Locales
Efectos colaterales del boom de los edificios: veredas y calles ocupadas por volquetes o cerramientos
Cada vez son más los vecinos, sobre todo en el centro, que denuncian los problemas que generan la construcción de un edificio y los efectos colaterales que se producen una vez que los nuevos vecinos se instalan en los departamentos. La denuncia más común es por la invasión del espacio público, más concretamente la presencia de los volquetes y motos, que ocasiona entre otras cosas un virtual cierre parcial veredas y calles.

Lunes, 6 de agosto de 2012
Además los obreros reservan espacios, para que puedan ingresar camiones de gran porte, achicando los espacios para estacionar en la calle cuando ya de por sí en zona céntrica es toda una misión encontrar un lugar donde ubicar un vehículo. Los vecinos también reclaman más medidas de seguridad para evitar accidentes graves o caída de materiales sobre las personas que circunstancialmente pasan por al lado de la construcción de una torre. Funcionarios y concejales admitieron que están regulada todas las medidas de seguridad y la estadía de los volquetes, pero muchas las empresas no cumplen con las normativas vigentes por más que reciban intimaciones o multas. Edificios con más transgresiones La mayoría de los casos de incumplimientos se registra en la edificación de torres y no así en las obras más pequeñas donde los propietarios tratan de evitar inconvenientes con sus vecinos. Ingenieros consultados explicaron que “la normativa impide depositar durante un tiempo prolongado residuos que puedan obstaculizar el normal transito de personas, vehículos o moto vehículos”. También reflejaron que debería usarse un cerramiento de chapa dado que siempre hay riesgos de que puedan caer materiales sólidos desde una altura considerable, en otras palabras un proyectil que causará grandes daños. En tanto, indicaron que lo ideal seria que el perímetro de seguridad no exceda la línea de edificación, algo que tampoco se cumple muy seguido, más bien la costumbre es que acapare gran parte de la vereda. A su vez muchos se expresaron a favor de métodos de construcción que no alteren significativamente la vida cotidiana de una zona de la ciudad que desde hace poco tiempo comenzó a crecer en altura. También reflejaron que así como pocas veces se cumple con las medidas de seguridad para los obreros, son contados con los dedos de las manos los proyectos que durante su etapa de construcción no invaden los espacios públicos o tienen la adecuada infraestructura para evitar que los vecinos se vean afectados. Un debate inconcluso Más allá de que algunos emprendimientos consigan permisos especiales o que las autoridades no quieran intervenir para evitar frenar la actividad, cada vez son más lo que piensan en la necesidad de dictar un nuevo código previendo el impacto que generan los edificios. No son pocos los que opinan la importancia de volver a diseñar una ciudad donde puedan convivir las propiedades en vertical con los vecinos que quieren mantener sus casas horizontales. Las denuncias por el impacto de los edificios se multiplican y además no finalizan con la construcción sino que siguen. Por ejemplo, cada torre provoca que escaseen los espacios para poder estacionar en una manzana. Esto se debe a que si bien se previó un número de cocheras para atender las demandas de los propietarios no hay lugar para las visitas que estacionan en los lugares que encuentran disponibles. Nuevamente surge la pregunta de si efectivamente la ciudad está preparada para seguir creciendo en vertical, interrogante que crece a medida que se amplían las zonas donde se permite edificar en altura.
Fuente:Diario Norte