Cultura
"La democracia fracasó en Argentina"
El venerado intelectual Juan José Sebreli acaba de publicar su último ensayo, El malestar de la política, donde analiza las ideologías políticas más importantes de los últimos siglos. En diálogo con Infobae, advirtió sobre el peligro de los populismos y hasta opinó de la película de Kirchner

Domingo, 25 de noviembre de 2012
¿Cuál es el inevitable destino de un intelectual que se define como antipopulista, desarticula con lucidez los lugares comunes de la izquierda progresista y, a diferencia de la mayoría de sus colegas, no cree que ensayos setentistas como Pedagogía del oprimido (“todo acto educativo es un acto político”) de Paulo Freire son los mejores o más actualizados textos a través de los cuales analizar el presente?
En la Argentina actual, ser llamado “populista demagogo de derecha” desde la televisión pública, o ganarse el calificativo de “gorilón cipayo” en respuesta a su siempre desafiante propuesta intelectual que combina historia política, filosofía, sexualidad marginal, cultura popular y crítica literaria.
Pero más allá de cualquier coyentura, Sebreli fue siempre una rara avis entre los escritores argentinos (o entre los seres humanos: escribió un libro en contra del verano titulado El ocio represivo), un explorador urbano que se sintió a gusto tanto en los suntuosos salones literarios de Victoria Ocampo (con quien colaboró en su mítica revista Sur) como al lado a los extravagantes Néstor Perlongher y Manuel Puig, junto a los que fundó el Frente de Liberación Homosexual a comienzos de los peligrosos años 70.
Infobae habló con Sebreli en su departamento de Barrio Norte, en donde conversó sobre kirchnerismo, el fracaso de la democracia en nuestro país y hasta de la manera correcta de pronunciar el apellido del intelectual de moda, Ernesto Laclau (“es un apellido vasco, no francés, asi que se dice Lacló, no como lo dice Ricardo Forster").
Quería preguntarle si estuvo viendo los discursos de la Presidente tras el #8N y el paro general y cómo analizaría sus apariciones públicas de los últimos meses.
Cristina solía ser una oradora muy sobria, las cosas que decía las decía bien pero, después de las elecciones tan exitosas del año pasado, ella cambió de estilo, se largó. Su antiguo estilo lo mezcla ahora con uno de conductora de televisión y una cosa más coloquial, con palabras poco adecuadas para una jefa de Estado. Se la nota sumamente irritada, además, excesivamente irritada.
¿Y cuál es la verdadera Cristina? ¿La de antes o la de ahora?
Creo que la de antes era un poco impostada. Yo descubrí su manera de hablar en un largo reportaje para la televisión que le hizo Daniel Filmus y ella hablaba como una chica de clase media que imita el tono de las niñas bien de La Plata. Pero ahora le agregó a eso un estilo que casi podría definirse de guarango.
Usted dijo sentirse feliz por las masivas movilizaciones contra el Gobierno, pero a la vez manifestó que no creía que podía salir "nada potable" de estos acontecimientos
Es que pienso que las movilizaciones de masas son ambivalentes. Se han hecho a lo largo de la historia grandes movilizaciones por causas innobles. Para darte un ejemplo, las primeras manifestaciones espontáneas en la calle fueron para celebrar el estallido de la Primera Guerra Mundial. Ese tipo de delirio colectivo estuvo muy presente en la guerra de las Malvinas también, donde todos aclamaron a Galtieri, así que yo desconfío. De todas formas fui al último cacerolazo, ya que el objetivo era la defensa de la democracia. Pero pese a que fue un éxito y uno de los pocos actos de masas a los que quise concurrir, considero que a la larga solo va a ser algo positivo si puede ser canalizado políticamente. De lo contrario, va a suceder lo del 2001, que fueron actos decididamente antipoliticos, donde la consigna era que se vayan todos y no quede ninguno. ¿Y cuál fue el resultado? Volvieron todos y se quedaron los peores. Así que más allá de que me parecen buenas de una manera testimonial, si no se canalizan politicamente, las protestas no habrán servido para nada.
¿Y a quién le gustaría ver capturando los votos de quienes protestan masivamente contra el Gobierno? ¿Lo seduce algunos de los candidatos que se hablan para el 2015?
No, ninguno lamentablemente. Después voy a terminar votando a alguien, porque el voto en blanco no me gusta, es despreciar la democracia, así que algo voy a elegir. Pero será el mal menor, como casi todas las veces que tuve que votar. Un voto coyuntural; no uno ideológico.
¿Cuál es la ideología política a la que usted se siente más cercano?
El problema es que la Argentina está viviendo desde hace rato ya en un régimen de partido hegemónico con ganas de convertirse en partido único, así que cualesquiera otras opciones políticas es simbólica en realidad. Lo preferible sería un bipartidismo, y mejor que un bipartidismo, una coalicion, que sería mi ideal. Una coalición entre un centro-izquierda y un centro-derecha, ambos modernos, racionales y democráticos. Los países más exitosos políticamente están gobernados de esa forma, como el caso de Alemania, al que dentro de la imperfeccion de la política, le sigue yendo bien. Una coalición de democratacristianos y socialdemócratas, así desde el fin de la Segunda Guerra casi. En Francia incluso en algún momento tambien, Miterrand termina cohabitando con los gaullistas. Pero acá mientras el populismo sea lo predominante, es muy difícil que exista una izquierda democrática y una derecha democrática, porque el populismo mezcla todo. Así que honestamente no veo ninguna salida por el momento. Una salida de fondo, como parecía que iba a suceder en el 83, que nos íbamos a convertir en un país normal, duró, a los tumbos, hasta el 2001. A partir de ese año, ya pensaba que la democracia había fracasado en la Argentina y no he cambiado de idea.
Usted en un momento describió los primeros años del kirchnerismo como un "populismo frío" y tras la victoria de Cristina del año pasado, lo calificó de "populismo caliente y fanatizado". ¿Cual sería la temperatura ahora? ¿Al borde de la hipertermia?
Yo dije en aquel momento que un populismo frío era una contradicción en los términos, pero era algo previsible, porque el kirchnerismo no tenía poder al asumir, tuvo menos votos que Illia, emblema del gobierno débil. Cuando lograron hacerse del poder, ahí mostraron su verdadera expresión. Pero el proyecto siempre fue esto y si Néstor Kirchner viviera, sería lo mismo; él era igualmente tenso, solo que no se notaba tanto porque no aparecía todo el tiempo en televisión como Cristina. Por eso no soy de los que creen que el kirchnerismo es todo una improvisación. Lo será en los pequeños detalles, pero desde que llegaron al poder ya sabían qué era lo que querían. Este modelo económico populista ya estaba de entrada y es el que siguen desarrollando. El asunto es que los modelos económicos populistas salen bien al principio, duran cinco años, como en el caso de Perón, del 45 a 50, aunque él era lo suficientemente flexible para cambiar.
Por último querría saber si piensa ver la película sobre Néstor Kirchner que acaba de estrenarse
Escuché que es como ver una propaganda televisiva, pero en vez de 3 minutos, dura 90 minutos, así que no creo que vaya al cine a verla. Cuando la den en televisión, seguramente la vea, pero varias personas cuyas opiniones respeto me dijeron que no valía la pena, que no existía como cine.
Fuente: Infobae