Sociedad
Tras el escándalo, la Ciudad ratificó que no expulsará al chico acusado de bullying
Un conflicto dentro del colegio desató una brutal pelea de padres en la puerta de la instrucción. Desde el gremio docente cuestionaron al Gobierno porteño, pero la subsecretaria de Inclusión Escolar defendió su actuación

Viernes, 4 de octubre de 2013
Un grupo de padres cuyos hijos concurren a una escuela 14 del barrio porteño de Caballito impidieron por la fuerza el ingreso de un alumno al que acusan de agredir a sus compañeros y a una docente embarazada. Inclusive, se generaron momentos de tensión cuando el papá y el niño llegaron al establecimiento educativo y frente a las cámaras de televisión el nene quedó expuesto, mientras otros padres golpeaban a su padre. La paradoja está a la vista.
El episodio generó críticas de organismos defensores de los derechos del niño y de un gremio docente, que evaluaron que esto sucedió porque el Ministerio de Educación porteño no intervino a tiempo. Pero desde esa cartera se defendieron de las críticas.
"Directivos y docentes de esa escuela vienen denunciando esta situación ante las autoridades del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires desde hace meses", indicó la secretaria gremial de la Unión de Trabajadores de la Educación (UTE), Ana Ríos, quien consideró que "hay incumplimiento de los deberes de funcionario público".
"Para estas situaciones están los Equipos de Orientación Escolar (EOE). Pero la política del gobierno macrista redujo notablemente el número, y cada vez que se jubila un docente no repone su puesto y trabajan en situaciones precarias", explicó Ríos.
La subsecretaria de Inclusión Escolar, Soledad Acuña, salió al cruce de sus dichos. "Estábamos trabajando en este caso desde principio de año. Y se había citado al papá en varias ocasiones, incluso esta semana", aclaró
"Los papás en esta ocasión reaccionaron que no escucharon lo que querían escuchar, que era que el chico iba a ser echado o reubicado. Les mostraron a sus hijos un camino que no queremos que sea el ejemplo", insistió.
Sobre los pasos a seguir, la funcionaria fue tajante. "Estamos hablando con la familia del chicos para ver qué quieren. Si quiere seguir en la escuela, vamos a garantizar que tenga seguridad y vamos a evaluar cuándo es el mejor momento para hacer. Pero el ministerio no expulsa a nadie, si hay que reubicarlo lo tienen que decidir sus padres", subrayó. Y añadió que también "se ve a trabajar en el aula con los demás alumnos para encontrar mecanismos de resolución de conflictos a través de la palabra".
Acuña además se refirió el supuesto golpe en la panza a una maestra que desató la furia de los padres. "La docente no manifestó lo que los padres dicen que escucharon que pasó. Sí que hubo un episodio de violencia, pero no como lo cuentan. Si sabíamos que la situación era tan crítica hubiéramos tomado otras medidas", concluyó.
Fuente: Infobae