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Los “trackeadores”: así funciona el Centro de Rastreo de contactos estrechos de COVID-19 en el Chaco
El Centro de Rastreo de COVID-19 tiene diferentes búnkers de operaciones en el Chaco. Uno de ellos está ubicado en la Escuela Simón de Iriondo, de Resistencia. Allí, un grupo de docentes, estudiantes, empleados públicos y voluntarios realizan alrededor de 300 llamadas diarias para armar el mapeo de posibles contactos estrechos de pacientes que dieron positivo en el test de coronavirus. El objetivo: establecer un rápido aislamiento preventivo y evitar que se propaguen los contagios.

Miércoles, 9 de septiembre de 2020
El rastreo de contactos estrechos de personas que fueron diagnosticadas con COVID-19 ha demostrado tener una alta efectividad a la hora de reducir la tasa de contagios.
En el Chaco, a través del Ministerio de Educación, se puso en marcha a mediados de junio un Centro de Rastreo en la Escuela Simón de Iriondo, de Resistencia, que tiene como objetivo disminuir la propagación del contagio a partir de la identificación de las personas que hayan tenido contacto estrecho desde las 48 horas antes del inicio de los síntomas de un caso confirmado de COVID‐19.
Javier Bernal, coordinador general del Centro de Rastreo de COVID-19, explicó este miércoles en conferencia de prensa que este equipo está conformado por docentes, estudiantes, empleados públicos y voluntarios quienes realizan unos 300 llamados diarios. Estos son los denominados “trackeadores” o rastreadores.
“Nuestro rol es solicitarle los datos de las personas con las que han tenido contacto estrecho”, dijo Bernal. En ese sentido, aclaró que no todas las personas que hayan pasado cerca de un caso positivo de COVID-19 califica como contacto estrecho.
“Tiene que haber estado por más de 10 o 15 minutos hablando sin protección ni barbijo en un ambiente cerrado, sin respetar el distanciamiento social, que son dos metros, habiendo compartido utensilios, el baño también. Nos ha pasado casos de que por un simple mate que corrió entre dos o tres personas tuvo que cerrar por 15 días”, señaló.
“Lo que queremos transmitir es que a los que tienen COVID-19 positivo, sepan que los vamos a llamar para solicitarle los datos de estas personas. ¿Qué vamos a pedir? El nombre y el teléfono. Si es un familiar directo o conviviente, también el DNI y datos personales. Si ya están en el sistema, simplemente los vinculamos para ver cómo fue la evolución de la circulación del virus”, señaló.
“Y si son personas que no están en el sistema, vamos a solicitarle la dirección actual y datos personales, un correo electrónico para enviarle el certificado del fin del aislamiento o de contacto estrecho para que puedan enviar a sus respectivos trabajos y así justificar el aislamiento. A su vez, vamos a pedir información en cuanto a los ambientes de su domicilio para saber si tiene las condiciones para poder hacer el aislamiento o para saber si tiene que concurrir a los centros de aislamientos habilitados”, señaló.
Bernal aclaró en este sentido que el Centro de Rastreo no tiene un fin “acusatorio”. “Si por algún motivo en particular tuvieron que romper el aislamiento por un lapso de tiempo es importante que nos den esa información para poder tomar las medidas para que el contacto estrecho se aisle y evitemos la circulación comunitaria”, dijo.
En declaraciones a Radio Libertad, el funcionario aclaró también que el Centro de Rastreo cubre el área del Gran Resistencia, todo el Departamento San Fernando y localidades como Quitilipi, Plaza y Makallé. En tanto que en zonas del interior también armaron su propio Centro de Rastreo como lo es el caso de la UNCAUS de Sáenz Peña y en la Regional 5 donde hacen un seguimiento presencial.
Fuente: Chaco Día por Día