Casa de las Culturas
Se debatirá sobre política de los 70 y militancia de los 80 en el Chaco
Este martes 4 a partir de las 20, en el marco de la muestra de Amanda Mayor de Piérola que se ofrece en el 4° piso de la Casa de las Culturas, se realizará un panel-debate que tendrá como eje el tema de la transmisión de la experiencia política de los 70 y construcción de la militancia de los 80, en el Chaco.

Lunes, 3 de septiembre de 2012
En ese contexto, la transmisión de la experiencia de los 70, fue una herramienta fundamental para la construcción de la identidad militante, expresada en nuevos modos de pensar, hacer y decir.
La actividad está organizada desde el Instituto de Cultura junto a la Ex Comisión Pro Mural Margarita Belén, el ateneo por la Construcción de la Conciencia Nacional y la Fundación Margarita Belén. La apertura del panel estará a cargo de Aníbal Ponti, Osvaldo “Quique” Lovey y Mariela Fogar y David Zambrino, posteriormente se abrirá el debate entre los presentes.
La recuperación de la democracia en los 80, devino en recuperación de la política como práctica y como representación, lo que incidió en la participación masiva de jóvenes en la vida política del país.
El diálogo entre los militantes de los 70 y los jóvenes que por primera vez irrumpían en la escena política, fue fundamental para la constitución de estos últimos como militantes y para la construcción de una práctica orientada a la transformación política, social y cultural.
Entre los jóvenes estaban los soldados combatientes de Malvinas, que se incorporaban a la militancia con la experiencia de la guerra. Los hechos políticos que rodearon a la iniciativa y concreción del mural de Amanda Piérola en la UNNE como expresión de ese vínculo materializado en los deseos de verdad y justicia por la masacre de Margarita Belén. Todo ello en un marco de una América Latina que aún era jaqueada por el Plan Cóndor que produjo detenciones, desapariciones y todo tipo de vejaciones tanto en el plano de las libertades públicas y los derechos individuales, como en lo económico, social y cultural.
El vínculo que unió estas dos generaciones, una que venía de sufrir en carne propia a la dictadura genocida, compañeros y compañeras que estaban o volvían del exilio, de la cárcel (algunos incluso aún en situación de encierro); y la generación del ochenta que irrumpía en la escena política que ofrecía una democracia en pañales luego de haber terminado la escuela secundaria en la dictadura, con banderas de lucha como el Juicio y Castigo a los responsables del genocidio en argentina, el ingreso irrestricto a las universidades, la apertura de comedores universitarios, la constitución de los organismos de derechos humanos, comisiones de juventudes políticas y el vínculo con las entidades gremiales, entre otras reivindicaciones.
La comunicación que pudieron establecer ambas generaciones y la reconstrucción de los lazos solidarios quebrados por el terror son parte central de este primer encuentro.