G20:
Sólo Argentina, Brasil, México y Corea del Sur bajaron la pobreza
Igualdad social, el gran reclamo de la sociedad civil ante la cumbre. Apenas cuatro países pueden atribuirse el haber disminuido la brecha.

Martes, 3 de septiembre de 2013
Las organizaciones de ayuda humanitaria piden a los líderes del G20 que no olviden la desigualdad social, la pobreza ni a los millones de niños desnutridos del mundo en su encuentro de esta semana en San Petersburgo, que oficialmente estará dedicado al crecimiento y la lucha contra la evasión fiscal.
Unos 850 millones de personas pasan hambre en el mundo, y cada vez son más. El abismo entre los ricos y pobres se amplía en vez de reducirse. "Dos tercios de los pobres viven hoy en los países emergentes, no en África", señala Jörn Kalinski, de Oxfam. "Si la lucha contra la pobreza debe ser exitosa, tenemos que atacar la desigualdad social", señala.
Los jefes de Estado y de gobierno deben enviar "una fuerte señal política" en la cumbre del 5 y 6 de septiembre para enfocar sus estrategias de manera más clara a la lucha contra la desigualdad social. Los miembros de la sociedad civil han formado la "Iniciativa de San Petersburgo para un crecimiento sustentable, equilibrado y justo". Y se espera que en el comunicado final el G20 apruebe un plan de acción para el crecimiento sustentable y con igualdad social.
Los líderes del G20 tienen que prestar atención para que no sean olvidados los países menos desarrollados y los miembros más débiles de nuestra comunidad mundial, los niños", afirma Marwin Meier, de World Vision. "Una economía sana no puede funcionar nunca con niños que no estén sanos".
Hay unos 35 millones de niños afectados por desnutrición o malnutrición, algo que impacta sobre el crecimiento. "Una mejora de un cinco por ciento de la tasa de supervivencia de los niños aumenta en un uno por ciento anual la tasa de crecimiento del país en la década siguiente", explica Meier.
El G20 tiene una gran responsabilidad al respecto, pues es un bloque que agrupa a dos tercios de la población mundial, el 90 por ciento del PIB y el 80 por ciento del comercio globales. "Se habla siempre de crecimiento, crecimiento, crecimiento", señala Kalinski. "Pero tiene que ser un crecimiento socialmente justo".
Uno de los casos más claros es el de China e India, donde la expansión económica ha ahondado las desigualdades. De todos los miembros del G20, solamente Brasil, Argentina, México y Corea del Sur pueden atribuirse el haber disminuido la brecha.
La crisis financiera y de deuda ha vaciado las arcas estatales, por lo que los países ricos han reducido su ayuda al desarrollo. África recibió este año un 16 por ciento menos de fondos que hace un año, se queja la organización ONE. Un país como Alemania, la principal economía europea, destina apenas el 0,36 por ciento del PIB a la ayuda -sin contar la condonación de la deuda-, muy por debajo del 0,7 prometido. "Incumplen la palabra dada", señala ONE.
En vez de aportar solamente ayuda de emergencia, las ONG quieren atacar en el futuro las "causas estructurales" de los problemas del mundo. Además, el variado grupo del G20 -para el que es mucho más difícil coincidir en decisiones concretas que el G8 de los países industrializados- exige un nuevo enfoque. Los planteamientos de los activistas son más generales, pero a largo plazo aspiran a llegar a las raíces de lo que perjudica a los más pobres, ya sea en el comercio o el sector financiero.
El objetivo de las ONG es que los países del G20 reconozcan la "desigualdad social" como problema y que la combatan de manera activa con sus políticas. Los activistas comparten algunos de los objetivos de la cumbre, como conseguir mayor equidad fiscal y el cierre de los paraísos financieros, porque son medidas que benefician a los pobres. Sin embargo, exigen que los países en desarrollo estén sentados a la mesa cuando se aprueben las futuras regulaciones.
También tiene que haber mayor justicia en el comercio mundial. Como no avanza la negociación global cada vez se sellan más tratados de libre comercio bilaterales. Y los países pequeños o más pobres se ven en desventaja, indica Kalinski, de Oxfam. "El libre comercio por sí sólo no crea igualdad de oportunidades, sino que deja el campo libre a los más fuertes".
Fuente: MDZOnline