Locales
Caso Tatiana: una testigo denunció que fue torturada por la Policía
Una mujer denunció que sufrió torturas a manos de mujeres policía. Dijo que le exigían que confiese si tenía o no un vínculo con el remisero, Juan Cabeza. Además, señaló que las uniformadas le solicitaban datos para encontrar el cuerpo de Tatiana.

Viernes, 7 de diciembre de 2012
Una joven de 21 años denunció que sufrió torturas a manos de mujeres de la Policía del Chaco quienes le exigían que diga si tenía o no un vínculo con el remisero y único detenido por el asesinato de Tatiana Kolodziey, Juan Cabeza. Además, señaló que las uniformadas le solicitaban datos para encontrar el cuerpo de la víctima, cuya búsqueda se sustanciaba durante esas horas.
El escrito, al que tuvo acceso CHACO DIA POR DIA, fue presentado el 22 de octubre pasado ante la Fiscalía de Derechos Humanos, a cargo de Daniel Turraca. En el mismo, la joven que reside en Barranqueras (y cuyos datos se mantienen en reserva para su seguridad) relató que dos días antes, en la noche en la cual los familiares de Tatiana y la Policía buscaban intensamente a la mujer que posteriormente fue hallada muerta, llegaron a su casa un grupo de uniformados preguntando por ella. Es que en el celular de Cabeza estaba registrado su número telefónico y al menos dos mensajes de textos donde le decía al remisero: “Juan llamame, soy la gringa” y “Che, pelotudo, llamame. Soy la gringa”.
“Me preguntaron donde había estado la noche anterior, a lo que le contesté que estuve con un amigo en su casa”, comenzó su relato la denunciante. “Me preguntaron si tengo celular. Como no tengo, me preguntaron con qué me comunico. Les contesté que con el de mi mamá. Me preguntaron el celular de mi madre, los datos de mis padres y mis hermanos. Luego fueron a hablar con los vecinos, preguntando datos sobre mí. También me preguntaron si yo volví a mi casa en un ‘Corsa’ negro, pero les dije que no, que yo ando en mi motito. Luego de hablar con los vecinos se fueron”, contó.
Datos.
De acuerdo a su testimonio, alrededor de las 23 de ese 20 de octubre, volvieron dos camionetas de la Policía, de la que descendieron tres mujeres y varios policías hombres. “Me dijeron que tenían que llevarme a constatar los datos que les había dado anteriormente. (….) Les dije que iba a esperar a mi papá para ir con ellos, pero dos mujeres me agarraron del brazo, me subieron a la camioneta y me llevaron a Investigaciones”, dijo.
“En el camino una de las mujeres de llevaba abrazada fuerte del cuello y por momentos no me permitía respirar. Yo le pedìa que me suelte porque no podía respirar y que no entendía nada (de) lo que estaba pasando. La mujer me dijo: ‘Ahora cuando lleguemos vas a entender’. Al llegar me bajan del brazo y llevan a una oficina donde entraron todos los que me habían ido a buscar. Me preguntaron si yo conocía a un ‘remisero’, si yo había mandado mensajes, de qué celular los había mandado, pero no me dejaban contarles”, relató.
“Después de esto me llevan a la oficina de al lado donde me dejan con las tres mujeres y un oficial más. Este oficial me pregunta si estuve con P.C. (las siglas de su amigo), y yo les dije que estuve ahí porque él me conoce y si ustedes iban a preguntar él les podía decir quien soy y cómo soy. Entonces me dicen si quería que me lleven hasta allá, si quería que vayan y rompan todo su aguantadero”, señaló.
Enchufe.
En un momento dado, una de las policías que estaba en la habitación le pidió a su colega varón que se retire. Así quedaron las tres mujeres uniformadas con la denunciante. “Las tres mujeres que me hicieron sacar toda la ropa y me pidieron que me arrodille en el piso. La misma que me tenía del cuello en la camioneta enchufa algo. Cuando me doy media vuelta para ver qué era me pega una trompada en la espalda y me dice que me dé vuelta y no mire. En ese momento me comienzan a preguntar: ‘¿Donde está la chica?’. Y yo les decía que no sabía nada. Entonces la mujer me toca en la espalda con eso que había enchufado y me quemaba. Les dije que no tenía nada que ver con el secuestro que me había comentado el guardia que recién se había ido, pero no me creyeron y me decían que colabore porque sino iba a ser peor”, contó.
“Entonces les dije el lugar exacto en el que había estado para que averigüen y los nombres de los que dos amigos que habían estado conmigo. Yo le explico de donde conozco al remisero (Juan Cabeza), que lo conocía de casualidad porque me acerco a mi casa e intercambiamos celulares para cuando lo necesite. Me preguntaron por qué le mandé un mensaje a las 2 de la mañana. Les contesté que era para que nos lleve a mí y a mis amigos a algún lugar a comer. Todo el tiempo me preguntaban donde estaba la chica. Me hicieron vestir y me siguieron preguntando cosas. Me llevan a la primera oficina y me toman declaración”, prosiguió.
“Me seguían preguntando donde estaba la chica. Me hacen firmar la declaración y entra otro de los policías que dice: ‘Esta sabe donde está la chica’. Me muestran la foto del remisero que estaban buscando. Yo les dije que ese es el remisero que yo le mandé el mensaje, pero que me había dicho que se llama Juan y que yo les había dicho como lo conocí. Uno me dice que me iban a poner cocaína y me iban a detener”, contó.
“Todo el tiempo me basureaban, me decían si querían que lo traiga y lo ‘caguen a trompadas delante de mí’. Recién ahí me cuentan cuál es el problema con el remisero, que habían secuestrado una chica. Afuera estaba mi papá y como el comisario lo conocía le dicen que me lleve él a Sanidad Policial. Mi papá me lleva y cuando entro, el médico me pregunta si estaba golpeada o algo, a lo que contesté que no por temor a los policías que estaban presentes. De ahí me dejaron ir con mi papá a mi casa”, finalizó la denunciante.
Fuente: Chaco día por día