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"Depredador serial": así dejó el Gobierno al Banco Central a tan sólo 16 meses de cambiarle su Carta Orgánica
Aun no pasaron dos años desde que la administración K avanzó sobre la entidad para modificar sus principales lineamientos. Los dólares vienen en caída libre y la foto que se observa es cuanto menos preocupante. ¿Qué se decía antes para justificar el cambio y qué terminó pasando? Memoria y balance
Viernes, 6 de septiembre de 2013
              
Pasaron "apenas" dieciséis meses. No hace mucho tiempo, y a instancias del Gobierno, el Congreso aprobaba la polémica reforma a la Carta Orgánica del Banco Central.

El objetivo de esta modificación era, al decir de quienes la impulsaron, dejar de lado la mirada "noventista", en la que sólo se hacía énfasis en la estabilidad monetaria.

Para avanzar en este cambio tan trascendental se consideró que "las reservas tendrían que estar más asociadas con otros objetivos". Y se mencionó, por ejemplo, el de contribuir a la expansión del crédito.

Uno de los aspectos más controvertidos estuvo vinculado con que, a partir de la aprobación, el BCRA ya no iba a tener que "rendir cuentas" en cuanto al respaldo que las mismas debían darle a la cantidad de pesos "dando vueltas".

Además, se remarcó que las reservas de libre disponibilidad iban a poder aplicarse al pago de obligaciones contraídas con organismos financieros internacionales o a la cancelación de deuda externa.

El hecho de que la entidad se haya "independizado" de mantener una relación "armoniosa" entre el total de reservas y el dinero en circulación, no significó que esa proporción haya dejado de ser tenida en cuenta por los inversores.

Muy por el contrario, la tienen más que presente. Y hasta resulta llamativo que la evolución del precio del blue haya seguido casi de manera "calcada" ese parámetro (Ver nota: El blue, protagonista: su escapada valida a quienes usan como referencia al "dólar de convertibilidad").

Por ejemplo, si hay unos $323.000 millones circulando y en las arcas del Banco Central existen u$s37.000 millones, el "dólar de referencia" (algunos lo llaman "dólar de convertibilidad"), que resulta de dividir ambas cifras, sería del orden de los $8,73.

Si bien es sólo un indicador, parecería que en la práctica se ha convertido en algo más que eso. Claro que algunos funcionarios, como Axel Kicillof, suelen desestimar este cálculo diciendo que esa cuentita responde a un enfoque monetarista de los ´90.

Por el lado del Banco Central, se argumenta que el stock de reservas que debe mantener está relacionado con "su capacidad para atender las demandas de la balanza de pagos".

No sólo eso. Señala que dicha capacidad se irá definiendo según las circunstancias y de acuerdo con la situación que la economía argentina deba transitar en su diferentes etapas.

En buen romance, con la modificación de la Carta Orgánica, la entidad dejó de regirse por estándares fijos (es decir, una determinada cantidad de dólares en sus arcas para respaldar otra determinada cantidad de pesos en circulación) para adoptar parámetros variables, ambiguos y modificables según el gobierno de turno.

La foto "asusta"
Como era de prever, desde el momento en que se modificaron los lineamientos del BCRA hasta el día de hoy, la composición de los activos de sus se ha visto fuertemente alterada. Y no, precisamente, en términos favorables.

Los cambios más significativos se registraron precisamente en los ítems más sensibles.

Así, por ejemplo, las reservas cayeron desde entonces en más de u$s10.000 millones, por lo que su participación en el total que compone el activo del Banco Central se redujo a apenas un tercio.

Esta caída le quita "grados de solvencia" a la autoridad monetaria, ya que tuvo como contrapartida un fuerte crecimiento de "papelitos" emitidos por el propio Gobierno.

Los factores que mayor incidencia tuvieron para que se dé esta baja se vinculan con la disminución de divisas de libre disponibilidad y con la menor valuación del oro, que cayó casi el 14% (ver infografía anterior).

En tanto, los llamados "Adelantos Transitorios" (fondos girados al Tesoro para financiar el déficit) treparon un preocupante 68%, tal como muestra el siguiente cuadro:

Los títulos públicos en cartera también crecieron de manera notoria, a tal punto que su monto ya supera al de las reservas.

"Hoy los papelitos del Tesoro (computando las letras intransferibles en dólares, los Adelantos Transitorios en pesos -que son permanentes-, y unos pocos títulos públicos que tiene el BCRA en cartera) rondan el 60% del pasivo, desde el 30% que representaban a fines de 2009", afirma Hernán Lacunza, de Empiria Consultores y ex director del BCRA.

En su visión, "la caja" del Banco Central luce exhausta, con u$s15.000 millones menos de reservas que hace apenas dos años".

Esta cifra significa:

Apenas un 35% respecto a los pasivos monetarios (dinero en circulación).
Un 60% de los activos que posee están constituidos en "pagadiós" del Tesoro.

Por lo pronto, quienes demandan dinero, parecen no estar dispuestos a seguir aceptando pesos.

Por el lado de la moneda local en circulación, las cifras oficiales también muestran que la "chequera" fue usada a un ritmo sorprendente.

Tal es así que la expansión de la cantidad de dinero superó holgadamente la inflación del período, con una impresionante suba del 50%.

"A fin de año, cuando se acredite el pago de los vencimientos de deuda, va a haber más letras intransferibles en dólares que reservas", anticipa Lacunza.

Hacia un nuevo estrangulamiento
Imprimir billetes para financiar gasto público y déficit fiscal viene siendo la principal causa que está llevando a una situación límite o de estrés, al llamado rubro "Adelantos Transitorios" del Banco Central.

Más aun, se está llegando al nivel máximo permitido, incluso luego de haberse avanzado en la polémica reforma de la Carta Orgánica.

Desde Econviews, su director, Miguel Kiguel, afirma que esta manera de financiarse por parte del Gobierno ya quedó muy acotada.

Hoy, los Adelantos Transitorios otorgados al Tesoro para "bancar" el déficit suman unos $154.000 millones.

Por ley, el Banco Central puede prestarle hasta el equivalente al 12% de la base monetaria y 10% de la recaudación de los últimos doce meses. Esos porcentajes podrían elevarse excepcionalmente al 20% de la recaudación por un plazo de 18 meses.

Apelando a ese límite "excepcional", el BCRA podría prestarle al Gobierno hasta $162.000 millones. Es decir, apenas unos $8.000 millones más de los que ya le entregó.

Ahora bien, como la base monetaria y la recaudación van en aumento, ese número final podría elevarse a unos $32.000 millones hasta diciembre.

Como esta cifra también parece haber quedado "corta", ya se está hablando de meter mano nuevamente a los porcentajes para así ampliar las fronteras de financiamiento.

Este procedimiento que adopta la forma de "Adelantos Transitorios" no es otra cosa que emitir más pesos sin contraprestación, debido a que estos préstamos nunca le son devueltos a la entidad monetaria.

Reservas en fuga
Según un estudio de Federico Muñoz & Asociados, el proceso de pérdida de divisas del Banco Central continuará en los próximos meses, por lo que las mismas terminarían el año por debajo de los u$s34.000 millones.

Por el lado del ingreso de dólares vía exportaciones el flujo recibido "más que duplican las reservas", afirma Marcelo Elizondo, director de la consultora DNI.

Agrega que hoy día la relación "reservas-exportaciones" es la más baja desde 2003.

De acuerdo con las estimaciones del ex titular de Fundación Exportar, el actual es "el peor nivel de la década", comparado con el superávit comercial.

"Todo ello augura mayores dificultades en el plano cambiario y eventuales nuevas restricciones", remarca Elizondo.

En caso de que se profundice más el cepo, esto también "afectará seriamente el ritmo de actividad económica, habrá posibles represalias internacionales y más problemas de gestión pública", sostiene.

Elizondo señala que bajo la perspectiva del comercio exterior, en relación con la formación y acumulación de reservas, se auguran "inconvenientes, inestabilidades y desequilibrios".

Los mismos inconvenientes, inestabilidades y desequilibrios en los que se incurrió luego de que el Gobierno metiera mano en la Carta Orgánica del Banco Central.

Habiendo transcurrido apenas dieciséis meses, la evolución de los activos evidencia un panorama tan sombrío como preocupante.

Al igual que lo sucedido con las cajas de otros organismos, que antes estaban llenas y ahora lucen "agotadas".


Fuente:Iprofesional
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