Resistencia es una ciudad sucia. Es lamentable tener que asumirlo, pero es la realidad. Y más de una vez, desde estas mismas páginas se ha dicho que una parte importante de la responsabilidad está en la falta de educación y compromiso ciudadano de los propios vecinos.
Martes, 18 de diciembre de 2012
Pero también hay que decir que el municipio no hace su parte. En los barrios la recolección de residuos no se hace con la frecuencia comprometida (que es distinta para cada sector de la ciudad), y la basura no tarda en invadir el paisaje.
Los vecinos en esos casos cumplen con lo suyo: sacan las bolsas en los horarios y días adecuados, pero si los camiones comunales no aparecen (sin siquiera la excusa de malas condiciones climáticas), la acumulación es inevitable, y luego perros y caballos completan la faena destrozando los envoltorios.
Esto viene sucediendo en muchos barrios. Ayer, por la situación, el panorama en el Complejo Malvinas era insoportable: basura por todas partes, olores nauseabundos y focos infecciosos potenciados por las altas temperaturas. La recolección de residuos llevaba dos días sin efectuarse. Lamentable.