Provinciales
María Gómez, la mujer que enfrentó la violencia, el hambre y hoy es jefa de Bomberos Voluntarios de Resistencia
La oficial principal María Gómez es jefa de los Bomberos Voluntarios San Fernando, en Resistencia. Además de padecer la pobreza, sufrió violencia familiar siendo niña y también en su etapa adulta. “No fue nada fácil mi vida, pero sin embargo aquí estoy, firme y de pie, ayudando a quien necesita", relató.
Jueves, 16 de julio de 2020
              
“Me llamo, María Gómez soy nacida y criada en Resistencia, Chaco, provengo de una familia muy humilde”, cuenta.

“Somos 11 hermanos, padres separados, vivimos en la pobreza y violencia extrema durante toda mi infancia, sufrimos mucho, pasábamos hambre”.


“A los 17 años me fui de mi casa con quien es el padre de mis hijos, porque ya no aguantaba más tantas cosas y pensando que las cosas cambiarían, pero no fue así”, relata María.

El dolor continuaría en su vida. “Fui por 12 años brutalmente golpeada, perdí un embarazo de casi 7 meses a consecuencia de eso y no me iba por miedo, por temor, hasta que un día dije basta, porque a mí me mando a terapia intensiva y a uno de mis hijos a terapia intermedia”, dice la bombero.“Hice miles de denuncias y nada, en ese entonces no había como hoy una protección hacia las mujeres”, se lamenta.

“Crie mis 4 hijos sola, (Nahuel, Leo, Daiana y Ale) trabajaba haciendo hasta de albañilería para darles de comer, muchas veces no alcanzaba para todos y solo comían ellos, yo tomaba mates nada más. Llegue a pesar 42 kg, estaba súper desnutrida, pero igual salía a trabajar por y para mis hijos”, sostiene.

Sin embargo, su voluntad de salir adelante pudo más, “terminé mis estudios secundarios después de haberme quedado sola con los chicos, hice la carrera de paramédico, luego supe de la existencia de Bomberos Voluntarios y me alisté”, cuenta María.

“Ingresé, me preparé aunque me costó un poco tanto en lo que respecta a capacitaciones, como en los servicios, porque como era mujer, no había muchas ganas de darme participación por el hecho de ser ‘fragil’ por parte de quienes eran en ese momento mis colegas”.

“Empecé desde muy abajo, me preparé y capacite mucho hoy puedo decir que cuento con un total de aproximadamente 60 cursos de capacitaciones de bomberos y formo parte de la A.N.B (Academia Nacional de Bomberos de la República Argentina)”, señala.

“Hoy después de unos 3 años continúo como jefa de bomberos voluntarios San Fernando Capital, ostentando la jerarquía de Oficial Principal”, afirmó María, quien agrega, “inicié como bombero, la verdad, sé lo que la gente sufre y no quiero que nadie sufra, porque me duele a mí”.

Por otro lado, recuerda, “no pude festejar mis 15, quedaron muchas cosas pendientes porque la edad se va y no regresa, pero siento la satisfacción de haberle festejado los 15 a mi hija, donde si lloré y mucho, porque sentía que le festejaba sus 15 a mi beba, la que perdí, ella se iba a llamar Jessica Paola. Esa noche me emocioné muchísimo, porque festejaba el 15 de mi hija Daiana pero a su vez también le hacía saber a la beba que perdí que también eran sus 15”, expresa.

Asimismo, María asegura, “sé y conozco el hambre, se cuando el estómago quema de hambre, levante sola con más de 40 grados de calor una parte de mi casa, desde el cimiento hasta el cruce del dintel, se lo que es armar la estructura de hierro y hacer el encadenado para poder cargar cimiento reforzándolo con zapatas y pilotines, sé y conozco el sufrimiento”.

“No fue nada fácil mi vida, pero sin embargo aquí estoy, firme y de pie, ayudando a quien necesita, obsequiando mis conocimientos, mi fortaleza, la fuerza que aún tengo y por sobre todo, seguir enseñándole a mis hijos que nada es fácil, que todo cuesta y que el camino correcto es el de la honestidad, la solidaridad, la empatía, la responsabilidad”, destaca.

“Hoy puedo darle gracias a Dios porque de los 4 hijos que tengo, dos están conmigo como cuerpo Activo de Bomberos Voluntarios. (Ale y Nahuel) son los que me hacen el acompañamiento en todo sentido, los que en los incendios no me dejan sola ni yo a ellos”, manifiesta María, “soy una persona pobre, sí, pero sana, fuerte aun, y con muchas ganas de continuar dando lo que tengo”.

Por último, expresa que “quiero pedirle perdón a mi mamá, a mi familia, a mis hijos, nietos y esposo porque nunca estoy con ellos como debería, pero es porque el trabajo y las posibles urgencias y/o emergencias no esperan”. “Sólo que los amo”, finaliza María.


Fuente: Chaco Día por Día
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