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Agradecida a la vida, Ruperta celebró 100 años
Con la sencillez y alegría que la caracterizan, Ruperta Sosa de Valenzuela celebró el miércoles cien años junto a su familia y amigos. “Mi vida fue una lucha; pero doy gracias a Dios porque si uno no pasa dificultades no valora la vida”, manifestó a NORTE la cumpleañera.
Jueves, 28 de marzo de 2013
              

Ruperta nació el 27 de marzo de 1913 en la localidad correntina de San Luis del Palmar. Su familia era de lo más humilde pero “honrada y trabajadora”, destacó la mujer. Contó que su padre “era empleado de la iglesia, sacristán, y mi madre se dedicaba a hacer chicharrón, longanizas y nosotros sus hijos salíamos a vender. Con lo que vendíamos, llevábamos a la casa para hacer la mercadería y al día siguiente vender”.

“Éramos ocho hermanos, y desde que tuvimos uso de la razón mi madre siempre nos enseñó que todo se logra con el trabajo y la honradez”, expresó Sosa.
Su infancia no fue sencilla: debió esforzarse para tener sus pertenencias. “Para tener un cuaderno había que vender verdura y luego comprar lo que necesitaba. Le agradezco a mi madre porque, cuando a uno le dan todo, no valora. Cuando se empieza de abajo cuidamos la hojita”, contó la mujer.

Fue así como Ruperta se crió en una familia numerosa y trabajadora, hasta que encontró a su compañero de vida, con quien contrajo matrimonio y convivió 42 años. “Mi esposo era el hombre ideal, luchamos juntos siempre con honradez y honestidad. Después llegaron los hijos a quienes les inculcamos los mismos valores. Cuando lo consultaba sobre algo, siempre me decía que todo lo que hacía estaba bien, entonces eso me obligaba a ser más correcta todos los días”.



Su llegada a Resistencia

Sosa relató que su llegada a Resistencia significó un cambio muy importante ya que era una nueva vida la que iba a experimentar junto a su marido. “Era el 8 de marzo de 1937, día internacional de la mujer, cuando llegamos a Resistencia. Tenía 23 años y mi esposo 26”, subrayó. La familia Valenzuela fue la primera en poblar la cuadra de la calle Frondizi donde vive Ruperta hace 78 años. Tuvieron cinco hijos: Mario José (ya fallecido), Fernando (73), Gladis (70), Nidia (66) y Juan Vicente, de 63 años.

Ruperta era ama de casa y su marido se dedicaba a la gastronomía. Fue empleado en un bar de japoneses por 20 años, luego trabajó en el mercado central 25 años. “Los japoneses son como mi familia, nos ayudaron mucho”, resaltó.

“Tuve un marido ejemplar, nunca me hizo un reproche en 42 años de casados. Mis hijos me salieron buenos, aunque con diferencias.

Al consultarla por sus 100 años, la mujer expresó que se siente “muy feliz porque estoy con mi familia. Hasta los tropezones de la vida agradezco porque me dieron fuerza para seguir. Tengo ocho nietos y dos bisnietos. La enseñanza que les dejo es que si quieren tomar el ejemplo, bienvenido sea porque eso no se puede obligar. Estoy contenta con ellos porque de una u otra forma sacaron cosas buenas”, finalizó.



Fuente: Diario Norte
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