Locales
“Un sistema institucional de calidad de representación con Estado solvente”
Después de valorizar la continuidad institucional de la democracia chaqueña más allá de las etapas de los golpes militares, el gobernador reflexionó ayer “sobre lo que hicimos por la provincia y lo que podemos hacer” a propósito de los 61 años de la provincialización.
Jueves, 9 de agosto de 2012
              




En ese sentido afirmó que “es un muy buen momento para celebrar, conmemorar y por supuesto reflexionar sobre lo que hemos sido capaces de hacer y seremos capaces en virtud de trabajar unidos tras metas comunes”.

Luego recordó que se trata del punto de partida del Estado provincial con la promulgación de la ley 14.037 que creó la “Provincia Presidente Perón” y que luego pasó a ser “Provincia del Chaco”.

Con marcado rasgo del “constitucionalismo social” el Chaco eligió a Felipe Gallardo y Deolindo Felipe Bittel como sus primeros gobernador y vicegobernador que asumieron el 4 de junio de 1953. Entre un período y otro se pasó de un gobierno constitucional a otro de facto. De la Constitución obrerista de 1951 a la que desde 1957 rigió la vida de los habitantes de esta provincia hasta 1994, cuando fue reformada parcialmente por la convención constituyente provincial.

Capitanich destacó que a excepción de las interrupciones por gobiernos de facto tuvo “continuidad, y ese es un hecho relevante, muy bueno en 61 años” y que desde 1872 el territorio tuvo diferentes denominaciones y varias decenas de gobernadores.

“En definitiva, lo importante es que desde 1953 a la fecha lo importante es que en todos los gobiernos democráticos, particularmente desde 1983 a la fecha, hubo continuidad institucional y política”, añadió.

En lo económico apuntó que el crecimiento en términos de Producto Bruto Geográfico (PBG) del período 2007 - 2011 estará entre el 37% y el 40% en comparación del 50,8 por ciento logrado en los 57 años anteriores.

“Es muy importante considerar que hemos crecido casi lo que se creció 57 años en tan solo 4 años. Creo que en 8 años se va a poder cumplir esa meta. Eso marcó el ritmo de aceleración de la tasa del Producto Bruto Geográfico derivado de la transformación de la matriz productiva y su diversificación con una tendencia creciente y sistemática con proceso de industrialización y valor agregado”, remarcó.

Respecto al plano social destacó “una mayor inclusión y una mejora sustantiva en los indicadores de infraestructura social básica y mejora en lo que respecta a quienes estaban con necesidades básicas insatisfechas, pobreza e indigencia”.

En cuanto a los desafíos que dijo son importantes para los próximos años, sostuvo que es vital “mantener un sistema político institucional de una sociedad abierta, plural, democrática, con continuidad institucional y calidad de representación”.

Después marcó la conveniencia de un modelo macroeconómico sobre la base de “una organización del Estado que nosotros pretendemos eficaz y eficiente con solvencia fiscal, pero al mismo tiempo potenciando las particularidades chaqueñas: potencia agroalimentaria, potencia energética, potencia siderúrgica, potencia turístico ambiental, potencia tecnológica informática, potencia foresto industrial”.

“Creo que definitivamente están dadas las condiciones en virtud del escenario nacional e internacional como para aprovechar un camino de oportunidades en ese sentido”, añadió.

Luego planteó cuatro metas desde el punto de vista fiscal que sostiene deben ser políticas de Estado. “La primera debe ser un incremento de la autonomía financiera. Aumentamos del 12 al 17,2 por ciento recursos propios sobre recursos totales. Tenemos que llegar a una meta superior al 20 por ciento”, propuso. Para ello, admitió, será necesaria una reforma tributaria y la optimización de los sistemas de recaudación y fiscalización.

El otro componente tiene que ver el avance “en la sustentabilidad de los indicadores fiscales. Esto es que la relación en gasto en Personal con la Coparticipación y/o otros recursos nacionales y/o recursos totales sea sobre la base de parámetros absolutamente financiables. En el primer caso inferior al 90 por ciento y en el último caso inferior al 75 por ciento”.

“Es muy importante en términos de diseño de política salarial y la incidencia que tiene por lo que significa mano de obra intensiva en la prestación de servicios indelegables en manos del Estado”, subrayó.

A su vez consideró que en materia de indicadores sociales la próxima meta debe ser bajar al 10 por ciento las necesidades básicas insatisfechas. En el año 1980 eran del 52 por ciento.

Llegar a ese objetivo significará concluir todas las obras de cloacas proyectadas para que tres de cada cuatro chaqueños tengan acceso a ese servicio.

También dijo que se avanzó en otros aspectos para superar el hacinamiento en hogares, agua potable, escolarización plena y condiciones de empleabilidad. “Es muy trascedente como hecho clave”, acotó.

A ello sumó el objetivo de apuntar a un índice de pobreza del 15 por ciento y sostuvo que “ese es el núcleo duro porque nosotros siempre oscilamos entre 15 a 28 por ciento, de acuerdo con los mecanismos de medición. Este es un problema y hay que bajar mucho más el índice. Y lo mismo en materia de indigencia”.

“Estos son números extraordinariamente buenos respecto al 2002 que eran del 74 por ciento y del 47 por ciento en pobreza a indigencia. Ahora sigue siendo un problema y en el que tenemos que terminar lo que comenzamos con agua potable, cloacas, viviendas, rutas, repavimentación, transformación de granos en carne, de valor agregado y obras estratégicas como el gasoducto que aún nos falta y es parte de los temas estructurales necesarios para el desarrollo”, consignó.

Por eso dijo que “la perspectiva de la provincia del Chaco es muy auspiciosa, desde todo sentido de la pretensión del tema y ese es la consigna principal que nos debe unir a todos los chaqueños”.

Tomando la primera identificación de datos de 1878 con 10.000 pobladores en el espacio geográfico territorial hasta el presente con 1.055.400 habitantes y su consideración con la tasa de migración neta se puede estimar que hay cerca de un millón de chaqueños viviendo fuera de la provincia que se incrementó desde 1960 en adelante.

En tanto que la tasa alta de inmigración se produjo entre 1940 y 1947, que fue precisamente compatible con la tasa de crecimiento de población. En ese contexto la población urbana está en torno al 88 por ciento y la población rural al 12 por ciento.

Eso implica que desde 1973 se identifican 201 expedientes de leyes de expropiación y en ese contexto el nivel de inversiones en materia de tierras en valor presente esta cercano a los 400 millones de pesos. Esto llevó a que ponga en marcha el programa de regularización hasta el año 2015 de casi 20.000 familias y 100.000 habitantes.







Fuente: Diario Norte
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