Sociedad
"Me tienen que matar para que deje de buscar a mi hija", dice Susana Trimarco
Marita Verón fue secuestrada en 2002 por una red de trata. Su madre pasó por lo inimaginable para averiguar su paradero y llevar a juicio a sus captores. Cerca de la sentencia, le cuenta a Infobae sus sensaciones

Sábado, 13 de octubre de 2012
“¿Cuántas madres como yo hay? Yo tengo que agradecerle a Dios por haberme dado esta fuerza, pero conozco a muchas madres que ya se murieron de tanto dolor y no encontraron a su hija, como la de Fernandita Aguirre o mi marido. Ellas tienen miedo. Pero yo, por el inmenso dolor que siento por mi hija, que la amo, la adoro y no puedo vivir sin ella, lucho todos los días de mi vida”, dice Trimarco en diálogo con Infobae.com.
El juicio comenzó en febrero de 2012. Ya declararon más de cien testigos. Luego será el turno de los alegatos y, finalmente, la sentencia.
Sin embargo, el avance es más lento de lo que parece. María Jesus Rivero, una de las personas que debía declarar el pasado martes 9 de octubre, fue internada por un cuadro de depresión aguda. Esto obligó a llamar a un cuarto intermedio hasta el siguiente jueves 11. Finalmente se reanudó y declaró Lorena, la testigo más esperada, que declaró haber compartido cautiverio con Marita. Además aseguró que 3 de los 13 imputados frecuentaban los burdeles.
Aún así, Trimarco no es muy optimista respecto del desenlace de la causa.
¿Cómo se enteró de la existencia de las redes de trata?
Cuando en el 2002 yo salí a denunciar, ¿quién hablaba de la trata de personas? Nadie. Yo ni sabía que esto existía. Cuando empecé a buscar a mi hija intentaron matarme dos veces, incendiaron mi casa, me amenazaban y me amenazan permanentemente, pero al final descubrí todo.
¿Por qué tengo que tenerle miedo a esta gente? Si el miedo paraliza y de eso se agarran los delincuentes para callar a la gente. Empecé a ver que a mi hija la desplazaban por distintas provincias del país, pero hasta que las fiscalías emitían los exhortos para que pudieran buscarla en otros distritos, tardaban mucho porque los fiscales estaban prendidos con esa mafia, y los jueces también.
¿Qué responsabilidad tiene el Estado en lo ocurrido con su hija?
Destruyeron mi vida y la de mi hermosa familia. Quedamos Micaela, la hija de Marita, y yo. Mi marido ya no está porque se murió de pena. Y ellos matándose de risa. No puede ser. El Estado Argentino se tiene que hacer cargo y reparar el daño causado a la víctima de la trata con un programa presupuestado. Hemos rescatado víctimas de 32 años que estaban cautivas desde los 15. Una vez que las chicas son rescatadas empieza otro trabajo: la contención y el acompañamiento para ayudarlas a reinsertarse en la sociedad. Eso estamos haciendo nosotros con la Fundación (María de los Ángeles), brindando asistencia psicológica, legal y social.
Hay que ayudarlas a curar su alma, porque quedan marcadas para toda la vida. Muchas no pudieron terminar la secundaria, porque en ese momento las secuestraron. Por eso hay que darles capacitación laboral, enseñarles un oficio. En la fundación hicimos gestiones para que reciban los planes sociales y obtengan una casa. Pero nosotros no somos el Gobierno. Tenemos que luchar para conseguir los fondos. Hoy, gracias a Dios, nuestra querida Presidenta nos ayuda, y yo lo hago con todo el corazón y lo voy a hacer hasta que me muera porque me tocó sufrirlo en carne propia, pero el Estado tiene la obligación.
¿Cómo ve el desarrollo del juicio?
No quieren que llegue al final porque estos tipos están enterrados. Hay pruebas de que esos sinvergüenzas forman parte de una red de trata que opera a lo largo y a lo ancho del país, con chicas de distintas provincias.
La delincuente esta (María Jesus Rivero), multimillonaria de todo lo que ha robado y de todos los negocios turbios y sucios que han hecho por todos lados, dice que está depresiva. Yo no les creo nada. Están haciendo maniobras para suspender el juicio. Si cuando del juzgado les mandan los médicos se ve que no tienen nada. Hay una víctima (Lorena) a la que no dejaban declarar, que estuvo con mi hija y dio detalles de ella que son verdaderos. ¿Y de dónde la iba a conocer si es de Córdoba? Usan estrategias sucias para confundir y suspender el juicio.
¿Y cómo evalúa el desempeño de la justicia?
¿Quién la está buscando a mi hija? La justicia no hace nada. Recién ahora se está realizando el juicio, pero la investigación y todo lo que está en el expediente lo hice yo. Luché todos los días el año pasado (2011) para que el juicio se realizara. Porque si era por la justicia, no se hacía nada.
¿Se está dejando manejar por esta mafia? ¿Qué puedo pensar? Es una vergüenza que vengan a los tribunales insultando y manipulando, queriendo hacer parar el juicio. Se enferma uno o se enferma otro, inventan cosas. Y la justicia se deja dominar por esa gentuza. No sé si será como dicen, que les han pagado mucha plata para que no hagan las cosas bien. No sé ya qué creer.
¿Cómo cree que va a terminar el juicio?
Yo no sé. Por cómo viene hasta ahora… Están poniendo muchas trabas. Pero yo voy a luchar hasta las últimas consecuencias. A mi hija la voy a seguir buscando y voy a exigir justicia hasta el día en que me muera. Me tienen que matar para que deje de buscar a mi hija.
¿Qué le dicen sus abogados?
Que la justicia está muy light. Y que hay que pelearla. ¿Qué van a hacer además de presentar pruebas y de ampararse en las leyes? Hay que pelearla.
Me da mucha fuerza verla a Micaela (la hija de Marita) crecer y que ahora haya abierto su corazón. Hace poco me dijo: ‘Abuela, yo voy a luchar por mi mamá a la par tuya’. Y empezó a trabajar solita en un proyecto para un spot televisivo (ver video relacionado) con el que hablarles a las chicas de su edad para que no les roben la madre como a ella. Yo la dejé porque es la manera de sacar su dolor para afuera. El otro día le dijo a los periodistas: ‘Desde que tenía 3 años me callo y me cansé de ver a mi abuela llorar, gritar y pelear. Ahora tengo 13 años y voy a salir con ella a defender a mi mamá, porque tengo necesidad de encontrarla y de abrazarla’.
Fuente:Infobae