Locales
“Hay menos delitos que hace 10 años atrás pero aparecen fenómenos criminales nuevos”
Marcelo Saín, el experto que colaboró con la redacción de la nueva ley de Seguridad Pública recientemente aprobada por la Legislatura.
Domingo, 12 de agosto de 2012
              





Marcelo Saín, el experto que colaboró con la redacción de la nueva ley de Seguridad Pública recientemente aprobada por la Legislatura realizó un diagnóstico sobre la situación de la criminalidad en el país y además sostuvo que “el Chaco es una excepción” porque resolvió revertir la ausencia de políticas y modernizar sus instituciones.
“Hay que distinguir una discusión científico profesional de un debate político, porque cuando el abordaje es político se ponderan ciertos hechos de inseguridad para decir que la situación está desmadrada. En cambio, otros, de manera fundada, pueden sostener que hay un mínimo de delitos en comparación con sociedades de altísima criminalidad en la región”, relató.


Continuando con este análisis determinó que “desde hace unos 20 años a esta parte hubo una transformación del fenómeno criminal. Hubo un aumento de delitos patentes que fueron acompañando el incremento de la pobreza e indigencia y de la fragmentación social”
“Por eso el punto de mayor tasa de criminalidad del país, fundamentalmente en las grandes ciudades, se registró en 2002 tanto en robos y hurtos como en homicidios dolosos, muchos de ellos en ocasión de robo”, manifestó.
“A partir de allí comenzó a descender la tasa de criminalidad en todos los sentidos, tanto delitos contra la propiedad como en robos y hurtos. Argentina hoy tiene, en homicidios una tasa del 5 por ciento. Si uno lo compara con otros países de la región es una tasa baja, ocurre lo mismo si se confronta con 2002, donde se superó 12 por ciento, es decir 12 homicidios dolosos cada 100.000 habitantes”, comentó.
“Hay menos delitos que hace 10 años atrás pero aparecen fenómenos criminales nuevos. Por ejemplo, hace una década no estaba consolidada la problemática criminal vinculada al desarrollo”, relató.
Saín sostuvo que hay delitos que están vinculados con el desarrollo como “los mercados ilegales de droga, la explotación de personas con fines sexuales y la venta de autopartes robadas”, mercados que se han consolidado enormemente.

La sociedad no
estigmatizada que
comete crímenes
En tanto, Saín, detalló que gran parte de la sociedad no estigmatizada como criminal también comete crímenes: evasión tributaria, fraude bancario, malversación de fondos públicas y compra de cosas robadas.
Un ejemplo de esto es el incremento de autopartes robadas de vehículos de alta gama, se roban autos de alta gama por el cierre de las importaciones para “proveer a un mercado que no está estigmatizado como criminal, pero que lo es porque compran artículos robados”.
“Mientras la preocupación social pesa sobre el ladrón de autos de alta gama no se fija en quien compra esos repuestos. Algo similar ocurre con la trata de personas: se miran las redes vinculadas con este delito pero no a los consumidores que son empresarios o sectores con capacidad de compra. Y tampoco se ve a las instituciones que protegen a estas bandas.
La visibilidad social dramatiza sobre los sectores más precarizada del mundo criminal”, afirmó.

Un Estado tuerto
Por otra parte, Saín expuso que “hay un Estado bastante rengo y tuerto. Tuerto porque la política en nuestro país busca ocultar el problema y a gestionarlo desde el ocultamiento, por ejemplo no se han desarrollado observatorios de delitos, ni el gobierno nacional cuenta con el observatorio”.
“No hay un dispositivo institucional para medir el delito, que cuente los muertos, robos y hurtos. Hay un vacío institucional que hace que un grupo mediático con algún interés político comercial sostenga que Argentina es un país inseguro el Estado y la sociedad no podrá responder”, informó.
“Por otro lado, el Estado incurrió en un error al permitir que estas cosas las gestione la policía, cuando está institución está atravesada por grandes deficiencias son hiperburocratizadas, donde el grueso de su personal está abocado a tareas no operacionales y las tareas operacionales son desarrolladas sin planificación sobre la realidad criminal. El grueso de los gastos en materia de seguridad no está relacionados con prevención criminal”, subrayó.
“La mayoría de los policías operativos viven en una situación de precariedad laboral con doble empleo con sueldos bajos, con condiciones materiales de trabajo indigentes, sin derecho a la agremiación y a la negociación colectiva, esto también es un vacío Estatal e incrementa la sensación de inseguridad porque muchas veces uno se siente inseguro porque está desprotegido”, denunció.

Chaco, el
caso diferente
A su vez Saín, resaltó el esfuerzo que realizó el Chaco para poder ponerse al día en materia de prevención. “Cosa diferente ocurre en el Chaco donde por ley se crearon varios dispositivos y el gobierno está comprometido en ponerlos en marcha”, mencionó.
“El Chaco es una excepción porque una magnitud de problemática criminal infinitamente menor que la de otras realidades provinciales como Mendoza, Buenos Aires y Córdoba, pero tomó la decisión de revertir esta situación modernizando su sistema policial”, finalizó.





Fuente: Diario Norte
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