tocaba el verde, un desaprensivo motociclista avanzó en rojo en sentido este-oeste, y ante el bocinazo respondió con el típico dedo índice en alto.
Fuente: Diario Norte