Locales
Un día como hoy nacía Alberto Leonidas Tomassone
Muchos lo recuerdan por haber sido un apasionado constructor de barcos; conocé su historia en la columna del día de Roli Pérez Beveraggi.

Jueves, 7 de marzo de 2013
Nació el 7 de marzo de 1913 en Las Toscas, Santa Fe. El menor de los hijos varones de Victorio Tomassone y Ángela Binaghi, Alberto Leonidas, era muy niño cuando su familia se instaló en Resistencia.
Completada la escuela primaria en 1928 en la Escuela Nº 1 "Benjamín Zorrilla", partió a la ciudad de Santa Fe para cursar estudios en el Colegio de La Inmaculada, de los padres jesuitas.
Finalizada esa etapa, comenzó a estudiar a distancia la carrera de mecánico dental, aunque junto con su compañero Ignacio Vargas debió dar los exámenes finales en Buenos Aires. En 1937 ambos establecieron un Laboratorio de prótesis dental en Ayacucho 414 de la ciudad de Resistencia.
En 1943 contrajo enlace con Emma María Romagnoli, quien hasta su jubilación en 1969 ejerció la docencia con profunda vocación en diversas escuelas de Resistencia y fue pilar esencial de la gran familia que juntos formaron. Tuvieron cuatro hijos: el Dr. Alberto
Tomassone, la Arq. Graciela Tomassone, el Dr. Eduardo Tomassone y la odontóloga María Ofelia Tomassone.
Más allá de haber sido altamente reconocido en el medio por su calidad profesional y por haber forjado sólidas amistades, algunas como cotidiano cliente del Bar "El Chocolatín", la pasión de Alberto Tomassone -el "Capitán Tormenta", como lo llamaron- fue construir barcos y navegar; secundariamente, la pesca era un complemento de aquellas actividades.
Alberto fue también pionero en la defensa del Río Negro y luchó inquebrantablemente por ello como socio activo de distintas entidades: el Club de Regatas Resistencia, el Club Náutico Barranqueras, el Círculo Náutico Chaqueño y otras. Del mismo modo, hacia 1982 fue clara su oposición a la obra del "dique regulador" que causaba graves desequilibrios ecológicos y colapsó ese mismo año.
Algunos de los barcos que construyó con esfuerzo, inventiva y habilidad excepcional fueron "Pelusa I" (1937) "Pelusa II" y "Graciela" (1953). Sin embargo, el gran desafío comenzó a desarrollarse el 2 de febrero de 1970 y consistió en construir un crucero de
ferrocemento bautizado con el nombre de "Albertina". Esta fue la embarcación de mayor porte que compusieron sus manos y su ingenio (10,85m de eslora; 3,25 de manga y 1,40 puntal), pero además resultó la más innovadora para la región en cuanto a la técnica
constructiva. Alberto la conoció en las publicaciones del "Suplemento Náutico" de los jueves del diario La Prensa y correspondencia mediante amplió información con expertos del Canadá.
Al margen de la más o menos disimulada suspicacia de los incrédulos, que dudaban de que aquella embarcación consiguiera flotar, el 19 de febrero de 1977 se botó la "Albertina" a las aguas del Río Negro y poco después ya navegaba en el Paraná. Por esto Alberto no sólo debe ser evocado como un diestro constructor de barcos; él fue también un genuino constructor de sueños, un "enamorado" del Río Negro y un gran referente de la naturaleza.
Fuente: 24 siete