Economía
Marcó del Pont: "La Argentina vive una década de desarrollo productivo e inclusión social"
La presidenta del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont afirmó este lunes que la Argentina atravesó “una década ganada”, al impulsar políticas de desarrollo productivo con inclusión social.

Lunes, 1 de octubre de 2012
Lo expresó al inaugurar las Jornadas Monetarias y Bancarias 2012 que se realizan hoy y mañana en el hotel Alvear, de esta capital.
Marcó del Pont contrastó esa situación con “lo que ya se interpreta como década perdida en los países desarrollados, ya que después de cinco años de implosión de la crisis generan las condiciones para su profundización, al insistir en viejas propuestas de ajuste fiscal”.
Defendió “dos decisiones importantes para resolver el problema de la restricción externa: la regulación en la posibilidad de adquisición de dólares para atesoramiento de los argentinos, y la recuperación del manejo estratégico de su petróleo, para afrontar el desequilibrio del sector energético”.
La titular del BCRA sostuvo asimismo que la Argentina “no aceptó pasivamente los efectos de cola” del precio de la soja y la mejora en los términos del intercambio, y limitó el ingreso de capitales de corto plazo, con lo cual evitó “la apreciación y la volatilidad cambiaria, así como la reprimarización de la estructura productiva”.
Marcó del Pont advirtió que los países en desarrollo “estamos afectados por los impactos de la crisis internacional”, aunque destacó que la Argentina logró amortiguar sus efectos “gracias al cambio del eje de acumulación hacia la producción, la distribución de la riqueza y el mercado interno”.
La funcionaria resaltó en ese sentido “los equilibrios macroeconómicos generales, tanto del sector externo como fiscal, a partir del crecimiento de la masa salarial, del empleo, de la inversión pública, de las políticas de gasto y la transferencia de ingresos a sectores de estratos bajos”.
Destacó luego las medidas específicas de “contrapeso” para paliar las consecuencias negativas de la crisis en los países desarrollados a partir de 2008, como la política de intervención en el mercado de cambio, para evitar la apreciación nominal de la moneda, y la aplicación de retenciones para evitar el impacto de los precios internacionales, sobre todo de los alimentos.
“Al no tener políticas de metas de inflación pudimos evitar la apreciación nominal de la moneda, y la contrapartida, quizás, fue que tuvimos tensiones en los precios internos mayores que otros países que si apreciaron su tipo de cambio”, señaló Marcó del Pont.
La titular del BCRA sostuvo que “tuvimos también una apreciación real del tipo de cambio, por el crecimiento de los precios internos”, pero aclaró que desde el punto de vista de los desafíos por el desarrollo “no es lo mismo tener menos competitividad tipo de cambio por una apreciación nominal que por una apreciación real”.
“Sobre todo –explicó- si detrás de la apreciación real lo que está ocurriendo es un aumento de los salarios de los trabajadores, que supone un mercado interno dinámico, sobre el cual las empresas toman sus decisiones de inversión, de mejora de productividad y de innovación tecnológica”.
“Hay cierta visión rutinaria cuando se habla de competitividad, donde únicamente se focalizaba en la cuestión del tipo de cambio nominal frente a determinados costos, y no se tiene en cuenta lo que está pasando en el conjunto del entramado productivo, que es lo que nos lleva a una discusión mucho más honda que hace a la competitividad sistémica de una economía”, agregó la titular del BCRA.
Remarcó luego que la Argentina “ha despejado de su horizonte de problemas la restricción externa, que fue la que históricamente nos llevó a las crisis financieras y de aceleración inflacionaria”.
“Esta disminución del riesgo del sector externo no ha sido producto del buen precio de la soja, sino del proceso de desprimarización, de la regulación para evitar el ingreso de capitales de corto plazo y del desendeudamiento, ya que los compromisos del Estado en moneda extranjera no llegan hoy al 10% del producto bruto, y el endeudamiento privado, excluida la deuda comercial e intra empresa, no alcanza a 4%”, precisó la funcionaria.
Marcó del Pont insistió en el avance en términos de solvencia, tras señalar que el proceso de fuga de divisas de los propios argentinos supuso en los últimos quince años no menos de 3% anual del producto bruto, y el año pasado ascendió a 4,2%.
“Eso es riqueza y excedente económico que se sustrae a la acumulación, y entonces es casi de sentido común que un gobierno que aspira a consolidar este proceso tenía que abordar la cuestión de la fuga de los propios argentinos, para evitar los impactos negativos”, indicó.
Fuente: Télam