Locales
Necesidades en el San Pedro Pescador, principalmente en la zona periférica
Varios vecinos del barrio San Pedro Pescador, principalmente los que habitan en la zona periférica, a la vera del camino nuevo que se comunica hacia puerto Antequeras, hicieron conocer sus necesidades, máxime teniendo en cuenta estos días de muy baja temperatura.

Domingo, 15 de julio de 2012
Hay muchos chicos que sufren el rigor de las condiciones climáticas, sobre todo en las viviendas cercanas al río, construidas en forma precaria, algunas con chapas de cartón y otras de madera, que no sirven para contener el intenso frío de estos últimos días. También se pudo advertir en diversos lugares basurales que son un foco de infección para las personas que habitan en la zona.
En el lugar muchos vecinos se arreglan como pueden, dado que carecen de agua potable, ya que las cañerías se encuentran a casi 300 metros de distancia y todavía no pudieron ser extendidas, y hay que adecuarse de alguna manera para ir a buscarla en bidones u otros elementos varias veces al día, sea para cocinar, lavar la ropa, los utensilios de cocina y también para bañarse. También la energía eléctrica resulta un grave problema, pues muchos deben engancharse y ello constituye un serio riesgo para sus vidas.
Lisandro y Rita junto a sus hijos menores Oscar y Ruth todos los días se preparan con bidones y una carretilla para buscar agua. “Esta es una tarea que debemos cumplir todos los días, porque el agua no llega hasta la zona y debemos trasladarnos 300 metros proveernos de ella. Incluso hasta donde llegan las cañerías, muchos se quejan de la poca presión que tienen. Esperemos que en breve se puedan extender las cañerías hasta nuestras viviendas”.
Sara, una joven que realizaba las tareas del hogar, dijo: “En este ranchito vivimos siete personas. Tratamos de ubicarnos, pero en estos días es imposible porque está haciendo mucho frío. Respecto del agua debemos acarrearla, llenamos algunos elementos que tenemos, pero varias veces al día lo debemos hacer”.
Lorena vive con su esposo y sus pequeñas hijas Micaela, Naiara y Nayla en su modesta vivienda construida con cartón. A la derecha de su casa ahy un basural, y a la izquierda, un profundo zanjón que es un peligro para las nenas. Remarcó que “necesidades en el barrio hay muchas, pero la más preocupante es el agua, que debemos acarrear en recipientes durante todo el día. Otras veces traemos del río, pero para lavar los utensilios y otras cosas. En esta zona donde hay un gran foso, que el municipio se comprometió a rellenar para que podamos extender nuestra vifienda hacia allí, pero hasta el momento no hemos tenido respuestas”.
Fuente: Diario Norte