Miguel Aquino
Promoción industrial: después de 33 años, el Chaco en igualdad de condiciones con todas las provincias
Con el comienzo de 2013 quedó oficialmente disuelto el régimen de promoción industrial que durante 33 años benefició a cuatro provincias argentinas con privilegios fiscales que contribuyeron a que esos distritos captaran un aluvión de radicaciones fabriles, a la vez que otras jurisdicciones, como el Chaco, quedaron imposibilitadas de retener inversiones y de competir por otras nuevas.

Jueves, 3 de enero de 2013
Es que los beneficios del “acta de reparación histórica” fijados para San Juan, La Rioja, Catamarca y San Luis eran tan importantes que para el empresariado industrial era mucho más conveniente radicar sus emprendimientos en esas provincias, aun cuando en muchos casos las materias primas se producían en otros puntos del país.
Fue así que el Chaco, por ejemplo, pese a ser el principal productor nacional de algodón, vio cómo las industrias textiles optaban por instalarse en los territorios promocionados, ya que las ventajas impositivas compensaban ampliamente los gastos en fletes que se originaban por las distancias con los centros de producción. Fin confirmado El final de la promoción estaba anunciado, pero a la vez los lobbies políticos y empresarios encarados en pos de mantenerla hacían dudar acerca de si efectivamente se concretaría el cese de los privilegios o si habría una nueva prórroga del régimen.
Finalmente el Poder Ejecutivo Nacional ratificó su decisión de no renovar el sistema de beneficios, que así concluyó formalmente el lunes pasado. Lo que las provincias bendecidas esperaban era que se activara la prórroga del régimen por otros 15 años que había quedado abierta como posibilidad por un decreto de 2010. Pero esa normativa no fue reglamentada y entonces desde el primer minuto de este año dejaron de regir las exenciones impositivas para las industrias radicadas en San Juan, La Rioja, Catamarca y San Luis. A modo de presión para mantener las ventajas fiscales, los gobiernos de esas provincias y los sectores industriales beneficiados venían agitando el temor a que muchas fábricas de esos distritos se trasladen a otras jurisdicciones, con lo que ello implica en cuanto a la pérdida de ingresos, el resentimiento de actividades económicas vinculadas y la destrucción de puestos de trabajo. Ahora, con el cese de la “reparación histórica”, buscan dar un mensaje tranquilizador.
“San Juan no pierde nada”, desdramatizó el gobernador local, José Luis Gioja, quien afirmó que ahora su gestión apunta a “ayudar a aquellas empresas que no han podido usar los cupos (de promoción) por falta de tiempo, con planes de inversión”. Desde Catamarca, en tanto, Lucía Corpacci también habló de una asistencia financiera para las industrias de su provincia para morigerar el impacto de la pérdida de beneficios federales. “Sentimos la vocación de paliar aunque sea en parte los costos de localizar industrias en provincias como las nuestras, tan lejos del puerto, pues es más fácil estar cerca de donde están los centros de comercialización”, indicó.
Todas equiparadas En realidad, las palabras de Corpacci no hacen más que resaltar la relación de desigualdad que padecieron las demás provincias, y sobre las periféricas, como el Chaco, que a sus desventajas comparativas estructurales le sumaron la imposibilidad de retener inversiones que hallaban muchos más beneficios en las cuatro jurisdicciones promocionadas. Durante mucho tiempo nuestra provincia hizo notar lo injusto y distorsivo del sistema de promoción selectiva, y reclamó beneficios similares, siquiera para la cadena textil, sin obtener resultado alguno. Ahora, más allá de las disparidades que persisten, las reglas de juego son las mismas, al menos en el terreno fiscal.