Sociedad
Pequeños héroes: la lucha de niños con enfermedades graves
La angustia que genera la sola idea de que un chico pueda atravesar una patología que ponga en riesgo su vida, anula la posibilidad de pensarlo. Pero ojo: “los chicos, a diferencia de los adultos, tienen una fortaleza especial para sobrellevar sus enfermedades”

Martes, 23 de octubre de 2012
La imagen de Faustino y Benjamín conmovió a propios y ajenos. Se trata de un nene –de 4 años-, enfermo de leucemia, que como parte de su tratamiento recibió un transplante de médula ósea que fue donada por su hermano, de sólo 3 años.
Antonio es el nombre de un chico que también está enfermo, aunque sólo en la ficción. Su afección es un cáncer, y en torno a esa patología se construye la trama de “Maktub”, la última película de Diego Peretti sobre la amistad entre un hombre agobiado por su rutina y un nene que está bajo tratamiento para curarse.
En ambas historias las afecciones infantiles graves son el eje. Y si bien es un tema poco hablado, por el dolor que causa, hay un dato alentador: “Los chicos, a diferencia de los adultos, tienen una fortaleza especial para sobrellevar sus enfermedades”. Así lo aseguró a INFOnews la médica pediatra Ofelia Brogiolo, que trabaja en el Hospital Sbarra -ex Casa Cuna- de La Plata.
La especialista, que trabaja desde hace años con los más chicos, asegura que desde su trabajo cotidiano observa que los pibes “resisten por las ganas de salir adelante que tienen. Luchan mucho y generan tolerancia al dolor. Aún cuando saben que es muy difícil seguir viviendo”.
Ante situaciones tan extremas, ¿es conveniente decirles la verdad? “Sí, siempre hay que hablarles de lo que pasa. Con los términos y con los cuidados adecuados. Pero que sepan la verdad es muy importante”, aseguró la pediatra. Porque más allá de que adquieren conciencia de finitud –noción de que todo ser humano puede morirse- a partir de los 6 ó 7 años, ellos “sienten dolor, sienten miedo”, como cualquier otra persona que atraviesa esa situación. Lo mismo vale de los médicos hacia los padres: siempre se les dice la verdad sobre el caso.
Los padres son un actor fundamental durante el tratamiento. “Recuerdo una época que en el Hospital Gutiérrez de La Plata teníamos cinco chicos internados, en estado grave. Tres de ellos resistieron y fueron los que recibían la visita de su madre. Los dos chiquitos que fallecieron, lamentablemente, habían sido abandonados”.
De todos modos, la médica pediatra destacó la manera en que los chicos enfermos “se aferran a la vida. Muchas veces los adultos, ante tratamientos tan dolorosos, dicen basta; no quieren seguir dando pelea. Pero ellos, aunque es visible la tristeza que cargan, hacen todo lo posible para salir adelante”.
Las enfermedades más comunes entre los más chicos son el cáncer y el SIDA –que heredan de sus padres-. Todas las herramientas que mejoren, por poco que sea, el tratamiento al que se deben someter, son siempre rescatables. Los juegos, la risa, el entretenimiento son actividades que ayudan a lo emocional.
Desde la Sociedad Argentina de Pediatría explican que para el tratamiento de enfermedades graves, las áreas que trabajan con chicos lo hacen en equipos interdisciplinarios, donde además de los médicos intervienen psicólogos, docentes y animadores que dan contención a los más pequeños.
Los cuidados paliativos son otra herramienta que se utiliza para que el tratamiento transcurra lo menos dolorosamente posible. En este caso, las prácticas e intervenciones de los especialistas se ajustan a la enfermedad del niño y a la posibilidad de trabajo conjunto con la familia. Y otra vez aparece el núcleo familiar, una pieza fundamental para que los chicos se sientan animados a dar pelea y salir adelante.
Fuente: Infonews